Ancianos Contingentes. Sra. Anita González, ¿no les da vergüenza huevones?

 

19 de agosto de 2013•07:00

La eterna lucha de Ana González: “El dolor lo vivo todavía”

En menos de 24 horas perdió a dos de sus hijos, a su nuera embarazada y a Manuel, su compañero de toda la vida. Hoy Ana González de Recabarren recuerda su conmovedora historia y su lucha de toda una vida. (TERRA.cl)

 Foto: Terra.clFoto: Terra.cl
  • Por Andrés Varas
  •  

El pasado 27 de julio Ana González de Recabarren cumplió 88 años. Pero para ella este año está marcado por los 40 años que se cumplen del golpe de Estado y el recuerdo imborrable de abril de 1976, cuando en menos de 24 horas perdió a dos de sus hijos, a su nuera embarazada y a Manuel, su compañero de toda la vida.

 

Sin embargo para esta luchadora incansable y una de las dirigentas más emblemáticas de la Agrupación de Detenidos Desaparecidos, el tiempo no pasa en vano y se preocupó de aprender a volver a sonreír y a disfrutar la vida junto a su familia que ya suma más de 20 bisnietos.

 

Y pese a los años y al dolor de la pérdida, Ana González aún tiene una tarea pendiente: Vivir el duelo y –como ella misma dice- “llorar a mares”. Llorar por Manuel, Luis Emilio, Manuel Guillermo,  Nalvia y ese nieto que nunca supo si nació o no.

 

Historias como la suya hay pocas, ¿cómo logra sobreponerse luego de pérdidas tan duras?

 

¡Qué drama más grande! Los míos son cuatro, pero había mujeres jóvenes que perdieron a sus maridos o sus hijos todavía no nacían. He vivido hartas penas, pero también hartas alegrías. He conocido gente que te queda siempre y soy admirada como soy. En mis ojos se revela lo que hablo y que lo estoy diciendo de verdad. No hablo de la boca pa’ afuera. También los hijos de los milicos sufrieron. Los han tenido que enterrar a escondidas…yo me maravillo de la gente que me rodea.

 

De un día para otro cambio su vida…

 

(Guarda un largo silencio y toma aire antes de responder) El dolor es tan grande para una madre que tenía un solo hijo y a los 18 años se lo matan y qué haces. Yo tenía a la Ana María, tenía a mi otros hijos…ellos ya estaban grandes, tenía un apoyo en ellos y el día de mañana ellos iban a entender que los iba a dejar botados por andar buscando al papá. A mí me preguntan cómo lo he soportado y es porque tengo a mi pueblo metido aquí dentro (se toca el pecho).

 

Ana y su familia visitan periódicamente Villa Grimaldi. Por ese centro de detención y tortura pasó su esposo. A ese lugar lleva flores y suele conversar con Manuel y contarle todo tipo de cosas. Es el último lugar del que se guardan vestigios suyos, ya que su cuerpo, al igual que el de sus dos hijos, habría sido lanzado al mar. Esta verdad la conocieron en democracia, por lo que la búsqueda de los suyos se extendió por años y en cada hallazgo de osamentas, Ana esperaba encontrar a alguno de ellos.

 

Cuando se difunde la información del hallazgo de los hornos de Lonquén, ¿tuvo la esperanza de que los cuerpos de su esposo e hijos estuvieran allí?

 

Hubo un momento en que le dan libertad a los presos de la Penitenciaría y fuimos todas, porque creíamos que entre medio de ellos podía estar alguno, pero no. Cuando pasa lo de los hornos, ocurre lo mismo: creímos que podían estar ellos y fuimos y la gente escarbaba por si encontrábamos algo…

 Foto: Gentileza / GentilezaFoto: Terra.cl

 

¿En su corazón sabía que estaban muertos?

 

Cuando llegué a la Vicaría de la Solidaridad y vi lo que estaba ocurriendo, las denuncias, los campos de concentración, los asesinatos, pensé que era imposible que estuvieran vivos.

 

¿Alguna vez tuvo miedo en ese tiempo?

 

Nunca tuve miedo. Cuando llegué a la casa le dije a los míos que había que salir de aquí. Tenía una amiga que respetaba mucho a Manuel -no siendo de las mismas ideas- y fui a dejar allá a mis cabros y yo me vine a la casa a esperar a Manuel.

 

¿Sintió odio o rencor?

 

Desde que estaba en la Jota aprendí de los viejos militantes que algún día podía venir esto…pero nadie estaba preparado para algo así. Ellos mataban a diestra y siniestra, pero se me acabó la paciencia…tengo una frase para decirle a ellos, sería más fuerte, tendría que tener un listado largo y empezaría a leerles las víctimas. Partiría por los milicos: “por esto mataron a éste, grandes hombres, mujeres y jóvenes de nuestro país. Por esto mataron a estos militares, grandes militares ¿Y este es el pago de ustedes compañeros? En vez de haber salido a la calle a defender los derechos humanos, ¿no les da vergüenza huevones? Podrían devolverse a la vagina de sus madres.

 

“LOS PARTIDOS ROMPIERON EL CORDÓN UMBILICAL CON EL PUEBLO”

 

Pese a sus ocho décadas, un marcapasos y las advertencias de su médico y de su familia, el mejor amigo de Ana en estos años ha sido el cigarro. Grandes bocanadas de humo salen de su boca durante la hora y media de esta entrevista, seis cigarros mediante.

 

Usted participó de muchas manifestaciones en dictadura. ¿Cómo observa las marchas de los diversos movimientos sociales de la actualidad?

 

En ese tiempo estaba prohibido, pero uno lucha con la verdad, con la cara descubierta y estábamos dispuestas a dar la vida.

 

¿Considera que hay un descontento social grande que se ve reflejado en esta serie de conflictos?

 

Mientras más aguda sea la diferencia entra la izquierda y la derecha, esto va a ir in crescendo. Los partidos no toman en cuenta lo que dice la gente, el pueblo no está dentro de ellos. Los partidos populares han perdido su esencia: rompieron el cordón umbilical con el pueblo. Yo a mis niños los llevaba desde chiquititos a las marchas, se iban formando en conciencia de clase, siempre a cara descubierta, con la diferencia de que ellos sabían de política, sabían para dónde iban, pero estos cabros no saben para dónde van.

 

Entonces, ¿cuál cree que es la solución?

 Foto: Gentileza / GentilezaFoto: Terra.cl

 

Lo mismo me pregunto yo. La embarrada grande hace ratito que quieren hacerla los milicos, pero no pueden. ¿Cómo se les ocurre que si están siendo juzgados grandes criminales de este país van a estar contentos ellos?

 

¿Cómo observa a la clase política de la actualidad? ¿Hay diferencias reales entre los partidos?

 

Yo no hablo contra la política, hablo contra ellos, los políticos. Te dicen una cosa y hacen otra. Los chantas les digo yo, a ellos yo les tengo rabia. (Hacen cualquier cosa) por obtener una senaduría, una diputación…tenemos que dejar a un lado la miseria humana.

 

¿Qué le parece que la Democracia Cristiana –que hace 40 años apoyó el golpe- y el Partido Comunista sean parte del mismo pacto?

 

En la DC hay mucha gente buena, pero también hay algunos que tienen intereses creados. Hay abogados, médicos y después se van a sus pegas, pero también hay buenos políticos…Pinochet lo hizo muy bien. Hacen harta falta los de ayer.

 

¿En este año de elecciones espera algún gesto de los candidatos con los movimientos de Derechos Humanos?

 

Los derechos humanos los miro ‘de pe a pa’, que haya justicia para todos, sobre todo para los niños y los jóvenes. ¿No te has dado cuenta pa’ dónde vamos? Al despeñadero. Hay un enemigo muy grande que no es el fantasma del comunismo, ahora es el fantasma de las drogas y corrompen a lo mejor que tenemos, a los niños de nuestro pueblo.

 

“PERDÓN NO PUEDE HABER”

 

¿A 40 años del golpe ya podemos afirmar que se logró la reconciliación?

 

Se dieron batallas muy hermosas en Chile durante la dictadura (…) el país cambió mucho, las diferencias se mantienen, hay divisiones políticas y los ánimos se han exacerbado en los últimos años.

 

¿Y se logró el perdón? ¿Usted ha podido perdonar?

 

Perdón no puede haber. ¿A quién perdono? ¿En al aire, en abstracto? Quiero saber a quién tengo que perdonar y de ahí lo pienso.

 

Hubo violencia de todos lados y algunos optaron por la vía armada para tratar de derrocar la dictadura. ¿Era necesario?

 

Los jóvenes de esa época hicieron maravillas en todo tipo de organizaciones. Yo estaba en la lucha de andar buscando a los míos, pero respetaba a los que tomaban las armas. Hay momentos y momentos y hay anales de esa historia clandestina, que yo creo que los militares tienen que haber quedado con la boca abierta.

 

¿Qué opinión tiene hoy día del mundo militar?

 Foto: Gentileza / GentilezaFoto: Terra.cl

 

Han habido avances, pero qué más se puede esperar cuando tenemos lo que tenemos: Los mejores elementos son corridos de las organizaciones populares, de los partidos políticos. Eso es vox populi.

 

“RESISTIRÉ”: LAS MEMORIAS DE ANA GONZÁLEZ

 

Hace años un sobrino le sugirió a Ana que todas esas historias que suele contar las plasmara en un libro. “Me puse a escribir y en dos hojas hice mi libro, lo hice todo”, dice. Claro que con los años esas hojas se transformaron en varias resmas apiladas en distintos rincones de su casa. “Resistiré” y “La Consentida” son los nombres que baraja.

 

“Es mi vida… una vida con harto dolor, pero también con muchas alegrías. No hablo de grandes personajes, hablo de mi pueblo, de mi gente, de esas mujeres que les sacaron la cresta, las arpilleras, las que compraban juntas, las que fueron motor de la huelga de esos años, de los cabros chicos, las barricadas”, describe entusiasmada con un cigarro en la mano.

 

¿Se siente consentida en la vida?

 

Consentida me decía Manuel y los nietos ponían la cueca para hacerme llorar, la bailaban con qué alegría y me entregaban un clavel. Yo quedé sin marido a los 50 años. Nunca tuve luna de miel, porque en esa fecha la íbamos a celebrar; nos íbamos a casar de nuevo. Era un hombre como muchos, pero también especial. Nuestro matrimonio no era algo de rutina: aprendimos juntos a hacer el amor, él me enseño a cocinar.

 

Hace años dijo que había algo que nunca había podido hacer y era llorar a mares ¿Lo logró?

 

(Largo silencio) No. Todavía me emociono, se me pueden caer las lágrimas, esto de no hacer el duelo todavía me tiene así. El dolor lo vivo todavía. En una marcha uno ve una pancarta y a alguien con una foto (del desaparecido) en el pecho, pero hay toda una vida, alguien los parió, esa persona sufrió, amó. En el libro saqué la cuenta de cuántos segundos tienen cinco años, que es desde el golpe, cuando desaparecen, hasta que se sabe a fines del ’78 de los detenidos desaparecidos por los hornos de Lonquén. Se fueron a la mierda los “no a lugar”, Sergio Diez dijo en La Nación que esa gente “no existía”.

 

¿Y hoy día qué le dice la guata cuando mira hacia atrás a 40 años del golpe?

 

Yo siento que siempre hay que escuchar la voz del pueblo, porque somos los que estamos en las calderas del diablo.

 

¿Cree que esa lucha aún sigue vigente?

 

El hombre siempre va a luchar por la libertad.

 

¿Y su lucha también sigue vigente?

 

Ahora y siempre compañero…

 

Terra Chile

 

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