Reporte a 485 días de pandemia

Reporte a 485 días de pandemia

En pocos días cumpliré 77 años. Hoy cumplo 485 días de aislamiento, confinada por un virus que me mataría si me atrapa.

Al principio mi vida no sufrió cambios significativos porque desde hace décadas mis días transcurren entre mi computador, mi jardín, el cuidado de mis gatos, mis libros.  De vez en cuando asistía a celebrar nacimientos, cumpleaños, graduaciones de mis hijos y nietos; visitaba a mi madre, tenía reuniones en la universidad, me visitaba alguna amiga o salía a hacer las compras y trámites necesarios para mantener esta forma de vida de anciana solitaria.

La vida siguió su curso más allá de mi encierro. Nacieron niños en mi familia, nietos que dejé niños se hicieron mujeres y hombres, fallecieron algunos compañeros por el Covid 19 y por los muchos años, se casaron amigos y el viudo de mi hija y no pude estar.

Y se encendieron todas las pantallas.

Cada día entro y salgo de zoom o de meet y me encuentro con colegas, con miembros de distintos grupos de los que formo parte y nadie se da cuenta que vivo y muero en pijama porque me aderezo y escondo mi atuendo con pañoletas y cuellos falsos.

Y a medida que transcurren los días se suceden los cambios en los social, lo territorial, lo exterior y también en lo más profundo de mí.

Mis días en silencio forzado, sin risas para compartir, sin las voces de mis amigas y amigos, que no son tantos pero son imprescindibles, sin compartir dudas y sin debatir estrategias, sin poder constatar cambios o continuidades se hacen monótonos y siempre iguales.

Es curioso que tu contentura se produzca porque puedes conversar con el joven que te trae la verdura, el repartidor del gas licuado o la señora que viene una vez por semana a ayudarte en las tareas domésticas y que se ha convertido en tu interlocutor válido y tu amiga.

He debido vencer la repugnancia que siempre me han producido las llamadas telefónicas, aprendida de mi padre, y contesto  al psicólogo del COSAM, a la voz que me cita al oftalmólogo, a mi madre y a mis hijos que están siempre presentes. Con todos los demás mi conexión es por las redes sociales y por el diabólico WhatsApp, intruso y demandante.

En este año y medio largo y monótono he conseguido logros que me han fortalecido: terminé mi libro y lo postulé nuevamente a un Fondo del Estado; me he integrado a grupos en los cuales reconozco pertenencia; he escrito y he leído; he mantenido mis duelos a raya; me he acercado a mis nietos y nietas que hoy son adolescentes y adultos jóvenes; he dado la bienvenida a mi primer o primera bisnieta que me hará inmortal y he logrado mantener mis pesadillas recurrentes bajo control. No es poco.

En este día 485 de pandemia me declaro nuevamente sobreviviente siempre resistente; celebro estar viva y ser parte de la Historia que me permitió presenciar ayer 4 de julio de 2021 la instalación de la nueva Constitución y ver a una mujer mapuche presidirla, pero en medio de esta historia que transcurre en ese exterior prohibido tengo pesares hondos porque la vida y la muerte no acatan mis deseos y en mi familia y entre mis amigos se instala la enfermedad y el miedo y nada puedo hacer para aliviarlos.

Cumpliré 77 años en algunos días, y son muchos años para llevar a cuestas.

Adriana Goñi

5 julio 2021

La Reina.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s