Otro 21 de mayo en Chile . Sobre Héroes y Tumbas. las cuentas de la Armada.

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En el puerto de Valparaíso las embarcaciones “Lebu“, “Esmeralda” y “Maipo” fueron utilizados como barcos-prisiones por al Armada de Chile. Torturas, violaciones y malos tratos se aplicaron en forma rutinaria a los presos político que se encontraban recluidos en estas naves. El buque “Lebu”, que pertenecía a la compañía de transporte marítimo Cía. Sudamericana de Vapores, fue expropiado por la Armada el 15 de Septiembre de 1973, para remplazar al buque “Maipo”, el cual había zarpado con rumbo al campo de concentración “Pisagua”, trasportando presos políticos. El buque “Lebu” fue utilizado como centro de detención y tortura desde Septiembre de 1973 hasta 1974. De acuerdo con la información otorgada por la Cruz Roja Internacional, en noviembre de 1973, habían alrededor de 324 presos políticos en el “Lebu“. La Comisión Rettig informa que : “en estos barcos, algunos prisioneros estuvieron en camarotes, aunque la gran mayoría permaneció en sus bodegas, en condiciones de gran hacinamiento y total falta de higiene y servicios mínimos. Respecto del “Lebu“, la Cruz Roja Internacional, después de su visita del 1º de octubre de 1973, confirmó estos hechos señalando: el aislamiento del exterior en que se encontraban los detenidos por ignorar su familia su permanencia allí; la regular calidad e insuficiencia de la comida; y, en general, las pésimas condiciones de detención. En dicha motonave se practicaron torturas y malos tratos a los prisioneros.

Testimonios de hombres y mujeres que permanecieron detenidos en el buque “Lebu” dan cuenta, en detalle, de los malos tratos y torturas padecidos, destacándose la agresión y vejación sexual a las mujeres. Los testimonios corresponden a personas que presenta, hasta el presente, secuelas físicas, algunas de extrema gravedad derivadas de las torturas recibidas durante su detención. Entre estas declaraciones se encuentra la de Dagoberto. Su detención se produjo el día 8 de octubre de 1973 cuando se encontraba en la calle Esmeralda, de Valparaíso, en su lugar de trabajo de ese entonces, la Optica Hammersley. A la misma hora de ser detenido había sido allanado su domicilio particular. Fue detenido por un grupo de uniformados, conformado por un oficial y cuatro soldados con la cara pintada, (Infantes de Marina) los que se movilizaban en un vehículo fiscal. Testigos de su detención fueron todos sus compañeros de trabajo. Al ser detenido fue esposado y vendado junto a otras dos personas que también fueron detenidas, siendo conducidos a la Academia de Guerra de Playa Ancha en Valparaíso, donde le llevaron a una sala grande, tirándolo al suelo junto a otras 50 personas allí detenidas. Un militar caminaba corriendo sobre sus cuerpos, para ser después interrogados y sometidos a las más crueles torturas. Desde ese recinto de torturas le trasladaron al barco Lebu, que se encontraba junto al molo de abrigo, a su llegada ya había unas 260 personas aproximadamente. En dicho barco se procedió a nuevas torturas consistentes en golpes en todo el cuerpo, aplicación de corriente eléctrica, especialmente, en la lengua y los oídos, siendo también sometido, junto a un grupo de detenidos, a falsos fusilamientos y amenazas de ser lanzados al mar. Desde el barco le sacaban, junto a otros detenidos, a hacer trabajos forzados en lo que después se transformarían en campos de concentración y torturas. Una vez en libertad estuvo firmando cada domingo, durante un año, en la Comisaría de Valparaíso.

A Humberto, sindicalista, lo detuvieron en Octubre de 1973 y luego de una interminable noche de tormentos en el Cuartel Silva Palma, fue trasladado al buque “Lebu”. ” Parecía un barco pirata, con hombres hacinados en las bodegas del barco. Estaban barbones, algunos con el pelo cortado a cuchillo, con abrigos, frazadas, sucios y hambrientos. A veces nos tiraban pedazos de pan y lo compartíamos entre todos. Lo mismo hacíamos cuando, por milagro, aparecía una naranja. La comíamos entre seis, hasta la cáscara nos comíamos. Más adelante nos daban fideos, masas de fideos más bien. También porotos llenos de gorgojos. Cada comida era vigilada por marinos armados. No todos comían sí, había un compañero de apellido Villarroel a quien mantenían en una jaula desnudo y nunca le daban de comer. Los marinos nos obligaban a levantarnos a las seis o siete de la mañana. Subíamos a la plataforma del buque y nos manguereaban desnudos en el frío de la mañana. Está claro que no teníamos dónde hacer nuestras necesidades y, en algún momento, pusieron mitades de tambores de aceite -que llamaban ‘chutes’- donde comenzamos a orinar y defecar“.

Otro caso es el de María Eliana, estudiante de castellano, la cual relata lo ocurrido en el buque “Lebu” y otros centros de tortura: “ellos estaban pegados en todas las paredes, yo conté ocho infantes de marina, algunos encapuchados y otros con las caras pintadas de negro. Me dicen que me desnude. Yo empecé a desnudarme y me dejé puesta mi parte de abajo, porque tenía puesto el apósito de la menstruación. Entonces, cuando me obligaron incluso a sacarme el calzón yo dije que no podía, porque estaba indispuesta. Me obligaron a hacerlo y ahí ya viene toda la rebeldía femenina, la rebeldía del luchador, por mucho que nos quisieran hacer sentir como animales llegaba el momento en que la dignidad del ser humano se rebelaba contra todo eso. Y fue tal mi ira, la indignación, que me saqué los calzones, tomé el apósito con sangre y se lo puse en el rostro al teniente que estaba dirigiendo el grupo. Luego de eso, todavía desnuda, por orden del teniente, dos infantes de marina por detrás, me tomaron los glúteos y se agacharon para mirar por el ano”. En la Esmeralda, recuerda María Eliana, ” había violencia las 24 horas del día, sacaban a los compañeros, los golpeaban, los torturaban, volvían morados y vomitando sangre. Cuando me trasladaron al Lebu estábamos separados de los compañeros quienes se encontraban en las bodegas. Nosotras estábamos en los camarotes y éramos tantas que no podíamos respirar, teníamos que dormir sentadas en el suelo. Nos daban de comer una sola vez al día, a las 9 de la mañana. Eran unos porotos que hasta gusanos tenían, una vez que reclamamos nos dijeron burlándose que para qué nos quejábamos si nos daban ‘carne‘”.

Pero la alimentación no era lo que más preocupaba a las prisioneras políticas, sino que el trato inhumano y cruel por parte de sus aprehensores, la mayoría jóvenes marinos. Aunque también las torturaban civiles y, como en el caso de María Eliana, carabineros. Ella había tenido el infortunio de haber sido detenida con ocasión de la retoma de la Universidad Católica en el puerto en los meses previos al golpe. Fue agredida por carabineros al mando de un teniente de apellido Pérez, sin embargo, logró defenderse y golpear a sus agresores. Obviamente jamás pensó que el devenir político le enfrentaría una vez más al sádico teniente, esta vez a bordo de la motonave Lebu. Pero así fue, en una oportunidad -relata María Eliana– ” me llevaron a un camarote que había sido habilitado como sala de interrogatorios y allí estaba este teniente que me comienza a manosear y a gritar diciendo: ¡defiéndete ahora, pos, huevona! Me corrió mano de una manera espantosa, fue más de una hora de sólo eso. Estaba vendada y humillada por lo que estaban haciendo, impotente ante lo que estaba pasando, ante los gritos espantosos que se escuchaban“.

Pero no era sólo en el barco “Lebu” que se torturaba y degradaba a centenares de porteños. También sucedía en otros centros de tortura de la Armada. Por la Academia de Guerra Naval, en el cerro Playa Ancha, pasó también María Eliana. “Allí estuve como cuatro semanas, me sacaban todas las noches para interrogarme, me golpeaban los oídos con las manos, me ponían corriente en la lengua, en la vagina. Nos sacaban para divertirse con nosotros, para abusar sexualmente. Fueron violaciones masivas. Al final una se desconecta, trata de subliminar lo que está pasando, pero es imposible de olvidar, de hecho, cuando ya me encontraba en la cárcel, hice una seria infección, con vómitos y fiebre. Me enviaron al Hospital Naval y ahí dijeron que era sólo un ataque de vesícula y me enviaron de vuelta a la cárcel. No obstante, era algo mucho más serio. Era gonorrea, y era imposible saber cómo y dónde la había contraído, ¿en la “Esmeralda”, en el “Lebu“, en la Academia de Guerra? Lo único claro es que quedé con el endometrio total y absolutamente destruido“.

Por los antecedentes recogidos puede concluirse que por el buqueLebu” debieron pasar unos 1.000 detenidos, con permanencia variable en el buque que iban desde unos días hasta varios meses.

Hasta hoy, nadie ha sido inculpado por estos hechos, los cuales la Armada de Chile continúa negando.
Criminales y Cómplices:
Teniente Luis Rebolledo (Infantería de Marina; Motonave Lebu); Teniente Guillermo Morera (Infantería de Marina; Motonave Lebu); Teniente Rafael Yussef (Infantería de Marina; Motonave Lebu); Doctor Muñoz (urólogo, ex Hospital Deformes); Sacerdote de apellido García (Sagrados Corazones). un teniente de apellido Pérez (Carabineros); Ricardo Claro Valdes (propietario de Cia Sudamericana de Vapores; ex-agente DINA y finaciador de la DINA)

Fuentes de Información: Informe Rettig; Libro: “Testimonios de Tortura en Chile”; Cruz Roja Internacional; Revista Punto Final; Archivo Memoriaviva;

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Revista PuntoFinal

29 de octubre de 1999

Las Cuentas de la Armada

El almirante sigue mintiendo. Sus palabras se pierden entre los cerros y el viento de Valparaíso. Pero la memoria de los porteños víctimas de la represión de la Armada es obstinada y certera. Nadie ni nada podrán borrar jamás el horror entronizado a las orillas del Pacífico, entre la garúa nocturna, los arreboles del atardecer y los sempiternos pelícanos de la bahía. Es que el 11 de septiembre de 1973, junto a los barcos de guerra estadounidenses participantes en los denominados ejercicios UNITAS, la escuadra retornó a puerto a fin de vincularse a las unidades en tierra para dar comienzo al golpe militar contra el gobierno de Salvador Allende. El temprano copamiento de la ciudad transformó a ésta en un gigantesco campo de concentración donde se enseñorearon el miedo, la tortura y la crueldad. La Armada, con inusitada ira y profundo desprecio clasista, reprimió a los porteños y, para tal efecto, desplegó todos sus efectivos, incluidos cadetes de la Escuela Naval. Habilitó, también, varios lugares de reclusión como la Academia de Guerra Naval, el cuartel Silva Palma, y los buques Maipo, Lebu y Esmeralda donde se torturó a miles de aterrorizados habitantes de Valparaíso.

Sin embargo, el almirante Jorge Arancibia, jefe de la Armada, continúa sosteniendo que en aquellos lugares de detención “jamás se torturó a nadie”, que tan sólo constituyeron instancias de tránsito para albergar a prisioneros producto de las circunstancias extraordinarias que se vivían. Pero, miente el almirante y miente conscientemente, pues es imposible que no haya estado en conocimiento de lo sucedido en los recintos de la Armada. Son millares los testimonios de víctimas que experimentaron en carne viva la violencia y el odio de oficiales y clases de la aparentemente flemática marina chilena. Tal es el caso de María Eliana Comené, estudiante de castellano de la hacia adentro. Ellos estaban pegados en todas las paredes, yo conté ocho infantes de marina, algunos encapuchados y otros con las caras pintadas de negro. Me dicen que me desnude. Yo empecé a desnudarme y me dejé puesta mi parte de abajo, porque tenía puesto el apósito de la menstruación. Entonces, cuando me obligaron incluso a sacarme el calzón yo dije que no podía, porque estaba indispuesta. Me obligaron a hacerlo y ahí ya viene toda la rebeldía femenina, la rebeldía del luchador, por mucho que nos quisieran hacer sentir como animales llegaba el momento en que la dignidad del ser humano se rebelaba contra todo eso. Y fue tal mi ira, la indignación, que me saqué los calzones, tomé el apósito con sangre y se lo puse en el rostro al teniente que estaba dirigiendo el grupo. Luego de eso, todavía desnuda, por orden del teniente, dos infantes de marina por detrás, me tomaron los glúteos y se agacharon para mirar por el ano”. Tal era la calidad moral de los marinos del almirante, los mismos que no trepidaron en violar mujeres para demostrar su poder y su lastimosa hombría, cubriendo sus rostros con pasamontañas y ocultando sus grados. En la Esmeralda, recuerda María Eliana, “había violencia las 24 horas del día, sacaban a los compañeros, los golpeaban, los torturaban, volvían morados y vomitando sangre. Cuando me trasladaron al Lebu estábamos separados de los compañeros quienes se encontraban en las bodegas. Nosotras estábamos en los camarotes y éramos tantas que no podíamos respirar, teníamos que dormir sentadas en el suelo. Nos daban de comer una sola vez al día, a las 9 de la mañana. Eran unos porotos que hasta gusanos tenían, una vez que reclamamos nos dijeron burlándose que para qué nos quejábamos si nos daban ‘carne'”. Pero la alimentación no era lo que más preocupaba a las prisioneras políticas, sino que el trato inhumano y cruel por parte de sus aprehensores, la mayoría jóvenes marinos. Aunque también las torturaban civiles y, como en el caso de María Eliana, carabineros. Ella había tenido el infortunio de haber sido detenida con ocasión de la retoma de la Universidad Católica en el puerto en los meses previos al golpe. Fue agredida por carabineros al mando de un teniente de apellido Pérez, sin embargo, logró defenderse y golpear a sus agresores.

Obviamente jamás pensó que el devenir político le enfrentaría una vez más al sádico teniente, esta vez a bordo de la motonave Lebu. Pero así fue, en una oportunidad -relata María Eliana- “me llevaron a un camarote que había sido habilitado como sala de interrogatorios y allí estaba este teniente que me comienza a manosear y a gritar diciendo: ¡defiéndete ahora, pos, huevona! Me corrió mano de una manera espantosa, fue más de una hora de sólo eso. Estaba vendada y humillada por lo que estaban haciendo, impotente ante lo que estaba pasando, ante los gritos espantosos que se escuchaban”. Pero no era sólo en el barco que se torturaba y degradaba a centenares de porteños. También sucedía en otros centros de tortura de la Armada. Por la Academia de Guerra Naval, en el cerro Playa Ancha, pasó también María Eliana. “Allí estuve como cuatro semanas, me sacaban todas las noches para interrogarme, me golpeaban los oídos con las manos, me ponían corriente en la lengua, en la vagina. Nos sacaban para divertirse con nosotros, para abusar sexualmente. Fueron violaciones masivas. Al final una se desconecta, trata de subliminar lo que está pasando, pero es imposible de olvidar, de hecho, cuando ya me encontraba en la cárcel, hice una seria infección, con vómitos y fiebre. Me enviaron al Hospital Naval y ahí dijeron que era sólo un ataque de vesícula y me enviaron de vuelta a la cárcel. No obstante, era algo mucho más serio. Era gonorrea, y era imposible saber cómo y dónde la había contraído, ¿en la Esmeralda, en el Lebu, en la Academia? Lo único claro es que quedé con el endometrio total y absolutamente destruido”.

ACADEMIA DE GUERRA NAVAL: CASA DEL HORROR

Y fueron millares las vidas destruidas física y sicológicamente en las casas del horror de la Armada en Valparaíso, El Belloto, Colliguay, Puchuncaví y Talcahuano. Por tales centros de detención y tortura pasó Humberto Arancibia, presidente del sindicato de trabajadores de Enadi, ex Compañía de Gas de Valparaíso. Fue detenido en Villa Alemana el 3 de octubre de 1973 en la noche. Fue trasladado por los infantes de marina que le detuvieron al cuartel Silva Palma en el puerto. Llegamos, recuerda Humberto, ” a una sala grande repleta de gente, hombres y mujeres tirados en el suelo, muchos con el pelo cortado a bayonetazos. Un infante me preguntó por qué me encontraba ahí. Le respondí que no sabía, que simplemente era dirigente sindical. Exactamente, me dijo para preguntarme por otros dirigentes, para ver si habían robado o no”. Los marinos, los militares, sabían perfectamente bien que nadie había robado nada, del mismo modo que sabían que nadie iba a atentar contra la integridad física de los miembros de las Fuerzas Armadas y sus familias como pretendieron hacer creer a través de la difusión de un absurdo Plan Zeta. Simplemente intentaban justificar lo injustificable: la represión, las masacres, la tortura, las violaciones.

Por ello, “alrededor de una hora después de haber llegado, continúa Humberto, me vendan, me ponen sobre la cabeza una capucha negra, me amarran las manos a la espalda y me sacan de la pieza. ¡Así que tú eres Carlos Nicolás! (administrador de la Compañía de Gas), me dicen mientras me dan un golpe en la boca del estómago. Perdí la respiración, me dan palos en la espalda, en las costillas, todo esto camino al interrogatorio. Siento que llegamos a una pieza, tomo aire: no, yo me llamo Humberto Arancibia alcanzo a decir. ¡Por qué no dijiste eso antes conche tu madre! Me gritan. Ahí me di cuenta lo que me esperaba, como iba a ser el tratamiento. En la sala de torturas me pegan con las manos abiertas en los oídos (teléfono), combos en el estómago, palos en las costillas. Todo el tiempo tenía las manos y los pies amarrados con alambre. En un momento pensé que me iban a colgar, pero en realidad lo que hicieron fue ponerme corriente. Esto se repitió muchas veces en medio de todo tipo de insultos”.

Luego de una interminable noche de tormentos Arancibia fue trasladado al buque Lebu. “Parecía un barco pirata -señala Humberto- con hombres hacinados en las bodegas del barco. Estaban barbones, algunos con el pelo cortado a cuchillo, con abrigos, frazadas, sucios y hambrientos. A veces nos tiraban pedazos de pan y lo compartíamos entre todos. Lo mismo hacíamos cuando, por milagro, aparecía una naranja. La comíamos entre seis, hasta la cáscara nos comíamos. Más adelante nos daban fideos, masas de fideos más bien. También porotos llenos de gorgojos. Cada comida era vigilada por marinos armados. No todos comían sí, había un compañero de apellido Villarroel a quien mantenían en una jaula desnudo y nunca le daban de comer.

Los marinos nos obligaban a levantarnos a las seis o siete de la mañana. Subíamos a la plataforma del buque y nos manguereaban desnudos en el frío de la mañana. Está claro que no teníamos dónde hacer nuestras necesidades y, en algún momento, pusieron mitades de tambores de aceite -que llamaban ‘chutes’- donde comenzamos a orinar y defecar”.

En el Lebu se denigraba a la gente, se intentaba deshumanizar al supuesto enemigo, hombres y mujeres, sin importar la edad. También se interrogaba y torturaba. Los interrogatorios selectivos y más brutales se llevaban a efecto en la Academia de Guerra Naval. Allí fue llevado nuevamente Humberto. “Me dijeron que me había reído de ellos la primera vez, me pusieron un paño en la boca y me tiraron contra la muralla y comenzaron a golpearme. Perdí la noción del tiempo, del espacio, pensé que me iban a matar. El estar ahí, aunque no te torturan era igual, porque se sentían gritos, golpes, lamentos desgarradores de gente que se moría. Siempre se estaba en un estado emocional tenso, sabías que después te iba a tocar a ti, ibas a pasar por el mismo proceso. No se tenía ninguna esperanza, no sabías si ibas a salir vivo. Eran varios los que se habían intentado suicidar lanzándose por alguna de las ventanas del cuarto piso de la Academia o golpeándose contra unos pilares que había en la sala grande”.

Llegaba a tal punto el pánico, la desesperación, la violencia contra gente indefensa, que no fueron pocos los que prefirieron morir a continuar soportando el horror de la tortura. Sin embargo, el almirante Arancibia insiste en que en los recintos navales jamás se torturó. Incluso en aquellos lugares donde no se interrogaba, imperaba un régimen de represión permanente y de castigos humillantes para los presos políticos. Tal es el caso del campo de concentración de Isla Riesco o Melinka, ubicado en Colligüay al interior de Valparaíso. Allí, cada vez que llegaba un nuevo grupo, se organizaba en la noche, cuando los prisioneros se encontraban encerrados en sus cabañas, un montaje de amedrentamiento. Se oían ráfagas de ametralladoras y fusiles automáticos, se explotaban minas del sector que rodeaba el campo, amén de gritos y carreras. Al día siguiente se informaba a los prisioneros que un grupo de “extremistas” había intentado rescatarlos durante la noche y que habían sido eliminados por la guardia del campo. Si sucedía nuevamente -advertían- lo primero a eliminar era el peligro interno, es decir, los presos.

TORTURAS A MARINOS DEMOCRÁTICOS

Además, se castigaba a muchos sumergiéndolos en pozos de excrementos y orina, a culatazos, hundiéndoseles en la basura u obligándoles a correr a latigazos. Eran los infantes de marina los que torturaban de esta manera. Y tenían experiencia, pues fueron los que iniciaron la práctica masiva y sistemática de la tortura en agosto de 1973 al detener y flagelar a un grupo de marinos constitucionalistas que denunciaron los intentos golpistas de la Armada. Antonio Ruiz, cabo segundo, mecánico electrónico con mención en control de fuego, fue uno de ellos. Antonio Ruiz recuerda vívidamente el día en que fue detenido, “fue el 7 de agosto de 1973 en Talcahuano. Oficiales de inteligencia me sacaron de la unidad para trasladarme al Fuerte Borgoño. Allí había un escuadrón de al menos doce cosacos esperándonos. Me obligaron a sacarme la ropa y comenzaron los golpes, comenzó el tratamiento de guerra. Pasamos a ser el enemigo. Para los infantes de marina era una práctica en vivo, fuimos sus conejillos de indias. El oficial que nos interrogaba, para que no se notaran los golpes, usaba guantes mojados. Nos metían en tambores de excrementos y orina; dos cosacos nos sujetaban de las piernas y nos hundían en los tambores hasta que no podíamos respirar. Era tal la desesperación ante la tortura y las amenazas que al final uno se rebelaba y encaraba al oficial gritándole: ¡mátame conche tu madre! A ellos no les importaba lo que uno decía o sentía; al contrario, perfeccionaban las técnicas de tortura día a día. Al poco tiempo ya no te sujetaban por las piernas, sino que habían instalado una roldana desde donde te lanzaban al tambor con excrementos. Nos tenían amarrados de pies y manos, nos amenazaban de muerte y hubo muchos simulacros de fusilamiento. Eramos como 50 los detenidos, pero finalmente quedamos menos de la mitad. Había gente de filiación azul (Asmar) y de filiación blanca, tanto de la dotación Escuela como de la Escuadra. Posteriormente fuimos derivados a la cárcel de Talcahuano en tránsito y, finalmente, a la cárcel de Concepción. Allí nos pilló el golpe, nos despertamos con los disparos, presentimos la muerte, Carabineros se hizo cargo del presidio y nos amenazó con que tendríamos que pagar. Se hizo un simulacro de fusilamiento y toda mi vida pasó delante de mí, muy rápido. Esperaba con los ojos cerrados la muerte. Afortunadamente no sucedió nada y, eventualmente, fuimos traslados a Valparaíso, pasando por el campo de concentración de Isla Riesco o Melinka, cuartel Silva Palma y la cárcel pública del puerto. Otros marinos democráticos fueron detenidos y torturados en el Fuerte Miller de la Infantería de Marina en Las Salinas, y en la Escuela de Ingeniería de Viña del Mar.

A 26 años del golpe de Estado iniciado en Valparaíso, el almirante Jorge Arancibia sigue negando que la Armada violó masivamente los derechos humanos. Entonces ¿por qué habría que creer en sus supuestas buenas intenciones al impulsar junto al gobierno una “mesa de diálogo” destinada -también supuestamente- a poner término al problema de los derechos humanos?

Ningún aparente gesto conciliatorio puede ocultar el hecho irrefutable de que el sacerdote obrero Michael Woodward fue asesinado en la Esmeralda, su Esmeralda, señor almirante

RESPONSABLES DE TORTURAS DE LA ARMADA

Vicealmirante. Adolfo Walbaum Wieber, Cdte. I Zona Naval

Vicealmirante. Pablo Weber Munnich, Cdte. en Jefe de la Escuadra

Contraalmirante Hugo Cabezas Videla, Jefe E.M. de la Armada

Capitán de Navío (CN) Sergio Huidobro Justiniano,

Cdte. Cuerpo Infantería de Marina (IM) C.N. Guillermo Aldoney Hansen, Jefe EM. I Zona Naval

C.N. Marcos Ortiz Guttmann, subjefe EM.Armada

C.N. Carlos Borrowman Sanhueza, director Escuela Naval Arturo Prat

C.N. Raúl López Silva, director Academia de Guerra Naval

C.N. Homero Salinas Núñez, director Escuela de Ingeniería Naval

C.N. Arnt Arentsen Pettersen director Escuela del Cuerpo de IM

C.N. Jorge Sabugo Silva, Cdte. Buque Escuela Esmeralda

C.N. Hernán Sepúlveda Gore, Cdte. Destacamento IM “Miller” de Viña del Mar

C.N. Cristián Sloraker Pozo, Jefe EM de la Escuadra

C.N. Oscar Horlscher, Director Hospital Naval Almirante

Capitán de Fragata (CF) Jorge Davanzo Cintolesi, Director Escuela de Armamentos

CF.Víctor Valverde Steinlen, director Escuela de Operaciones Navales

CF. Hernán Soto-Aguilar Cornejo, subdirector Escuela Cuerpo IM

CF. Jorge Valdés Romo, subdirector Escuela Naval Arturo Prat

CF. Patricio Villalobos, Cdte. Base Aeronaval de El Belloto

CF. Ernesto Huber Von Appen, Cdte.Aviación Naval

CF. Julio Vergara, Jefe Servicio de Inteligencia Naval, I Zona Naval

Cte. Santa Cruz IM, Cuartel Silva Palma, Valparaíso

Cap. Bunster, IM Fuerte Borgoño, Base Naval de Talcahuano,

Cap. Jaeger, IM Fuerte Borgoño, Base Naval de Talcahuano,

Cap. Koeller, IM Fuerte Borgoño, Base Naval de Talcahuano,

Cap. Acuña IM, Fuerte Borgoño, Base Naval de Talcahuano,

Tte. Federico Stigman Servicio Inteligencia Naval

Tte. Luna, IM Fuerte Borgoño, Base Naval de Talcahuano,

Tte. Tapia, IM Fuerte Borgoño, Base Naval de Talcahuano,

Tte. Maldonado, IM Fuerte Borgoño, Base Naval de Talcahuano,

Tte. Alarcón, IM Fuerte Borgoño, Base Naval de Talcahuano,

Tte. Letelier, IM Fuerte Borgoño, Base Naval de Talcahuano,

Tte. Boetsch, IM Fuerte Borgoño, Base Naval de Talcahuano,

Tte. Schuster, IM Fuerte Borgoño, Base Naval de Talcahuano,

Tte. Luis Rebolledo IM, Motonave Lebu

Tte. Guillermo Morera IM (r) Motonave Lebu

Tte. Rafael Yussef ( r) Motonave Lebu

Tte. Rodriguez IM, Buque Escuela Esmeralda

Tte. Juan Gonzalez IM, Campo de Concentración de Isla Riesco

Suboficial Aguayo IM, Campo de Concentración de Isla Riesco

Cabo Soto IM, Campo de Concentración de Isla Riesco

Cabo Bustos IM, Campo de Concentración de Isla Riesco

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Revista PuntoFinal.cl

Nº 581

26 de noviembre, 2004

TORTURADA en la “Esmeralda”

La furia la estremece y desgarra, cada vez que María Eliana rememora el dolor y la humillación de la tortura, aquí, en el Valparaíso de los vientos, en el hermoso caos del puerto de todos, a pasos de la bahía donde, hace treinta años, estuvo anclado un velero que le cambió la vida para siempre. La furia estremece los sentidos y desgarra la piel, porque la Armada continúa negando lo evidente: que detuvieron y torturaron a millares de chilenos y chilenas. Y está claramente establecido que el buque escuela Esmeralda fue utilizado como centro de detención, tortura y asesinato, tal como sucedió con otras dependencias de la Armada, el buque Lebu, la Academia de Guerra Naval, el cuartel Silva Palma, entre otros. En todos ellos estuvo María Eliana Comené. Hoy, tres décadas después, la joven estudiante universitaria de esa época, recuerda el doloroso periplo que compartió con miles de víctimas de la represión militar que, en el puerto, vistió por sobre todo uniforme de marino.

En la “Esmeralda” fue asesinado el sacerdote Miguel Woodward y, además, se torturó a mucha gente. Usted estuvo también ahí…
“Sí, a mí me detuvo Carabineros el 13 de septiembre, al mediodía, en mi casa. En un bus me llevaron a la 4º Comisaría en Viña. Luego me trajeron a la intendencia de esa época, hoy Primera Zona Naval. En la noche, alrededor de las once, los marinos nos llevaron a la Esmeralda. Al llegar al barco nos bajaron a empujones por las escaleras. Estaba a oscuras, pero no iba vendada y por eso me di cuenta que era la Esmeralda. Nos tiraron hacia donde estaban los camarotes de los oficiales, no eran de los marinos, porque eran salas grandes con tres camarotes en fila. Me pasaron inmediatamente al baño, un baño enorme donde me hicieron desvestirme y dejar la ropa en una banca de madera. Y me empezaron a revisar, a ver si tenía alguna cosa escondida en el cuerpo, por lo tanto a meterme los dedos en la vagina, en el ano, mirarme los oídos, la nariz. Era un grupo de muchachos, todos con caras pintadas de negro, no sé si eran oficiales, porque todos vestían iguales”.

El tratamiento violento y humillante fue desde un comienzo, entonces…
“Sí, claro. Luego me pasaron a la ducha, y ese fue quizás para mí el momento más difícil, aunque después lo pasé peor. Ahí me sentí tremendamente vejada, humillada por ser obligada a estar desnuda, por las tocaciones sexuales, los comentarios que hacían, las burlas de todos los marinos. Hasta ahora tengo una pesadilla: estoy en un baño y en el baño pasa mucha gente y no puedo estar tranquila. Entonces, me despierto llorando.
Después los marinos me tiraron a la última litera en un camarote. Me tocó la tercera litera de arriba. Me di cuenta que estábamos separados: los hombres estaban tras una cortina hecha con frazadas. Los hombres estaban muy mal, a ellos los torturaban de manera brutal. Yo los veía cuando llegaban, por ejemplo Sergio Vuscovic, alcalde de Valparaíso durante la Unidad Popular, tuvo un ataque de vómito, de sangre. Los compañeros, muchos de ellos ex autoridades y dirigentes de la zona, llegaban arrastrándose, pero no se quejaban.
Me hicieron dos interrogatorios en la Esmeralda, todos violentos, humillantes, con golpes y abusos sexuales. Les causaba placer torturarnos, disfrutaban tocando para saber tu reacción, esperaban que gritáramos, pero gritar, para mí, era peor. A veces era mejor dejar que hicieran lo que quisieran para que te dejaran tranquila. También, si nos movíamos o pedíamos permiso para ir al baño, nos pegaban con las culatas, no nos dejaban dormir. Estábamos en un camarote rodeadas de armarios metálicos. No podíamos saber si era de día o de noche, sólo escuchábamos gritos, llantos de las compañeras que suplicaban que no las tocaran. Había una alemana a la que la golpeaban constantemente. Había mujeres de todas las edades, incluso niñas de quince años y eran torturadas física y psicológicamente. Para soportar la situación yo contaba los pernos y los remaches del buque. Así me abstraía del horror de la Esmeralda. Y ahí estuve hasta que nos sacaron a todas, yo fui una de las últimas que salí”.

¿Adónde las llevaron?
“Nos trasladaron al Lebu, un buque de la Compañía Sudamericana de Vapores, de Ricardo Claro, que se lo había cedido a la Armada para los prisioneros. La Esmeralda estaba casi al final del molo y el Lebu estaba en la punta. Nos llevaron en un bus y era impresionante, porque estaba el molo cubierto de gente en el suelo, todos prisioneros. Los marinos nos metieron en un camarote, a diferencia de los hombres que estaban en las bodegas del barco. Los camarotes eran pequeñísimos y habíamos dentro unas 25 mujeres. Tanto que en la noche teníamos que dormir sentadas en el suelo con las piernas recogidas. En turnos nos poníamos cerca de la puerta para tomar un poco de aire, aunque había un marino de guardia que no nos dejaba acercarnos.
En el Lebu no estábamos encapuchadas, así que conocíamos muy bien a los marinos y, al igual que en la Esmeralda, éramos mujeres de todas las edades. De hecho, un día llegó una niña de uniforme escolar. Nos tenían encerradas y nos daban comida una vez al día, tallarines, porotos con gusanos y arvejas secas en caldos indefinibles. De repente llegaba un pan, una fruta, pero era la excepción”.

VIOLACION EN EL LEBU

¿En el “Lebu” los marinos también torturaban?
“No sólo los marinos. También había carabineros y civiles que torturaban. En una ocasión, cuando me tocó el turno de acercarme a la puerta del camarote para respirar mejor, se asomó a la ventanilla un teniente de Carabineros que conocía, porque había sido detenida antes del 73 en Valparaíso, en la acción de retoma de la Universidad Católica. Me llevaron a la comisaría Barón y trataron de revisarme, pero me defendí y fue ese teniente el que me golpeó y, luego me dejó botada en una celda. Era el mismo teniente Pérez que aparecía en el Lebu y me quedó mirando, con odio. El, con otros carabineros y marinos, empezó a llamar a las mujeres; primero mandaron a buscar a una joven de chaleco blanco, luego llevaron como a cinco o seis jóvenes, hasta que al final, me llevaron a mí. Era un camarote desocupado, enorme, que estaba en una esquina. Estaba muy oscuro, pero a él lo vi claramente porque no estaba encapuchada. Además, me recibió con groserías y diciendo “ésta es la chora que quiero” y gritando “defiéndete ahora, huevona”. Me sentó a empujones en un sillón y empezó a tocarme y golpearme, me desvistió a la fuerza y ahí mismo me violó. Hizo lo que quiso conmigo y los otros que se encontraban en el camarote se reían y burlaban. Después, me ordenó vestirme y peinarme, me obligó a ordenarme antes de salir. Además de los garabatos me dijo: “Ya nos vamos a ver de nuevo”.

No fui la única torturada en el Lebu, por supuesto. Cuando llegaban las mujeres al barco, primero pasaban por la sala de tortura y después las tiraban al camarote. Alrededor de diez días después, me mandan a llamar de la Academia de Guerra, y ahí empezó nuevamente el terror. Me interrogaban los marinos y carabineros”.

¿La Academia de Guerra Naval fue el principal centro de detención y tortura de Valparaíso?
“Sí, cuando llegué a la Academia, el primer día me pasaron inmediatamente a interrogatorio y me empezaron a hacer el teléfono, a golpear los oídos con ambas manos abiertas. Yo sabía que para aliviar el dolor tenía que gritar y empecé a gritar, y un compañero, que no sé quien es, que estaba en la misma pieza parece, empezó a reclamar por lo que me hacían. Y le pegaron de tal manera que se sentían los golpes, los quejidos. Fue horrible y tuve que dejar de gritar. Así se dañaron mis tímpanos. En la Academia estuve aproximadamente tres semanas. Me sacaban todas las noches para interrogarme. Preguntaban acerca de supuestas armas, pero era para amedrentar, para dejarte a nivel de cosa y no de persona.
En la Academia se escuchaban gritos día y noche. A mí me golpearon, me violaron y me aplicaron electricidad. La corriente era horrible, porque da espasmos que no se pueden controlar. Y te ponían corriente en los pechos, la vagina, la boca, quemaduras de cigarro en las nalgas, en los brazos y en los muslos. Una noche me llevaron y me sacaron la ropa: me obligaban a desnudarme cada vez que decía un no, o que daba una respuesta que no les satisfacía. Me sentí tremendamente vejada, empezaron a tocarme, a manosearme, a hacerme cosas. Me devolvieron a la sala como a las cuatro de la mañana o más tarde, porque estaba aclarando. Me puse a mirar por los hoyitos de las ventanas tapadas con banderas de los barcos y empecé a llorar. Un compañero se dio cuenta y me abrazó. Nadie se movió, excepto él. No me preguntó nada. Fue una cosa muy linda. Te hace sentir que no estás sola.
Lo concreto es que te van ablandando físicamente, con golpes, con violaciones, con electricidad, y después llega el golpe psicológico, cuando ya no te quedan defensas. De hecho, había una carabinero mujer que me interrogaba violentamente, con mucho ataque psicológico. Los marinos nos sacaban a las mujeres para divertirse con nosotras, para abusar sexualmente. Y siempre estábamos encapuchadas o vendadas. El teniente Pérez, de Carabineros, también estaba en la Academia, ahí lo vieron varias personas. Tenía rango, en el Lebu hacía lo que quería. Recuerdo muy bien que andaba con pistola, y en un momento la tomó, no sé para qué, pero pensé que me podía matar, realmente creí que iba a salir muerta”.

CARA A CARA CON EL TORTURADOR

Tengo entendido que se encontró con uno de sus torturadores. ¿Cómo fue eso?
“Al hombre no lo volví a ver nunca más después de mi detención. Sin embargo, hace poco tiempo estaba en el café de Falabella, en Valparaíso, con una amiga. De repente me quedé helada, porque a pesar de que ha cambiado mucho, no sé si fue por los ojos o por instinto, lo reconocí. Entonces le digo a mi amiga: ‘Oye, mira, el paco Pérez’. Estaba conversando con un viejo, y me quedé paralizada. Yo había pensado muchas veces lo que le iba a decir cuando lo viera. Pero no fui capaz de moverme; pagamos rápidamente y salí, pasé por su lado, lo miré, pero no me atreví a hacer nada. Me tiritaban las piernas. Y estaba tan enojada conmigo después. Estaba indignada conmigo misma.
Yo hice una declaración en Punto Final hace un par de años. Ahí menciono a Pérez. Un ex preso político, que era carabinero y también trabajó en la Comisaría de Viña del Mar en ese tiempo, me dijo que se llamaba Carlos Pérez San Martín, y que es gerente de operaciones del club Santiago Wanderers. Desde que le hicimos una funa estoy más en paz. Pero cuando lo veo, me vuelvo a acordar del café y me da mucha rabia, me dan ganas de ir a hablar con él. Pero todo el mundo me ha dicho que no lo haga, es peligroso, dicen que es matón, que tiene gente. Entonces no me he atrevido, ha pasado tanto tiempo…

Pero el azar permitió que usted se cruzara con el ahora capitán (r) Carlos Pérez en el supermercado…
“Sí, hace poco estaba en la fila de la carnicería del supermercado cuando alguien me pasa a llevar, me doy vuelta y me encuentro cara a cara, a no más de diez centímetros, con Carlos Pérez, con mi torturador.

Le pregunté: ¿No se acuerda de mí?
– No señora. ¿Dónde la conozco? respondió.
– La ultima vez que nos vimos fue en el Lebu
– ¿En el Lebu? Yo no tengo ningún problema con derechos humanos, dijo inmediatamente, delatándose solo.
A mí esto no me lo contaron, le dije. No se me van a olvidar nunca su cara ni su voz, porque usted me echó a perder la vida. A esas alturas ya tenía un nudo en el estómago, pero no podía perder la calma, era importante mantener mi dignidad a pesar de todo. Pero siguió negando todo, como hacen los cobardes. Como han hecho los militares todo este tiempo”.

COBARDIA DE LA ARMADA

¿Cree que el informe sobre prisión política y tortura servirá para hacer justicia en su caso y en tantos otros?
“Cuando entregaron el informe al presidente Lagos pensé que no era cierto. Es algo que nunca esperé ver en vida, pero después surgió el enojo. Primero, porque la derecha sigue diciendo que somos todos responsables. Pero haber tenido ideas de Izquierda no es equivalente a haber torturado y matado. Realmente, es vergonzoso el aprovechamiento político. Soledad Alvear jamás ha hecho nada y ahora que es pre-candidata saca la voz. Lo que diga el presidente Lagos no es importante. Lo que nos interesa es que el informe se publique completo, que se sepa lo que hicieron estos criminales”.

El almirante Vergara, comandante en jefe de la Armada, dice que él pone las manos al fuego por sus hombres.
“El almirante Vergara se va a quemar. Da rabia la cobardía de la Armada al no reconocer sus crímenes. El ahora senador Jorge Arancibia era capitán de fragata a cargo de un barco en San Antonio. También me merece dudas que diga que no sabe nada. Ahí estaba Tejas Verdes y no sólo participaba Contreras en la represión, también había marinos. La Armada abusó de las personas en sus dependencias. A mí me detuvieron, torturaron y violaron marinos”.

¿Han pasado treinta años y por primera vez se conocerá, al menos de manera sistemática, lo sucedido a miles de torturados. ¿Ayudará esto a aliviar el dolor de las víctimas?
“Hay consecuencias físicas y psicológicas profundas. Tienes que empezar a convivir con esto, siempre he dicho que soy exiliada y nunca voy a acostumbrarme. No es mi Chile, es un Chile que a mí no me ha dado nada, al contrario, me quitó mucho. Las pesadillas nunca se me han pasado. Me despierto angustiada, porque creo que estoy detenida en la Esmeralda, cuando los marinos con la cara pintada me desvisten, me revisan, me meten al agua. Es el primer signo de humillación, donde enfrentamos al enemigo de manera real. No puedo olvidar, porque a mí me golpearon, me pusieron corriente, me violaron y me contagiaron gonorrea, cosas que ni siquiera mi familia sabe.

Hace un par de años subí a la Esmeralda acompañando a periodistas de la BBC de Londres. Empecé a sentir los olores, los gritos, todo lo que había sentido antes. Caí en una profunda depresión, hice crisis de pánico y estuve encerrada en mi casa cuatro meses. Fue horrible, no dormía, las pesadillas eran continuas. Ningún informe hará olvidar lo que pasamos, lo que sufrimos”

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The Clinic

19 de Marzo 2004

Las empresas de la tortura 

Walkiria fue detenida pocos días después del Golpe de Estado en el regimiento Maipo en Valparaíso. Tras varios días de interrogatorios, fue trasladada junto a otras 16 mujeres al centro de torturas de Villa Grimaldi, en Santiago. El trayecto entre un infierno y otro no lo hizo en camiones del Ejército. La Walki -como la llaman sus amigas- recuerda que ese viaje, que pudo ser el último de su vida, lo realizó a bordo de un camión cerrado que pertenecía a la Pesquera Arauco.

Según ella y otros ex presos consultados por The Clinic, esta empresa de la V Región puso disposición de los militares todos sus vehículos, los que sirvieron tanto para el traslado de prisioneros como del personal de la Armada. Pesquera Arauco no es el único caso de una compañía privada que prestó una infraestructura que terminó siendo usada para torturar y asesinar chilenos. Por el contrario, en los diferentes proceso por las violaciones a los derechos humanos emergen reiteradamente empresas grandes y pequeñas que colaboran libremente con material e información: un aporte que tuvo un rol determinante en la extensión del horror.

Entre estas empresas destaca la Sudamericana de Vapores. Desde el mismo 11 de septiembre la compañía puso a disposición de la Armada dos de sus barcos.

Uno de ellos, el Maipo, trasladó a 380 detenidos desde Valparaíso hasta Pisagua. Muchos de sus pasajeros perdieron la vida. El otro barco facilitado fue el Lebu, que cumplió el rol de cárcel flotante. Más de dos mil personas pasaron por sus bodegas y camarotes.

María Eliana Comene fue una de ellas. Cuenta que entre el 19 y el 20 de septiembre la sacaron de el Buque Escuela “Esmeralda” y la trasladaron al barco de la Sudamericana.

Recuerdo que el muelle estaba lleno, pero lleno de gente. Las personas estaban botadas como bultos en el suelo. En el Lebu, a los hombres los metieron en la bodega y a las mujeres nos llevaron a unos camarotes. Éramos tantas que para dormir teníamos que sentarnos con las rodillas tomadas. Nos podíamos bañar con agua helada, pero antes de las seis de la mañana, porque después se cortaba el agua.”

Muchas de las personas que pasaron por el Lebu aún se encuentran desaparecidas. Los que sobrevivieron, no pueden olvidar las interminables torturas que sufrieron en el barco facilitado por la naviera.

Algunas instituciones educacionales privadas, también colaboraron con la violación de los derechos humanos. Es el caso de la Universidad Federico Santa María, cuyas instalaciones fueron usadas para interrogar y detener a personas que venían, fundamentalmente del barrio Los Placeres, de Valparaíso. La universidad también desalojó a los alumnos del internado, para que durmiera allí la guardia militar. Muchos detenidos fueron trasladados desde ahí a la Academia Guerra Naval, donde se realizaba el interrogatorio duro y por donde pasaron cerca de mil 500 personas.

En provincia, empresas medianas y pequeñas ofrecieron una colaboración entusiasta. En Osorno, la Fabrica Elaboradora de Cecinas, FELCO, facilitó sus bodegas, para la detención de presos políticos. Allí estuvo detenido Hernán, quien prefiere reservar su apellido, pues aún le pesan los años de dictadura. Recuerda que llegó encapuchado a un lugar que no conocía: un galpón metálico de 10 por 10 metros. Pero varios de los 150 detenidos identificaron rápidamente el sitio y se lo comunicaron al resto: estaban en las bodegas de FELCO. En el lugar sólo había un baño y las condiciones de hacinamiento eran terribles. Tras un par de días Hernán fue trasladado al Estadio Español de la ciudad, otro recinto facilitado por privados.

El abogado de derechos humanos Hiram Villagra afirma que la represión militar dependió en gran medida de la responsabilidad de civiles, pues “sin la complicidad de ellos la dictadura no hubiese tenido ni la crueldad, ni la intensidad y mucho menos la duración que tuvo”. Agrega que “muchos privados terminaron prestando sus servicios a la dictadura y aplaudiendo el golpe, sabiendo que el final era una represión”.

Una de las muestras más feroces de los servicios voluntarios se encuentra en Paine, donde 70 campesinos de la zona fueron ejecutados en las semanas siguientes al Golpe de Estado. Durante años, las organizaciones de derechos humanos acusaron a varios pequeños empresarios agrícolas de haber facilitado vehículos y de haber participado directamente en las muertes. A comienzos de marzo, la jueza María Estela Elgarrista les dio la razón y procesó a un carabinero y dos civiles por el delito de secuestro y homicidio calificado. Los civiles, Claudio Oregón Tudela, Juan Balcázar Soto, son pequeños empresarios de la zona.

Las listas

Un porcentaje considerable de ex presos políticos y desaparecidos fue detenido en su mismos lugares de trabajo. Esto ocurrió porque otro gran servicio prestado por las empresas a la naciente dictadura, fue la elaboración de listas negras, que a la larga terminaron siendo para muchos, listas de la muerte.

Juan Báez trabajaba en la empresa Portuaria de Valparaíso como pañolero y fue detenido el 30 de septiembre por una patrulla naval al presentarse a sus labores. Varios operarios de la empresa corrieron la misma suerte y hoy Báez está convencido de que la lista fue elaborada dentro de la compañía.

Algo similar a lo ocurrido en la ENAMI, donde 276 de sus trabajadores fueron anotados como “traidores” o “personas peligrosas para las faenas de la empresa”. Gran parte de ellos fue ejecutado. Lo mismo ocurrió en la Industria Textil Viña y la Unión Lechera de Aconcagua.

Muchos trabajadores detenidos a raíz de estas listas negras ni siquiera tenía preferencias políticas claras y fueron expuestos a la violencia por venganzas personales. A raíz de las torturas muchos quedaron con secuelas que les impidieron volver a trabajar, afectando radicalmente la calidad de vida de sus familias. Juan Báez, por ejemplo, quedó con severos problemas en la columna y una ceguera parcial tras pasar 17 días infernales en un centro de detención de Papudo. Hasta la actualidad, no puede realizar ningún tipo de actividad física pesada, como la que realizaba cuando era empleado de la Portuaria de Valparaíso.

Con todo, a Báez no le fue tan mal como a un grupo de trabajadores de la empresa Elecmetal, propiedad de Ricardo Claro. Según relata Mario Fernández, ex trabajador de esa compañía, él mismo presenció como sus dos hermanos y varios miembros del sindicato fueron citados a la oficina de la gerencia por el interventor militar Patricio Altamirano, el gerente Gustavo Ross y el director, Fernán Gazmuri. Los trabajadores salieron de allí esposados y en poder de carabineros. No se les volvió a ver con vida.

“Meses antes que viniera el golpe, el gerente Gustavo Ross, citó a mi hermano Juan para conversar. Le dijo que si no dejaba libre a la empresa, sufrirían las consecuencias,” relata Mario Fernández. Para él está claro que Elecmetal lo entregó para que fuera asesinado.

El abogado Juan Agustín Figueroa, que formaba parte del directorio de la compañía cuando ocurrieron los asesinatos, desmiente las declaraciones de Fernández.

“Nadie se le pasó por la mente que los detenidos iban a parar a una patrulla militar y que iban a aparecer baleados,” dice el penalista. Pese a ello, Fernández sostiene que aunque la empresa estaba intervenida por los militares, era Ricardo Claro el que daba las ordenes ahí, vía telefónica. “El nunca perdió el poder. Y todos sabían lo que iba a pasar. Sabían en qué condiciones estaban matando a los trabajadores“, reclama.

Certificados

La Universidad Católica de Valparaíso no escapó a esta ola de soplonaje. Tras el golpe, la UCV quedó en manos de un marino quien contó con mucha colaboración voluntaria y espontánea de profesores y alumnos para elaborar listas de alumnos indeseables. Cuando se reanudaron las clases, los alumnos debieron presentarse en un galpón de la escuela de Ingeniería donde les informaban si estaban “sin problemas”, “condicional” o “expulsados”. Estos últimos recibieron un certificado en el que se los acusaba de “ser un peligro para la actividad académica de la universidad, por su condición de extremista violentista”. Ese fue el caso de Enrique Núñez, quien por entonces estudiaba agronomía. No solo fue expulsado sino borrado de los registros de la universidad.

Peor suerte corrieron al menos tres estudiantes de la UCV incluidos en esa fatídica lista. María Isabel Gutiérrez y Alfredo García fueron llevados al Regimiento Maipo dónde se les perdió el rastro; en tanto, Silvio Pardo, estudiante de derecho, desapareció en el Cuartel Silva Palma.

Núñez cree que la UCV está en deuda con esas personas y que una forma de reparar su colaboracionismo “sería que la universidad, en un gesto digno, les diera un titulo póstumo a todos los que fueron víctimas de la represión. Eso no les cuesta un peso. Pero falta la voluntad política para enfrentar las culpas propias”.

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GOÑI. PARENTELA
Los Goñi en la Armada de Chile

Solicitamos el retiro del monumento a Toribio Merino y la remoción del nombre “Merino” de un navío y de salas en dependencias de la Armada.

Estimados (as) amigos (as):

                                                  Les escribo a fin de solicitar vuestro apoyo en la campaña que hemos lanzado un grupo de ciudadanos -entre ellos numerosos militares que se opusieron al golpe de Estado en 1973-  a fin de solicitar el retiro del monumento a José Toribio Merino Castro, que se alza, desde mayo de 2002, en los jardines de la antigua Escuela Naval y actual Museo Marítimo, visible desde el Paseo 21 de mayo, en Valparaíso. También para requerir laremoción del nombre “Merino” de un navío de la Armada, de una sala del Museo Marítimo Nacional y de un auditorio ubicado en la ex Academia de Guerra Naval.
 
   Esta petición será dirigida a la Presidenta de la República, Sra. Michelle Bachelet Jeria, acompañada de varios miles de firmas. Para firmar y conocer la lista de firmantes hay que hacer clic en el siguiente link:

Como descendiente de Héroes de la Marina y de ilustres marinos chilenos que sirvieron a su país ininterrumpidamente desde hace siglos, repudio este símbolo de la dictadura .

Adriana Goñi

MUSEO NAVAL Y MARITIMO DE VALPARAISO
 

(fotografías de W. F. L. )


Hacienda San Agustín de Puñual, Ninhue
Mayo de 1978
(Revista de Marina, N.3, mayo-junio, 1978)

Los Goñi I

PARTICIPACIÓN DE LOS GOÑI EN LA ARMADA

(texto y foto tomado del blog GOÑI parentela)
fotografía, tomada en Iquique, aparecen de izq a der: Vicente Palacios, Roberto Goñi, Luis Alberto Goñi y Florencio Baeza
El primer oficial de la Armada de Chile con el apellido Goñi, fue el capitán realista José Anacleto Goñi, quien al mando del bergantín de comercio “Aguila”, fue apresado en Valparaíso el 26 de febrero de 1817, engañado por la bandera española enarbolada en el castillo de San Antonio y armado posteriormente en guerra, convirtiéndose en la primera nave de la naciente Primera Escuadra Nacional.
José Anacleto Goñi, que posteriormente siguió sirviendo en la Armada por sus conocimientos náuticos, se había casado en Valparaíso el año 1805, con Maria Isabel Prieto Romero, teniendo cinco hijos: José Anacleto, Juan de Dios, Mónica, Eugenia y Susana.
En la presente investigación histórica – genealógica, nos centraremos solo en el estudio de la descendencia de los hijos varones.
José Anacleto Goñi Prieto, nació el 23 de junio de 1817 e ingresó a la Escuela Militar a los 15 años, en 1832, incorporándose a la Armada como Guardiamarina el 28 de marzo de 1837.
Embarcado en la corbeta “Valparaíso” participó en la acción de Islay entre las fuerzas peruanas del comandante Panizo y las chilenas de Robert Winthrop Simpson, cubriéndose de gloria el 18 de agosto de 1838, durante la captura de la corbeta “Socabaya” , hazaña dirigida por el Comandante Carlos García del Postigo Bulnes en El Callao.
Hecho prisionero por el Coronel Estanislao Correa, obtuvo su liberación después de la derrota del ejército de Mariscal Andrés de Santa Cruz.
Capitán de Corbeta en 1846, de Fragata en 1853 y Capitán de Navío en 1859, se desempeña entre los años 1861 y 1867 como Gobernador Marítimo de Valparaíso, siendo nombrado Mayor General del Departamento de Marina hasta 1872.
En 1870, al mando de la corbeta “O’Higgins”, visita Isla de Pascua en un viaje de instrucción de cadetes de la Escuela Naval. Durante su permanencia se efectuó el levantamiento topográfico de la isla.
El 6 de abril de 1873 asciende a Contra Almirante y es comisionado a Londres, con la misión de dirigir la construcción de los blindados “Blanco” y “Cochrane” y la cañonera “Magallanes”.
De regreso en Chile, en 1877 fue nombrado Inspector General de la Armada y al año siguiente miembro de la Junta de Asistencia.
El 9 de febrero de 1879, fue nombrado Director interino de la Escuela Naval en reemplazo del Coronel Emilio Sotomayor, quien había tenido que tomar el mando de las tropas que se preparaban en Antofagasta, ante la inminencia del inicio de la guerra contra Perú y Bolivia. Se supone que desempeñó el cargo hasta agosto de ese año. Posteriormente, cuando renunció don Eulogio Altamirano a la Comandancia General de Armas y Marina, el Almirante Goñi lo reemplazo.
Desde 1881 hasta 1886 fue miembro de la Comisión Calificadora de Marina y uno de los primeros y más entusiastas socios del Círculo Naval, creado el año 1885.
El 22 de julio de 1886, ascendió al grado de Vicealmirante y el 12 de septiembre de ese mismo año falleció, a la edad de 69 años, de los cuales, sirvió en la Armada de Chile.
El Vicealmirante José Anacleto Goñi Prieto, casó con la señora Carmela Simpson Baeza, hija del Almirante Roberto Simpson. Sus hijos, Luis Alberto y Roberto Anacleto Goñi Simpson, siguieron al igual que su padre la carrera naval.
El otro hijo varón del Vicealmirante José Anacleto Goñi Prieto, Juan de Dios Goñi Prieto, casó con la señora Rafaela Álvarez de Araya, teniendo los siguientes hijos: Felipe, Amanda, Luisa, Dominga, Anacleto y Juan Oscar.
De éstos tenemos que destacar a los dos últimos varones:
1.- Anacleto Goñi Álvarez de Araya, quien casó con una dama de apellido Torres, teniendo entre otros hijos a Anacleto Goñi Torres, quien a su vez casó con Mercedes Carrasco, padre del actual Ministro de Defensa Nacional, Don José Goñi Carrasco. Por lo tanto, Anacleto Goñi, abuelo del Ministro de Defensa, era hermano del héroe de la “Esmeralda”.
Jose Goñi Carrasco 1
2.- Juan Oscar Goñi Álvarez de Araya
Hijo de Juan de Dios Goñi y de la señora Rafaela Araya. Nació el 10 se septiembre de 1853. El 9 de agosto de 1875, a los 21 años, fue nombrado Contador Segundo interino y destinado a la corbeta “Chacabuco” al mando del Capitán de Fragata Oscar Viel Toro, zarpando hacia el norte, para permanecer de estación en el puerto de Mejillones, que en ese tiempo estaba bajo la jurisdicción de Bolivia, con el objetivo de cuidar los interese de los numerosos chilenos residentes en la zona. En abril de 1876 regresó al Departamento, Valparaíso, tocando en la isla de Juan Fernández llevando víveres para sus habitantes. En julio de ese, siempre a bordo de la “Chacabuco”, se dirigió a la zona del Estrecho de Magallanes, permaneciendo de estación, en un periodo de tensión entre Chile y Argentina por problemas limítrofes en la Patagonia. Al año siguiente regresó a Valparaíso y el 10 de noviembre trasbordó a la corbeta “O’Higgins”, que se encontraba al mando del Comandante Jorge Montt Álvarez, zarpando al Estrecho de Magallanes, para sofocar el motín realizado por la guarnición de la colonia penal de Punta Arenas, encabezada por Cambiazo.
El 25 de febrero de 1879, regresó al Departamento de Marina ubicado en Valparaíso, lo que en el día de hoy corresponde a la Comandancia en Jefe de la Armada, pasando a servir en la Comisaría General de Marina.
Al año siguiente, 1879, en el mes de febrero, se embarcó en la corbeta “Esmeralda”, zarpando al norte debido a los problemas surgidos con Bolivia. Participó en la ocupación del litoral boliviano y el 3 de abril, la Escuadra al mando del Contralmirante Juan Williams Rebolledo se dirigió a Antofagasta, desde donde se dirigió al puerto de Iquique, iniciándose a partir del 5 de abril el bloqueo de ese puerto, con el objetivo de forzar a la Escuadra peruana a enfrentarse con la chilena, ya que por Iquique, el Perú realizaba un importante comercio de exportación salitrera, base de la economía de ese país. Al no dar resultado el plan del Almirante Williams, se tomó la decisión de que la Escuadra atacara directamente en El Callao, razón por la cual se dejó manteniendo el bloqueo de Iquique a las dos naves más viejas de la Escuadra, la “Esmeralda” y la “Covadonga”.
De esta manera el Contador Goñi participó en el combate naval más glorioso de cuantos registra la historia naval de Chile. Pocas horas antes del hundimiento de la gloriosa corbeta, fue encargado por el Comandante Prat de destruir la correspondencia oficial, para lo cual él la arrojó al mar lastrada con un proyectil.
Sobreviviente del combate, fue rescatado del mar por los tripulantes del blindado “Huáscar”, hecho prisionero y posteriormente trasladado con los otros oficiales de la “Esmeralda” al pequeño pueblo de Tarma, ubicado en el departamento de Junín, interior del Perú. Estando prisionero recibió el ascenso a Contador de Primera Clase, por Decreto Supremo Nº 0696, fechado el 27 de junio de 1879.
Una vez capturado el “Huáscar” en la Batalla Naval de Angamos, el 8 de octubre de 1879 y la “Pilcomayo”, el 20 de noviembre, se firmó un protocolo para intercambiar prisioneros de guerra, de esta manera fue canjeado por el contador del “Huáscar” Juan Alfaro, siendo recibido con grandes honores en Valparaíso por las principales autoridades de Gobierno, recibiendo en esa solemne ocasión la medalla conferida por el Gobierno a los sobrevivientes del Combate Naval de Iquique y otra entregada por la Ilustre Municipalidad de Valparaíso a aquellos participantes en la Guerra que tenían residencia en la ciudad.
Una vez terminados los merecidos homenajes, se embarcó en el blindado “Huáscar” que se encontraba al mando del Comandante Manuel Thomson, dirigiéndose al norte, hasta Pisagua, donde formó parte del convoy que condujo al Ejército Expedicionario sobre Tacna. Luego, participó en la toma de posesión de Ilo y Pacocha, el 24 del citado mes, pasando luego a reforzar el bloqueo de Arica. Así, el 27 de febrero de 1880, se encontró presente en el combate que sostuvo el “Huascar” con el monitor “Manco Capac” y las baterías de Arica, en donde encontró la muerte el valiente Comandante Thomson.
Por problemas de salud tuvo que regresar a Valparaíso, quedando a partir del 13 de abril prestando servicios en la Comisaría General del Ejército y Armada.
Posteriormente, el 20 de noviembre de 1882, se embarcó en la corbeta “Chacabuco” de guarnición en Paita. En febrero del año siguiente, regresó a El Callao y en marzo participó en el bloqueo de Lomas y Chalas, permaneciendo en ese lugar hasta el 15 de junio, en que fue llamado a Valparaíso a prestar servicios a la Comisaría General de Marina, donde se mantuvo hasta el 16 de octubre de 1884, fecha en que por Decreto Supremo es llamado a calificar servicios, por problemas de salud, los que lo llevaron a dejar el servicio. Con posterioridad, en 1885, se le concedieron 10 años de abono, con lo que completó 23 años de servicios en la institución. Superados sus problemas de salud, es reincorporado al servicio desempeñándose en la Comisaría General de Marina.
Al iniciarse la Guerra Civil de 1891, apoyó el bando Presidencial o Balmacedista, derrotado éste en las Batallas de Con – Con y Placilla y terminado el conflicto, es llamado a retiro con efecto retroactivo a contar del 1 de enero de 1891.
El 16 de julio de 1896, fue reincorporado al servicio y destinado nuevamente a la Comisaría General de Marina, siendo ascendido el 21 de enero de 1897 al grado de Contador Mayor de Segunda clase.
Por Decreto Supremo sección 1º Nº 01938, del 22 de junio de 1900 se le extendió cédula de retiro absoluto de la institución.
Una vez retirado del servicio se radicó en la ciudad de Quillota donde falleció el 27 de noviembre de 1919 a los 66 años de edad.
Había casado con la señora Edelmira Urquiza, de la cual enviudó, sin descendencia.
Además de las medallas mencionadas anteriormente, recibió la medalla de oro correspondiente a la Primera Campaña de la Guerra del Pacífico, con las barras correspondientes al Combate Naval de Iquique y la del Combate Naval de Arica.
Roberto Anacleto Goñi Simpson, como se indicó anteriormente, era hijo del Vicealmirante José Anacleto Goñi Prieto, ingresó a la Escuela Militar en 1875, siendo nombrado Aspirante de la Armada el 2 de agosto de 1879, siendo embarcado en el blindado “Blanco Encalada”. El 4 de octubre estuvo presente en el ataque sobre Arica y el 8 tuvo una destacada participación en la Batalla naval de Angamos, teniendo el honor de cambiar la bandera peruana por la bandera chilena en el mástil del blindado “Huáscar”, recién capturado. Posteriormente estuvo en la captura de la cañonera peruana “Pilcomayo” en Punta Chacota, destacando en su acción por controlar el fuego que los propios tripulantes de la nave peruana habían provocado para evitar que la nave cayera en poder de los chilenos, acción reconocida por el propio Comandante en Jefe de la Escuadra, Contra almirante Galvarino Riveros Cárdenas.
Posteriormente pasó a servir al Ejército, distinguiéndose en Ite, Chorrillos y Miraflores, donde escapó de la granizada de balas enemigas. Terminada la guerra ascendió cada grado del escalafón del Ejército.
Entre sus más destacadas comisiones realizadas, destacó en la que al mando del Capitán de Fragata Ramón Serrano Montaner, debía reconocer la cordillera de los Andes y fijar la línea anticlinal en el territorio de Magallanes.
Iniciada la Guerra civil de 1891, formó parte del Ejército congresista, participando en las Batallas de Concón y Placilla.
Posteriormente, en 1894, fue adicto militar en Italia y formó parte de la comisión de adquisición de armamentos, municiones y equipos en Alemania y Austria.
Se retiró del Ejército el 4 de enero de 1913 con el grado de General de División.
Era casado con la señora Josefina Molina. No se tiene información sobre su descendencia.
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fotografía, tomada en Iquique, aparecen de izq a der: Vicente Palacios, Roberto Goñi, Luis Alberto Goñi y Florencio Baeza
Saludos
Jonatan Saona

Tomado del blog de Jonatan Saona http://gdp1879.blogspot.com/2011/08/roberto-y-alberto-goni.html#ixzz4hjMaCjWj

Juan Óscar Goñi

Contador Mayor de Segunda Clase

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Y el Peda de aquellos años…

 

 

Paula Varas G.
especial para G80

Y el Peda de aquellos años…

Hoy día la Anita Olivares puso la canción Heroicos …con dedicación “Para mis amigos, compañeros, hermanos” … y a mí… como el recorrido de Sabina bajándose en Atocha … me invadieron las imágenes del Peda …

Con los guardias azules, sus rectores designados, su separación de la Chile, con los sapos en medio de las asambleas

Con los pañuelos en el cuello, en el bolso, en la cara… con el pasamontañas sobre el pañuelo…

Con sus lienzos colgados… cada vez más altos… con la gente de la FECH… a veces tan lejana a nuestras peticiones… con la salida a la calle y  la  entrada de los pacos

La transformación en la UMCE, el asesinato de nuestros compañeros, y después las elecciones!!!… la Andrea, el Marcelo, el chico Manolo, la celebración en la calle…

La reja, o la pared que da a Ciencias, el muro, la llegada del hormigón armado… la cara de todos, la caricatura… los rayados… la copa de agua!!

Y después, el año decisivo… y los siguientes llenos de tanto dolor y muerte, que a pesar de todo, no logran destruir ni la utopía ni la esperanza.

Las calles rodeadas de militares y pacos

Los montones de asambleas y detenciones masivas que se confunden..

La pedida de la renuncia a Arriagada… ¡su renuncia!… la desmovilización.. las puertas cerradas, el letrero de aviso que desaparece, el aviso de desalojo, la fila para subir al furgón… (vista desde lejos para pasar lista)… la huida saltando la pared, el chico que no quiere escapar para quedarse con los estudiantes… nadie entiende nada, se llevan hasta a los fachos.

La comisaría Los Guindos, los gurkas encapuchados en el gimnasio, cae la noche, el cura Maroto preguntando por los detenidos, la espera interminable…

Las noticias transmitiendo las mentiras, los buzos deportivos requisados, los libros…

Las tardes en los alrededores, los Cisnes, Las Lanzas, los datos de los de Filosofía…

El spray que no escribe, las faltas de ortografía .. la fiebre aftosa de la Bartola!!… la molo que se cae y que se prende antes

La cafeta y el Casino Eduardo Vergara , el despacho del CEP y la biblioteca… el casino inundado y los casinos hechos en los extremos para dividir … el techo del casino y la cancha ¡las abejas!… los rayados matutinos o a mediodía…o en la tarde … o los que aparecían en la mañana después de un trabajo nocturno… los árboles ¡la alergia en primavera! ..

La prestada de casa para la reunión… que se transformó en fiesta

Los gritos… las canciones ¡¡los de música alegrando la vida!!!… y el pollo cantando… y el flaco con su canción de democracia, los de historia tan serios y creídos… Los y las de Básica y las chicas de diferencial tan solidarios… La gente del físico que quería pasar piola… o los que iban todos los días y no estudiaban ahí…

La subida del cerro los sábados… o los miércoles en la tarde

Con el cierre, con la apertura … con la expulsión… con la petición del reingreso…

La sala cuna junto al muro… y a las lacrimógenas… el rescate de los niños

La cara de alguien de ingles, pálido sobre el muro,después del roce de la bala…, el salto sobre el guanaco… la toma de la rectoría… el piano contra la puerta, ¡¡¡el Mozart tocando el piano!!!  los 5 días presa y los 21 restantes… la parka prestada… la lista en el bolsillo de la parka… el callejón oscuro, el carnicero… las preguntas del fiscal.

La comisaría de Davila, la lectura de cartas españolas y la barrida de todo el patio, la negativa a apagar la luz y la repartición de sacos de dormir y chocolate… Se publica la lista de autorizaciones de ingreso al país y mi nombre viene en ella.

Las marchas silenciosas, y las no tanto, … las salidas a la calle, las ida al centro todos juntos,el encontrarnos allá, los días de paro, los recorridos por medicina norte y Olivos, por Ingeniería, las visitas a la Placa… y las peñas en la Reina o en Ciencias Químicas…  y el encuentro con el IPS… y los Congresos y las carreras truncas… Y los días de Paro y trabajo poblacional.

Las conversaciones con la chica, con el JP, la celestina de los amores clandestinos, el Guille y su jeep, el lobito, el palomo, la Vale, el Alvaro, la Chiqui y los perdigones… la Anita y su vestimenta, el Daniel, el Claudio, el Carlos que en realidad no se llamaba Carlos y tantos otros..

Y tal como dice Joaquín Sabina… Pero siempre hay un sueño que despierta en Madrid… pues así  mismo… siempre hay un recuerdo que se queda en el Peda…

la canción Heroicos     Tributo a nuestra Generación del 80…a nuestras historias en el Pedagógico.

 

 

Paula Varas G.
29 de agosto de 2013 a la(s) 19:14

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Paula Varas: La niña de los brazos del presidente Salvador Allende, 42 años después

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Debe ser ésta, sin lugar a dudas, una de las fotos más emblemáticas del presidente Allende en su contacto con el pueblo, con los niños. Algo que, por lo demás, ilustra nítidamente la opción por los más pequeños y los más desprotegidos de su gobierno. Se advierte un primer plano con su figura impoluta dotada de un impecable traje oscuro y camisa blanca (seguramente con corbata y colleras, cuestión que no se alcanza a advertir) rodeado de pequeños niños sonrientes y expectantes, mientras sostiene a una feliz nena rubia de no más de 6 años en sus brazos -casi como esperando también su turno- pues la imagen parece captar más precisamente el instante en que el presidente Allende comienza a bajarla de sus brazos.
Hoy, 42 años después y a más de 14 mil kilómetros de Chile, hemos rememorado con la niña que protagoniza esa imagen, hoy convertida en una cientista social e investigadora de la URV, la universidad pública de Tarragona, Paula Varas G. Ella es, además de Asistente Social y Antropóloga, egresada del Magister en Ciencias Políticas, Máster en Metodología de la Investigación y doctoranda/investigadora. O sea, por formación no se ha quedado.
Este es resultado de esta interesante entrevista de Francisco Javier Alvear desde Tarragona, España.:

Paula Varas 40 años después


¿Tienes algún recuerdo de ese día de cómo se gestó esa foto?

Me acuerdo que fuimos con mi abuela, era una actividad con hijos de periodistas y funcionarios de La Moneda o algo así, creo que fue en diciembre del 72… Allende antes de tomarme en brazos había cargado a mi hermano René porque se había perdido, y lo levantó para que alguien lo identificara; por eso al pie de la foto sale mi hermana Claudia, mi tía Paloma, algunos amigos, mi abuela, porque todos nos acercamos a buscarlo… Recuerdo claramente que el hecho de que el Presidente me tomara a mí no fue azar ni casualidad ni mucho menos algo planificado por asesores o protocolo, sino que más bien se debió a una insistencia mía, del estilo “si tomaste a mi hermano, ¡yo también quiero!”.
O sea, ¿que hay otras fotos similares, digo con otros niños?
Fotos de Allende con niños hay muchas, porque él era súper cariñoso con los pequeños y pequeñas que se acercaban, de hecho la foto en que sale mi hermano era mucho más bonita.
¿Por qué crees que esta foto es más famosa?
Eso sí que se puede deber a la casualidad; no lo sé, hubo tantas fotos destruidas, quemadas o escondidas por miedo, será que ésta alguien se atrevió a guardarla y a mostrarla en algún momento. De hecho, nosotros partimos al exilio y te puedo asegurar que no nos llevamos ninguna foto.
¿Cómo fue esa salida?
En septiembre del ‘73 después de unos días en la Embajada, nos fuimos a México con prácticamente lo puesto; más de 10 años pasaron hasta que alguien le dio unos negativos a mi mamá, obviamente no eran las mismas fotos, pero había tomas desde distintos ángulos, en la mayoría, yo aparecía de espaldas, hasta que un día vi esta foto en la portada de un periódico en México y años mas tarde en el The Clinic en Chile.
Recuerdo que un día, mientras tomábamos el té, alguien llegó a la casa con un libro de imágenes del presidente Allende y nos pusimos a hojearlo. Apareció esta foto, pero también se dio la casualidad que entre la gente que había en la casa en ese momento, más de cinco salían en alguna de las fotos de ese libro. Fue algo muy bonito y emocionante.


¿Qué representa para ti ésta foto?
Representa claramente la opción de Allende y su gobierno por los niños y niñas de Chile. No habrá otro gobierno que en Chile que haya tenido tal definición tan contundente por el tema. De ahí el “medio litro de leche” de las 40 medidas…
Tu infancia fue feliz, ¿recuerdas cómo se tradujo eso en tu vida por entonces?
La verdad es que era muy pequeña, pero sí recuerdo el ambiente de felicidad que se vivía por esos días. La gente era feliz, cantaban, hablaban, se relacionaban y gozaban más. Las familias estaban más unidas. Yo creo que en Chile nada fue igual tras el Golpe.
Y, ¿qué vino después?
Bueno, como ya te comenté, al poco tiempo vinieron los años de dolor y oscuridad que afectaron al país en general. El exilio a los pocos días del golpe, el 19 de septiembre, partimos rumbo a México. Más tarde, una adolescencia caracterizada por el retorno a Chile en plena dictadura, al igual que miles de jóvenes, me tocó vivir la represión a los estudiantes, las manifestaciones, la mentira de la prensa, el asesinato de gente cercana. Finalmente, mi paso a la adultez coincidió con el periodo de la transición a la democracia que parece no acabar, para muchos chilenos. Una época para nada feliz, como puedes advertir.
Alguna sensación, algún detalle con respecto a la fotografía… ¿Alguna anécdota más?
Si, si, si,… recuerdo perfectamente que yo había estado llorando y estaba bastante moquillenta y me colgué del cuello del Presidente… y cuando me bajó me dijo: ¡Pórtate bien y suénate!, a lo que yo le contesté… ¡Shhh! ¡Pórtate bien tú mejor! Alguien me comentó que ese diálogo/episodio fue recogido y comentado al otro día por algún diario de la época.
Y, ahora, 42 años después ¿en qué está esa niña lejos de Chile?
Viviendo en España, trabajando con la Universidad. Actualmente en los prolegómenos de una investigación sobre la infidelidad y las nuevas tecnologías. En otro instante de mi vida, después de profundizar algunos aspectos del exilio, las migraciones, o el vivir en dictadura, ahora he decidido tomar distancia en la temática de estudio, los “trayectos de los engañados”, el relato del momento en que descubren la infidelidad a través de las nuevas tecnologías y las reacciones posteriores.
¿Y con la que está cayendo acá…?
Si, si, si…, precisamente. No te creas. La crisis afecta la cotidianidad de manera concreta. Más allá de la prima de riesgo, de los datos estadísticos de paro o de las cifras macroeconómicas; cuando una persona está con problemas de trabajo específicos, se ve afectada en diversos ámbitos de la vida, por lo tanto se modifican la mayoría de sus relaciones sociales y humanas. El tema de la infidelidad no escapa a ello, ya que en periodos de inestabilidad económica familiar hay pilares fundamentales del vínculo relacional afectivo que son atacados y que afectan enormemente, tanto la visión del otro  como la autoestima y que de alguna forma “aumentan” el potencial riesgo de que exista una infidelidad.
¿Por ejemplo?
Uno es la veta patriarcal de la relación, es decir la visión del “macho proveedor” y otro es la pérdida de poder y estatus, que sin duda alguna son armas de seducción. Aunque, dado el carácter social y culturalmente construido de la infidelidad, podemos decir que no es un fenómeno homogéneo, hay distintos tipos, niveles y formas de enfrentarlo. No es lo mismo la infidelidad de una mujer, ya que posee mayor estigma en la sociedad, que la de un hombre, que es en muchos casos socialmente aceptada.
Y, ¿has descubierto algo interesante?
En los relatos de los afectados se descubren muchas cosas, se reportan estados de ansiedad y angustia, y en forma recurrente van acompañados de escalofríos, taquicardia y mucho dolor en la mandíbula y en la parte posterior del cráneo. Todos señalan que efectivamente es “como si te pegaran en la nuca”. … Conocí historias increíbles, el estudio describe las “nuevas maneras de infidelidades” en la Era de la Información y las Comunicaciones, es decir al descubrimiento a través de teléfonos móviles, redes sociales o internet en general. “El dejar abierto el Facebook o el mail”, el espiar los mensajes de los teléfonos móviles o los chats que se quedan en las cookies de las computadoras. Que en definitiva son constataciones inciertas, más bien incertidumbres típicas de esta era, porque al estar escritas, pueden ser interpretadas y re-interpretadas.
¿Cómo?
El énfasis esta puesto en la metodología plural (historias de vida, entrevistas en profundidad, un trabajo de campo exhaustivo) que nos permitió recoger percepciones, sensaciones, sentimientos, reacciones de personas que habían sufrido algún tipo de infidelidad por parte de sus parejas, pues nuestro sujeto de estudio es el que la sufre, no el que la ejerce o produce la infidelidad.
Y, ¿cómo relacionarías este tema con la política?
Relacionando fidelidad y lealtad con la mentira y el engaño, pues forman parte de un mismo y profundo fenómeno casi exclusivamente humano. Esta claro que para mantener una relación de infidelidad, hay que mentir, persuadir, manipular, etc. Y cuando uno descubre una infidelidad lo primero que siente es que ha sido engañado, defraudado y traicionado… Es lo mismo que hacen los políticos primero con sus ideas y con ellos mismos -el autoengaño-, y luego, con sus compromisos y promesas, con su electorado… … Es preciso tener presente que todo engañado es un potencial engañador (infiel); por distintas razones, para equiparar la situación, para vengarse, para hacer daño o simplemente para recobrar la confianza en uno mismo. Y ojo, así como los políticos traicionan, los electorados también traicionan. No puede haber un ejemplo más concreto que lo ocurrido en las últimas presidenciales en España en donde un millón de votos del PSOE pasó directamente al PP; o el caso de algunos políticos en Chile, que ayer lucharon hasta con las armas y mira en la penosa situación que se encuentran hoy defendiendo el sistema neo-liberal o trabajando como alto ejecutivo de transnacionales. En tiempos de descomposición y crisis política el engaño más patético, es el engaño a las ideas y a las promesas, porque es una forma de autoengaño y de negación a sí mismo en última instancia.
En ese sentido, el presidente Allende era fiel, ¿no?
Ya sé por donde vas, pero contrariamente a lo que se cree, el presidente Allende era un hombre completa y absolutamente fiel no solo a las ideas y a sus promesas, que dejó de manifiesto pagándolo con su vida el 11 de setiembre del ‘73, sino que también lo fue a todos sus amores. No existió una mujer que lo odiara por traidor.
Por último, como Gianni Vattimo dijo hace un tiempo en una entrevista: “Entre uno que miente por el amor del proletariado y otro que miente por amor a las putas, como Berlusconi, hago una diferencia”.
¡Qué buena! Estoy completamente de acuerdo con esa cita. Me la llevo. Jajaja…

 

 

Adriana Goñi. Community Manager contra el olvido

Apropiándose de las nuevas tecnologías, difunde e intermedia información, posicionando una antropología del mundo virtual, donde habita el sujeto de su quehacer y sus investigaciones. Son los familiares afectados por la represión de la dictadura militar,sus hijos y nietos. A 40 años del golpe militar, las tres generaciones que actualmente coexisten dentro y fuera de Chile; un esfuerzo más para recuperar la memoria reciente y visibilizar a los protagonistas de una comunidad que muchos quisieran  dejar en el olvido y entre las ruinas de un pasado que también es presente.

Por Myriam Carmen Pinto.

Ha hecho su centro de atención principal a los hijos y nietos descendientes de las familias afectadas, a consecuencias de la represión ejercida durante el periodo de la dictadura militar del general Pinochet. Los familiares de quienes en algún momento de los casi 20 años de régimen militar, fueron presos políticos, refugiados, ejecutados, detenidos desaparecidos, torturados, exiliados, retornados, doblemente exiliados, exonerados, fugados, clandestinos, condenados a penas de extrañamientos. Suman y siguen, los muertos y heridos de las protestas masivas, las viudas y los viudos, hermanos, sobrinos, primos y tíos.

A 40 años de los hechos, están repartidos en Chile y en los más diversos rincones del mundo. Los que residen en el exterior vienen a Chile, pero sienten que no son de aquí, ni de allá, no obstante, se mantienen vinculados, a través de sus lazos familiares, sus vivencias comunes entre sí, y su cultura contestaria, que les brota y emerge siempre en lo que hacen, piensan y publican en blog, páginas web y redes sociales (relatos, poesías, cuentos, fotografías, tesis de estudios, vídeos, expresiones artísticas y testimonios).

Es una comunidad que en su conjunto da cuenta la presencia de un pasado  presente. En conjunto superan los intentos y ejercicios de la buena o mala memoria para olvidar que recae sobre ellos.

Multiplicando canales de acceso hacia ellos, su encuentro y búsquedas, Adriana Goñi, cruza las páginas de estos jóvenes con las que ella ha creado. Lo mismo hace entre las listas de correos, y e-groups.

Algunos de sus sitios son las “Memorias preñadas de futuro”, “Hijos de la memoria”,  “Diáspora política chilena”, “Memoria urgente”. En facebook, también hay grupos y páginas similares.

Enlazados unos con otros, cruzan e intercambian experiencias e información; una suerte de una gran telaraña virtual por la memoria y la promoción y defensa de los derechos humanos. Entre ellos, se comunican a través de estas nuevas tecnologias de información y comunicaciones, (Tics),  colocándolas a su servicio para apoyarse mutuamente y relacionarse entre sí.

Una de estas redes de mail, administrada desde Chile, reúne a cerca de 900 personas residentes en diferentes países. Los que están fuera de Chile, mayoritariamente, no hablan muy bien el castellano, pero si manejan a la perfección la jerga chilena.

Una breve revisión de sus páginas evidencia que entre ellos se tratan como si fuesen hermanos.  También sobresale el valor de la solidaridad y un sino de humor negro, que a veces solo ellos comprenden porque forma parte de la cultura de muerte que los ha perseguido sin posibilidades de dejarla a un lado, ni menos olvidar. A modo de ejemplo, hay un grupo que se hace llamar “Los Guachos” y otro “El Kabezanegra, pa los sudacas en Suecia”. Se organizan en asociaciones culturales, grupos deportivos y artísticos, que se activan en el marco de fechas conmemorativas. Organizan fondas, peñas  y actividades solidarias para con Chile ante catástrofes o causas político sociales.

No se sabe cuantos son. En los años 90 se decía que prácticamente un millón de chilenos había salido de Chile a partir del año 1973.

Vinculada con ellos de manera virtual y o presencial, Adriana conoce sus vivencias, secretos y milagros. Cuando vienen a Chile se reune con ellos, participa de sus actividades. Van a los cementerios, camposantos, museos y sitios de la memoria. Visitan universidades y participan en talleres y jornadas que ella organiza para brindarles información y los contactos necesarios que requieren para moverse en un país que prácticamente desconocen.

Quizás por ello le dicen “Big Mama” o “Adriana Spam”. Esto último, a raíz de sus envíos de información a las casillas  y listas de correos, los que  distribuía en sus inicios con una abundancia excesiva.

“El olvido está lleno de memoria” (1)

Una vez recuperada la democracia, Adriana Goñi, viaja a Suecia, a propósito de una investigación, cuyo sujeto de estudio era el grupo de mapuche exiliados en dicho país. Tomando contacto con las comunidades de chilenos dimensiona en su totalidad el exilio chileno, sus alcances y repercusiones entre las nuevas generaciones; los hijos que hasta ese entonces no estaban  incorporados en ningún estudio.

Compartiendo con ellos observa continuidades y cambios culturales. Han contraido matrimonios con gringas y o gringos, surgiendo lo que denominan “pareja mixta”, cuyos hijos se tornan algo así como miti-mota; ósea mitad chilenos – mitad extranjeros.

También constata sus ritos, costumbres, tradiciones y una estética propia de lo chileno. Es  una comunidad que lleva como sello una historia común asociada a la derrota del gobierno de la Unidad Popular.  Tanto es así que quienes se han logrado reconstruir responden a una clave que tiene que ver en cómo han sobrellevado dicha vivencia, reconociendo que hay muchos que se quedaron como si el tiempo se hubiese congelado.

En 2003, con ocasión de los 30 años del golpe de Estado, Adriana fue invitada a incorporarse al Centro de Estudios de Memoria y Derechos Humanos, una iniciativa en formación  que impulsaban entonces losacadémicos del Departamento de Antropología de la Universidad  Academia de HumanismoCristiano.

En este contexto, da curso a su proyecto, “Hijos de la Memoria Chile”, continuándolo sobre la marcha como investigadora independiente. La han alentado distintas instancias académicas y de derechos humanos no institucionales.

Y es que no ha sido nada de fácil. Si bien es necesario reconocer que ha habido una eclosión y apertura de nuevos espacios y reencuentros, lo cierto este no es un tema país por lo que no tienen apoyo, ni fondos por parte del Estado, ni de cualquier otro origen.

Adriana Goñi, expresa que la memoria está enquistada en los sectores afectados, y no impregna a la sociedad en su conjunto.

Antropología de la memoria

Si hay alguien a quien le ha tocado vivir todo a destiempo, sin duda alguna,  todos los indicadores apuntarían de inmediato hacia ella.

Fue madre a los 18 años, a los 23 años tenía cuatro hijos, a los 24 años completaba sus estudios secundarios que había abandonado para casarse.

Desde los turbulentos años setenta hasta los interminables transicionales de los noventa fue alumna de la Universidad de Chile. Es Licenciada en Antropología/arquelogía.

Iba a la universidad, a las reuniones, y a excavar con sus hijos. Trabajaba cumpliendo tareas como asistente ad-honorem en la sección Arqueología del Museo Nacional de Historia Natural, que acogía a estudiantes y aficionados, sin distinción alguna, haciéndolos partícipes de sus trabajos en terreno, las reflexiones, debates e intercambios de experiencias y saberes.

Entre sus experiencias de terreno  y viajes destaca el que realiza a Isla de Pascua, publicando, a su regreso, una investigación  acerca de las migraciones hacia el continente; su primer y más permanente amor temático.

Fue la dra. Grete Mostny,  quien la empuja a ingresar a la universidad y formalizar sus prácticas y experiencias.

Al paso de los años, los destiempos siguen moldeando su trayectoria. A los 45 años era abuela y, apenas se empinaba en los 60 años, contaba a sus doce nietos, quienes ocupan gran parte de sus energías, al igual que Carlos Marx, su gato, según dice, su mejor marido.

Se ha casado cuatro veces, separándose del padre de sus cuatro hijos, su primer marido, cuando tenía menos de 30 años. Al paso de los años, cansada de tantos nuevos comenzares, decide seguir sola, arrancarse su corazón, eligiendo la soledad como compañía; aunque casi nunca lo está.

Ha hecho de su vida un andar libre y de renacer nueva cada día.

Siendo adolescente en los años 60, la revolución cubana, la revolución en libertad y la de las flores renuevan en ella su espíritu libertario y revolucionario. En los años 70, adhiere a la utopía del socialismo vía democrática de la Unidad Popular, que encabeza el presidente Salvador Allende, haciendo suya la lucha por la justicia social y la igualdad.

Durante la Unidad Popular, sufre en carne propia las primeras tensiones y procesos de radicalización de la sociedad.  Su primer marido,  dueño de una tienda de repuestos de automóviles y de un viejo camión de reparto de parafina, se integraba al histórico paro de los camioneros de 1972 mientras ella  militaba en las filas de la juventud socialista. Era presidenta del centro de alumnos de la carrera de Antropología de la Universidad de Chile.

A mediados de 1972, convencida de que la única salida a los problemas que enfrentaba el gobierno del presidente Salvador Allende era radicar el poder popular en el pueblo, ingresa al Movimiento de Izquierda Revolucionario, MIR, donde la pilla el golpe militar.

Los efectos se hacen sentir de inmediato. La expulsan de la universidad, la dejan con arresto domiciliario, allanan su casa en múltiples ocasiones, y maltratan a sus hijos. Finalmente, sale al exilio, reuniéndose con su pareja, quién se había asilado en la embajada de Argentina, en septiembre de 1973, tras ser buscado afanosamente por las fuerzas de seguridad en su calidad de interventor de un fundo. Era funcionario de la Corporación de Reforma Agraria, CORA.

En Buenos Aires, cuando se les deja caer encima la dictadura militar transandina, regresa a Chile, sola con sus cuatro hijos.

Nuevamente empieza todo de nuevo. Vuelve a la universidad, retoma sus estudios, se vuelve a casar, y vuelve a fracasar.

Lo que sigue a continuación es una serie de quiebres que la llevan a vivir todo a medias. Sin nunca llorar, ni gritar, dejaba botado lo que empezaba.

Su casa parecía una morgue, y aún no sabe cómo ello afectó a sus hijos. En su lugar de trabajo, en su casa,  tapizó las murallas con las fotos y recortes de prensa de sus compañeros asesinados durante la resistencia en los años 80 y 90. En las paredes, también, pegaba afiches que exhibían la expresión gráfica de la sangre derramada, la paloma prisionera entre alambres de púas; un eterno y angustioso luto en un país que llamaba la atención y empezaba a reconocerse por sus éxitos macroeconómicos y modernidad.

Proviene de una familia de la clase política muy acomodada. Su padre fue uno de los fundadores de la falange Demócrata Cristiana y director del diario La Nación en el gobierno del presidente Eduardo Frei Montalva.

A pesar de contar con el respaldo de su familia, necesario, pero no suficiente, ha vivido permanentemente en búsquedas de los medios que le permitan salir adelante. Para enfrentar problemas económicos ha hecho botones de greda, y artesanías en lana de Chiloé. En ese entonces, las puertas del mundo público estaban cerradas y los proyectos que lograba, en una y otra organización no gubernamental, tenían siempre fecha de término.

Así es como ha vivido mil vidas juntas y a la vez. Lo tenía todo, pero rompe con todo. Se había propuesto caminar sola, y dar curso a sus inquietudes sociales y políticas.

Mojón de acequia urbana

En los años de la dictadura se hace parte activa de movimiento social. Participa en trincheras académicas, estudiantiles, culturales de reflexión y formación política. También forma parte del movimiento por la denuncia y defensa de los derechos humanos y sus colectivos y agrupaciones. Una vez recuperada la democracia  integra la Comisión Etica Contra la Tortura, y se vincula con diversas organizaciones, entre ellas de ex presos políticos, grupos de mujeres, centros culturales, vecinales y comunales.

En un incansable activismo político, social y cultural por el retorno de la democracia, asistía a  reuniones, pegaba afiches en las calles, hacía puntos de contacto, pero no militaba en ningún partido político. Había optado ser una militante de la vida. Y así sigue hasta los días de hoy, participando en  grupos que trabajan por la recuperación de la memoria.

Venciendo el shock postraumático con terapias, nueve años de psicoanálisis y medicamentos, su cuerpo le  ha pasado la cuenta con una  fibromialgia, que padece desde hace un par de años. Esto la ha aquietado en su casa, pero la ha hecho más activa en su quehacer cibernauta, incluyendo la apertura de grupos y redes de grupos de pacientes que padecen lo mismo.

Con un psicólogo clínico formó la asociación de fibromiálgicos sobrevivientes de la dictadura. Recopila y difunde información y materiales de apoyo. Desarrollando estas actividades, informa los resultados de un estudio del caso chileno, realizado en España, concluyendo que un 68% de los familiares violentados en sus derechos, durante la dictadura militar de Pinochet, sufren esta enfermedad. Al respecto, dice que es un mal que  se potencia producto de las penas y dolores del alma.

Hoy por hoy, también forma parte de la Asociación Gremial Industria Creativa Chile, de la que es socia fundadora y miembro de su directorio. Además de participar en actividades de investigación y extensión académica, imparte charlas, talleres y foros universitarios.

A la hora de concluir su historia de vida, se define como un “mojón de acequia”,  los que siempre salen a flote, a pesar de las turbulencias de las aguas. Dice que ha logrado ser ella, sin hundirse, ni dejarse morir.  En estos años, la enfermedad que padece su única hija, la revuelca, aún más, en toda ella, pero como lo ha hecho siempre, sigue buscando caminos de salidas.

Y como en la ciudad no hay acequias, entonces, continúa, dándose vueltas sobre el agua que corre, fluye y transcurre.

Es su rueda del día a día. Así y todo, no ha dejado de participar y seguir la ruta de su camino ya trazado. Es una mujer proactiva, empoderada, y plenamente vigente en los esfuerzos y aportes a la construcción de la identidad y la memoria de su generación y las venideras. Adriana Goñi, también tiene una o más de estas identidades en su ADN.

Por Myriam Carmen Pinto. Zurdos no diestros (serie). Historias humanas de humanos demasiados humanos.

1.      Mario Benedetti.

Fotografías: Älbum Adriana Goñi. Con ex presos políticos, Angel Parra y Julio Peña, año 2005; con mujeres miristas de su generación. Cineasta Carmen Castillo, última pareja de Miguel Enríquez, exiliada, residente en Francia; Funeral Gladys Marín; Manifestación frontis Universidad de Chile a los 30 años de la Lista de los 119 detenidos desaparecidos en Argentina, año 2005; Con la psiquiatra Laura Moya, octogenaria luchadora de la memoria y los derechos humanos, en la inauguraciónexposición de xilografías del artista Bernardo de Castro Saavedra, hijo de detenido desaparecido  en Casa memoria, José Domingo Cañas 1367.

Santiago, enero 2013

El aislamiento

Me refiero a la dustancia que voy teniendo con las personas y el entorno que me rodea…

Fibromialgia y yo

Este es un tema que he tocado en otros post pero en el que nunca me he metido de lleno. Intentaré exponerlo de una forma clara.

A que me refiero cuando digo aislamiento?
Me refiero a la distancia que voy teniendo con las personas y el entorno que me rodea.

El dolor, el cansancio, etc…hacen que todo lo demás quede en un segundo plano, todo se relativiza, se convierte en menos importante. La mayoría de las veces lo hago sin darme cuenta debido a que me encuentro en eso que yo llamo “modo supervivencia”.
Llamo “modo supervivencia” a cuando estoy centrado a más del 80% en sobrevivir, en aliviar el dolor o el cansancio.
Es sencillo; imagina que te acabas de caer, o dar un golpe o sufres una bajada de tensión. Por qué te preocuparias en ese momento? Pues por muy poco verdad? Eso es estar en “modo supervivencia”.

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BENEDETTI REVISITADO (PRIMERA PARTE)

En-redados, en interacción con este uruguayo que despeina a aquellos que fueron y son carne de nuestra memoria colectiva…

El salmón bizarro

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Si ustedes leyeron el post https://salmonbizarro.wordpress.com/2015/04/15/la-iconocludia-uruguaya-complet-su-panten-muri-galeano/ y algunos siguientes habrán visto que Mario Benedetti es un escritor que no me gusta. Más aún me cuesta comprender cómo tanta gente lo venera y lo ha puesto a la altura de los grandes literatos de este país.  Aún así tiene cosas mucho más rescatables que su contemporáneo y también idolatrado Eduardo Galeano.  Y para quebrar una lanza por el isabelino les diré que a veces ha sabido elaborar algunas frases realmente ingeniosas y que sus poemas, pese a que están plagados de lugares comunes y cursilerías, a veces son efectistas, ya que tienen cierto sentido de musicalidad y, por sobre todas las cosas, dicen lo que mucha gente quiere oir. Benedetti dominaba su pluma, sin duda, y era un tipo de gran cultura. Pero de ahí a hablar de un gran escritor o poeta hay una distancia muy grande. Tan grande…

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Y venían de Polonia…todos somos migrantes

La crisis reciente en Europa producida por la incontenible oleada de migrantes provenientes de Siria yb otras regiones devastadas por las guerras del siglo XXI ha remecido al planeta.

En mí ha revivido mi historia de descendiente de migrantes europeos a Latinoamérica que un día lejano del siglo XIX llegaron escapando sin duda a algún evento social,político o económico que los catapultó fuera de su país, aunque la historia familiar consigna

Hasta hace poco no tenía consciencia de mi calidad de ser producto de estas migraciones. Mi abuela paterna, Sara, en sus relatos de una memoria infantil – salió de cuatro años de su Polonia natal -me contaba y transmitía algunas anécdotas que a modo de relámpago iluminaban sus recuerdos.

Hablaba de la casa de sus abuelos maternos, los Cohl, en Varsovia donde vivía con su madre, su hermano mayor Roman y dos gemelas recién nacidas: Marta y María.

Su descripción de una mesa larga cubierta por un fino mantel y cubiertos de oro que ella observaba escondida desde abajo, entre las piernas de los mayores fue la imágen que me transmitió de esta lejana y ajena familia mía.

A mis preguntas infantiles acerca de su padre, respondía que estaba en América trabajando con un pariente en una tienda de paños, y que el abuelo Cohl había puesto como condición para que el resto de la familia se reuniera con él un éxito económico que garantizara el bienestar de su esposa e hijos.Hacía un año que el bisabuelo Somer Swiderski había partido a América.

Luego sus recuerdos iban hacia un largo viaje en barco con su madre, su hermano adolescente y las mellizas. Relataba la angustia que sentía a sus cuatro años con las jugarretas de Roman, que simulaba lanzar por la claraboya del camarote a las bebes donde quedaban encerrados cuando la madre subía a  cenar.

Saltaban sus recuerdos a la ciudad de Rosario, en Chile, donde finalmente se encontraban con el padre y…nada más, hasta los relatos de su vida adolescente en Rancagua, el colegio y su encuentro con el amor en su profesor de literatura, el poeta colombiano isaís Gamboa, de corta vida y romántica muerte en el Callao cuando partió a la guerra…solo hoy googleo su nombre y me reencuentro con este fantasma que marcó la vida de mi abuela hasta el día que su mente se perdió en el Altzheimer, 90 años despues. Isaís Gamboa

Mi memoria se entrelaza con la de mi abuela. Me veo en su pequeño departamento de la Avenida Providencia 337, en Santiago, yo con siete años, escribiendo cartas a un amigo especial que se firmaba “Cristian” y  que me decía “manzanita“en sus cartas a mi abuela desde Colombia, Cali la ciudad amada de mi abuela que decía dos ciudades marcaron mi vida: Kalish donde nací y Cali…esa Cali cuna de sus dos amores Isaís y su hermano Exequiel Gamboa, ese misterioso Cristian, a quien conociera ya mujer madura, separada, independiente y preñada de secretos con quien mantuvo una relación que solo terminó cuando él muere en el desierto o sabana colombiana al quedar el jeep donde viajaba con un desperfecto. Muere solo y de sed.

Me han dicho que mi abuela cargó mi corazón y mi mente de niña con sus dramas. Que hizo de mí -la hija de su único hijo varón, la portadora del nombre de su hija primera muerta por envenanamiento a causa de un descuido de la madre que vertió en la taza de la pequeña de dos años un mes el amoníaco con que limpiaba la corbata del marido -una cómplice y encubridora de sus amores secretos, de sus permanentes pérdidas trágicas.Puede ser, pero hasta hoy en que yo soy anciana, nunca volví a tener una relación tan estrecha con otro ser humano.

Tengo grabadas las descripciones de sus partos, en la remota Rosario, cuando relataba que las vacas mugían al unísono cuando ella paría hembra tras hembra cuatro enormes bebés. Así relataba, sin la menor emoción,la llegada de sus cuatro hijas. Y el relato de la concepción de mi padre, tardía y causada por por una obligada y protocolar exigencia que la llevó a compartir la cama de mi abuelo cuando asistieron, años después, a la ceremonia oficial de colocación de la primera piedra  del camino entre Viña y Concón. Mi padre nació en octubre 1919 y la crónica dice que esta ruta  fue inaugurada en 1917. Muchas fechas no me cuadran cuando intento reconstruir los eventos en torno a mi abuela, nacida en 1886 y supuestamente llegada a Chile en 1900…que habría traido al mundo a mi padre a los 33 años, el que se transformaría en el gran amor de su vida.

Tambien recuerdo la imágen transmitida por ella de mi abuelo Juan Goñi Urmeneta, pletórico de dicha en el balcón de su casa rancaguina mostrando a su hijo recien nacido a sus amigos y vecinos.

Y llegó, hace unos pocos años atrás, cuando estos recuerdos que mi abuela implantó en mí exigieron una comprobación histórica para adecuarlos a mis propios recuerdos, y el uso del Internet lo permitían, la idea de buscar, buscar y contrastar esta historia de migraciones familiares que llevamos en nuestro ADN de forma invisible y que ciertamente han conformado la identidad familiar.

Y nos pusimos de lleno a esta tarea con mi hermana Carmen Goñi Godoy y mi prima hermana Marcela Bravo Goñi, exiliada en Suecia, ambas mujeres creativas, inteligentes,acusiosas.

Y de esa investigación surgió un torrente de parientes, todo un clan de hombres y mujeres migrantes que pueblan el planeta y se originaron en dos ciudades: Kalish y …de una Polonia remota.

Se inició la búsqueda 

We are trying to locate direct or indirect descendants or close relatives there might be, of a Kohl (now Cohl, in Chile) family.
We are specifically speaking ofNachman Kohl & Malka Fogel Nadel. Both, and their 13 children, were native of Kalisz, Governia, Poland.
The 13 children of Nachman Kohl, were:
a) with his 1st. wife, LAIA (Leah) BLACH:
1. – Rifka (Rebeca)
2. – Hersz (Jerman in Chile, our great-grandfather)
b) with his 2nd. wife, MALKA FOGEL NADEL:
3. – Pesse (Paulina in Chile, our great-grandmother)
4. – Reische (Raquel)
5. – Roza
6. – Gilte Gusta (Augusta in Chile, our great-grandmother)
7. – Abraham (Adolfo in Chile,no news about him)
8. – Bajle (Bella/Berta)
9. – Mojzesz (Moisés)
10. – Szmul (Samuel)
11. – Salomon
12. – Jette (Janette)
13. – Benjamin
There are approximately 200 direct blood descendants of 3 children of Nachman Kohl and Malka Nadel, and we have lived in Chile (South America) for many years.
We have all met by chance recently, in September 2007. Some of them do not know, and others are not interested, but a group of them have taken up this initiative seriously.
We are now trying to re-unite our origin and true roots, and, hopefully, more of our Cohl or Kohl relatives. Between 1860 and 1890, approximately, with a Russian citizenship letter and at intervals, four Polish brothers began their arrival in Chile. They were all children of Nachman Kohl and Malka Nadel. They never went back to their native land in Kalisz, Poland, nor did they ever see their parents again.
Upon their arrival in Chile, it was not possible for them to reveal their Jewish origins due to the culture of society at the time, a fact which is of no importance to us now. There is no political or religious interest in this initiative of ours.
Our motivations are strictly due to family reasons, of seeking out our far-away Kohl or Cohl from Kalisz relatives in other places in the world as well as getting to know the truth. We have the right and the obligation to do so.

Y esta búsqueda condujo a maravillosos encuentros y reencuentros familiares al que otros parientes desconocidos contribuyeron  a forjar.

Y se creó en la Web un Club Cohl que fue uniendo , como colcha de retazos aportados desde distintos rincones y por manos fraternas creandose una comunidad, un grupo de pertenencia que unió historias, memorias y lazos de sangre entre los cientos de descendientes de estos primeros migrantes .

Kalisz 1795 – Santiago 2007+

Reencuentro de familia Cohl en Chile tiene 2 propósitos:
1. buscar, investigar, aportar, intercambiar puntos de vista con respeto y humor, para reconstruir las raíces y otros aspectos ahora desconocidos, difusos y también anecdóticos, en la historia de nuestros ancestros comunes Cohl.
Específicamente de 4 hermanos, dos varones y dos damas, que llegaron a Rancagua, Chile, en la segunda mitad del siglo XIX, llenos de ilusión como correspondía a su edad, ellas incluso con maridos e hijos menores, a iniciar una vida nueva y a hacer familia y fortuna en nuestro país que, por lo ya sabido, era radicalmente diferente a la que tenían en su tierra natal en Kalisz, Polonia, donde ya no regresaron.
Razones poderosas existieron para ello y por cierto son parte de la esencia misma del grupo que desde hace meses investiga, conformado por personas parientes y amigas de varios países y culturas.
La historia más fidedigna conocida a la fecha y que une sin excepción a todos los miembros de Cohl Club, comienza en Kalisz, provincia de Governia, Polonia, entre los años 1847 – 1852 (en estudio), con el matrimonio de nuestros aún poco conocidos tatarabuelos comunes y cuyos nombres recién supimos, Nachman Kohl y Malka Fogel Nadel.
No por eso no queridos ni mucho menos olvidados por este Club que lleva su nombre familiar.

2. Otros motivos:
a) que sirva para encontrar a un importante número de familiares directos, tan descendientes como nosotros de esos 4 hermanos Kohl (Hersz-Jerman / Pessa-Paulina / Gusta-Augusta y Abraham-Adolfo) y ciertamente también parientes nuestros. No sabemos de ellos y están ahí. Entre ellos nuestro recordado bis-tío Adolfo Cohl.Este es un deber irrenunciable que de seguro sus 3 hermanos nos lo agradecerán. Recién en abril ´08 se encontró la partida de nacimiento de Abraham Kohl en Kalisz, año 1865, también conocido como Adolfo en Chile. Ahora debemos averiguar que pasó con él.
b) por un hecho fortuito el destino nos ha reunido, lo que permite a Cohl Club potenciar el trabajo e interés individual, que deseamos también sirva para armar un sui-generis documento que podremos legar a nuestros descendientes: árbol+álbum genealógico COHL:
En Álbum Cohl no hay restricciones en No. de fotos, tamaños, color ó B/N, etc.
La idea es que nos presentemos, pasarlo bien y que finalmente nos conozcamos después de 155 años. No hay restricción alguna más que el auto-control y debido respeto, porque éramos y todavía somos una sóla gran familia.
El mail de Cohl Club es adrianagoni@outlook.com

KOHL & COHL, International search of relatives who bear this surname

חיפוש קרובים של משפחת קול ((KOHL or COHL) מפולין

LUNES, 10 DE MARZO DE 2008

KOHL & COHL (Kalisz-Governia, Poiln)

COHL & KOHL (idish) OPSHTAMEN (UPSHTAMEN) FUN NACHMAN (NAJMAN) KOHL UND MALKA FOGEL NADELINTERNATZIONAL (TZVISHNFELKELDIK) ZIJENICH FEN VEIR TRUCT DIE BAINEIMEN (FAMILIE NEIMEN) ME VILT UPZIJEN UND GUEFINEN NUNTE MESHPUJES VUS ZEI SHTOMEN (SHTATMEN) PINKTLEJ FEN DIE MESHPUJES KOHL OR COHL (NAJMAN KOHL UND MALKA FOGEL NADEL), GUEBIRTIK (UPSHTAMIK) FEN POILN (KALISZ_GOVERNIA). UNTS ZENMER MEIR VEINIGER ZOO BLUT MESHPUJES VUS INTS SHTOTMEN GLAIJ FEN DIE ELTER ELTER ZEIDES NAJMAN KOHL UND MALKA FOGEL NADEL VUS INTS (UNTS) LEIBMER IETS EN CHILE (ZID AMERICA) UND INTS (UNTS) OBMER ZIJ EIRSHT BAKENT (SEPTEMBER 07). IETST ZEINMER TZUTREFN MEIR MESHPUJES UND FEN VEIMEN (FEN VONEN) INTS SHTOTMEN (SHTMTEN). TZVISHN 1860 – 1890 MEIR VEINIGUER MIT RUSISHE NATZIONALITEIF, FEN TZAIT TZU TZAIT ZENEN ZEI UNGUEKIMEN KEN CHILE FIR BRIDER VUS ZENEN GUEVEIZN KINDER FEN NAJMAN KOHL UND UND MALKA FOGEL NADEL. ZEI OBN KEINMUL NISHT MEIR TZURIKGUEKIMEN TZU ZEIR GUEBURST PLATZ (KALISZ_POILN) UND ZEI OBN NISHT MEIR ZEJ TZUZAMEN – GUETROFN MIT ZEIRE ELTERN. VEN ZENEN UNGUEKIMEN KEN CHILE OBN NISHT GUEKENT ZUNG AS ZEI ZENEN YIDN, VAL DIE GUEZELESHAFT FEN DI TZAIT IZ AZOI GUEVEIZN (DUS OT GURNISHT UNGOEZEIN). INTS OBMER NISHT KEN POLITISHER OR RELIGUEIZER INTERÉS (NUTZ), ES IZ NOR A MESHPUJE VILN TZU TREFN UND KENEN DEIM EMES.
E-mail:descendientescohl@gmail.com
La esperanza es lo último que se pierde, lo estamos intentando en idish, su idioma natal, por si hubiera algún Kohl de los nuestros que recuerde a los padres ó alguno de los 4 hermanos Kohl que vinieron a Chile y no regresaron. Quizás le interese conocer nuestra verdad. Agradecimientos de Club Cohl a traductores citados en esta entrada.

SÁBADO, 1 DE MARZO DE 2008

13 hijos de NACHMAN KOHL (13 children of Nachman Kohl)

a) con su 1era. esposa (with his 1st. wife) LAIA (Leah) BLACH:
1. – Rifka (Rebeca)
2. – Hersz (Jerman in Chile)


b) con su 2da. esposa(with his 2nd. wife)MALKA FOGEL NADEL:
3. – Pesse (Paulina in Chile)
4. – Reische (Raquel)
5. – Roza
6. – Gilte Gusta (Augusta in Chile)
7. – Abraham (Adolfo in Chile)
8. – Bajle (Bella/Berta)
9. – Mojzesz (Moisés)
10. Szmul (Samuel)
11. – Salomon
12. – Jette (Janette)
13. – Benjamin

Femenina, Feminista, Feminazi

Femenina, feminismos,vaginismos? Feminazis…

Las Simones

por Isabel Muñoz

Tenemos que entender que hombres y mujeres tenemos los mismos derechos y deberes, y que la única diferencia es que los hombres por definición son masculinos y nosotras femeninas… o deberíamos serlo.

Desde que Natalia Valdebenito se subió al escenario de Viña del Mar, hay una palabra que cada vez leo más en redes sociales. Un concepto nuevo, extraño, lejano… y que de alguna forma, me violenta: FEMINAZI.

Hombres y mujeres tenemos que ser tratados de la misma forma, nosotras no somos el sexo débil y ellos los machos indestructibles. Tenemos que dejar de lados términos como machismo y feminismo ya que sólo nos ponen en trincheras distintas, que al final del día no nos conducen a nada.

Un conocido twittero escribió anoche: el mejor consejo para evitar Feminazis, en la primera cita en vez de regalarle flores, le regalas una plancha. Según reacción, proceder…

Ahí yo…

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