Adriana Goñi. Community Manager contra el olvido

Apropiándose de las nuevas tecnologías, difunde e intermedia información, posicionando una antropología del mundo virtual, donde habita el sujeto de su quehacer y sus investigaciones. Son los familiares afectados por la represión de la dictadura militar,sus hijos y nietos. A 40 años del golpe militar, las tres generaciones que actualmente coexisten dentro y fuera de Chile; un esfuerzo más para recuperar la memoria reciente y visibilizar a los protagonistas de una comunidad que muchos quisieran  dejar en el olvido y entre las ruinas de un pasado que también es presente.

Por Myriam Carmen Pinto.

Ha hecho su centro de atención principal a los hijos y nietos descendientes de las familias afectadas, a consecuencias de la represión ejercida durante el periodo de la dictadura militar del general Pinochet. Los familiares de quienes en algún momento de los casi 20 años de régimen militar, fueron presos políticos, refugiados, ejecutados, detenidos desaparecidos, torturados, exiliados, retornados, doblemente exiliados, exonerados, fugados, clandestinos, condenados a penas de extrañamientos. Suman y siguen, los muertos y heridos de las protestas masivas, las viudas y los viudos, hermanos, sobrinos, primos y tíos.

A 40 años de los hechos, están repartidos en Chile y en los más diversos rincones del mundo. Los que residen en el exterior vienen a Chile, pero sienten que no son de aquí, ni de allá, no obstante, se mantienen vinculados, a través de sus lazos familiares, sus vivencias comunes entre sí, y su cultura contestaria, que les brota y emerge siempre en lo que hacen, piensan y publican en blog, páginas web y redes sociales (relatos, poesías, cuentos, fotografías, tesis de estudios, vídeos, expresiones artísticas y testimonios).

Es una comunidad que en su conjunto da cuenta la presencia de un pasado  presente. En conjunto superan los intentos y ejercicios de la buena o mala memoria para olvidar que recae sobre ellos.

Multiplicando canales de acceso hacia ellos, su encuentro y búsquedas, Adriana Goñi, cruza las páginas de estos jóvenes con las que ella ha creado. Lo mismo hace entre las listas de correos, y e-groups.

Algunos de sus sitios son las “Memorias preñadas de futuro”, “Hijos de la memoria”,  “Diáspora política chilena”, “Memoria urgente”. En facebook, también hay grupos y páginas similares.

Enlazados unos con otros, cruzan e intercambian experiencias e información; una suerte de una gran telaraña virtual por la memoria y la promoción y defensa de los derechos humanos. Entre ellos, se comunican a través de estas nuevas tecnologias de información y comunicaciones, (Tics),  colocándolas a su servicio para apoyarse mutuamente y relacionarse entre sí.

Una de estas redes de mail, administrada desde Chile, reúne a cerca de 900 personas residentes en diferentes países. Los que están fuera de Chile, mayoritariamente, no hablan muy bien el castellano, pero si manejan a la perfección la jerga chilena.

Una breve revisión de sus páginas evidencia que entre ellos se tratan como si fuesen hermanos.  También sobresale el valor de la solidaridad y un sino de humor negro, que a veces solo ellos comprenden porque forma parte de la cultura de muerte que los ha perseguido sin posibilidades de dejarla a un lado, ni menos olvidar. A modo de ejemplo, hay un grupo que se hace llamar “Los Guachos” y otro “El Kabezanegra, pa los sudacas en Suecia”. Se organizan en asociaciones culturales, grupos deportivos y artísticos, que se activan en el marco de fechas conmemorativas. Organizan fondas, peñas  y actividades solidarias para con Chile ante catástrofes o causas político sociales.

No se sabe cuantos son. En los años 90 se decía que prácticamente un millón de chilenos había salido de Chile a partir del año 1973.

Vinculada con ellos de manera virtual y o presencial, Adriana conoce sus vivencias, secretos y milagros. Cuando vienen a Chile se reune con ellos, participa de sus actividades. Van a los cementerios, camposantos, museos y sitios de la memoria. Visitan universidades y participan en talleres y jornadas que ella organiza para brindarles información y los contactos necesarios que requieren para moverse en un país que prácticamente desconocen.

Quizás por ello le dicen “Big Mama” o “Adriana Spam”. Esto último, a raíz de sus envíos de información a las casillas  y listas de correos, los que  distribuía en sus inicios con una abundancia excesiva.

“El olvido está lleno de memoria” (1)

Una vez recuperada la democracia, Adriana Goñi, viaja a Suecia, a propósito de una investigación, cuyo sujeto de estudio era el grupo de mapuche exiliados en dicho país. Tomando contacto con las comunidades de chilenos dimensiona en su totalidad el exilio chileno, sus alcances y repercusiones entre las nuevas generaciones; los hijos que hasta ese entonces no estaban  incorporados en ningún estudio.

Compartiendo con ellos observa continuidades y cambios culturales. Han contraido matrimonios con gringas y o gringos, surgiendo lo que denominan “pareja mixta”, cuyos hijos se tornan algo así como miti-mota; ósea mitad chilenos – mitad extranjeros.

También constata sus ritos, costumbres, tradiciones y una estética propia de lo chileno. Es  una comunidad que lleva como sello una historia común asociada a la derrota del gobierno de la Unidad Popular.  Tanto es así que quienes se han logrado reconstruir responden a una clave que tiene que ver en cómo han sobrellevado dicha vivencia, reconociendo que hay muchos que se quedaron como si el tiempo se hubiese congelado.

En 2003, con ocasión de los 30 años del golpe de Estado, Adriana fue invitada a incorporarse al Centro de Estudios de Memoria y Derechos Humanos, una iniciativa en formación  que impulsaban entonces losacadémicos del Departamento de Antropología de la Universidad  Academia de HumanismoCristiano.

En este contexto, da curso a su proyecto, “Hijos de la Memoria Chile”, continuándolo sobre la marcha como investigadora independiente. La han alentado distintas instancias académicas y de derechos humanos no institucionales.

Y es que no ha sido nada de fácil. Si bien es necesario reconocer que ha habido una eclosión y apertura de nuevos espacios y reencuentros, lo cierto este no es un tema país por lo que no tienen apoyo, ni fondos por parte del Estado, ni de cualquier otro origen.

Adriana Goñi, expresa que la memoria está enquistada en los sectores afectados, y no impregna a la sociedad en su conjunto.

Antropología de la memoria

Si hay alguien a quien le ha tocado vivir todo a destiempo, sin duda alguna,  todos los indicadores apuntarían de inmediato hacia ella.

Fue madre a los 18 años, a los 23 años tenía cuatro hijos, a los 24 años completaba sus estudios secundarios que había abandonado para casarse.

Desde los turbulentos años setenta hasta los interminables transicionales de los noventa fue alumna de la Universidad de Chile. Es Licenciada en Antropología/arquelogía.

Iba a la universidad, a las reuniones, y a excavar con sus hijos. Trabajaba cumpliendo tareas como asistente ad-honorem en la sección Arqueología del Museo Nacional de Historia Natural, que acogía a estudiantes y aficionados, sin distinción alguna, haciéndolos partícipes de sus trabajos en terreno, las reflexiones, debates e intercambios de experiencias y saberes.

Entre sus experiencias de terreno  y viajes destaca el que realiza a Isla de Pascua, publicando, a su regreso, una investigación  acerca de las migraciones hacia el continente; su primer y más permanente amor temático.

Fue la dra. Grete Mostny,  quien la empuja a ingresar a la universidad y formalizar sus prácticas y experiencias.

Al paso de los años, los destiempos siguen moldeando su trayectoria. A los 45 años era abuela y, apenas se empinaba en los 60 años, contaba a sus doce nietos, quienes ocupan gran parte de sus energías, al igual que Carlos Marx, su gato, según dice, su mejor marido.

Se ha casado cuatro veces, separándose del padre de sus cuatro hijos, su primer marido, cuando tenía menos de 30 años. Al paso de los años, cansada de tantos nuevos comenzares, decide seguir sola, arrancarse su corazón, eligiendo la soledad como compañía; aunque casi nunca lo está.

Ha hecho de su vida un andar libre y de renacer nueva cada día.

Siendo adolescente en los años 60, la revolución cubana, la revolución en libertad y la de las flores renuevan en ella su espíritu libertario y revolucionario. En los años 70, adhiere a la utopía del socialismo vía democrática de la Unidad Popular, que encabeza el presidente Salvador Allende, haciendo suya la lucha por la justicia social y la igualdad.

Durante la Unidad Popular, sufre en carne propia las primeras tensiones y procesos de radicalización de la sociedad.  Su primer marido,  dueño de una tienda de repuestos de automóviles y de un viejo camión de reparto de parafina, se integraba al histórico paro de los camioneros de 1972 mientras ella  militaba en las filas de la juventud socialista. Era presidenta del centro de alumnos de la carrera de Antropología de la Universidad de Chile.

A mediados de 1972, convencida de que la única salida a los problemas que enfrentaba el gobierno del presidente Salvador Allende era radicar el poder popular en el pueblo, ingresa al Movimiento de Izquierda Revolucionario, MIR, donde la pilla el golpe militar.

Los efectos se hacen sentir de inmediato. La expulsan de la universidad, la dejan con arresto domiciliario, allanan su casa en múltiples ocasiones, y maltratan a sus hijos. Finalmente, sale al exilio, reuniéndose con su pareja, quién se había asilado en la embajada de Argentina, en septiembre de 1973, tras ser buscado afanosamente por las fuerzas de seguridad en su calidad de interventor de un fundo. Era funcionario de la Corporación de Reforma Agraria, CORA.

En Buenos Aires, cuando se les deja caer encima la dictadura militar transandina, regresa a Chile, sola con sus cuatro hijos.

Nuevamente empieza todo de nuevo. Vuelve a la universidad, retoma sus estudios, se vuelve a casar, y vuelve a fracasar.

Lo que sigue a continuación es una serie de quiebres que la llevan a vivir todo a medias. Sin nunca llorar, ni gritar, dejaba botado lo que empezaba.

Su casa parecía una morgue, y aún no sabe cómo ello afectó a sus hijos. En su lugar de trabajo, en su casa,  tapizó las murallas con las fotos y recortes de prensa de sus compañeros asesinados durante la resistencia en los años 80 y 90. En las paredes, también, pegaba afiches que exhibían la expresión gráfica de la sangre derramada, la paloma prisionera entre alambres de púas; un eterno y angustioso luto en un país que llamaba la atención y empezaba a reconocerse por sus éxitos macroeconómicos y modernidad.

Proviene de una familia de la clase política muy acomodada. Su padre fue uno de los fundadores de la falange Demócrata Cristiana y director del diario La Nación en el gobierno del presidente Eduardo Frei Montalva.

A pesar de contar con el respaldo de su familia, necesario, pero no suficiente, ha vivido permanentemente en búsquedas de los medios que le permitan salir adelante. Para enfrentar problemas económicos ha hecho botones de greda, y artesanías en lana de Chiloé. En ese entonces, las puertas del mundo público estaban cerradas y los proyectos que lograba, en una y otra organización no gubernamental, tenían siempre fecha de término.

Así es como ha vivido mil vidas juntas y a la vez. Lo tenía todo, pero rompe con todo. Se había propuesto caminar sola, y dar curso a sus inquietudes sociales y políticas.

Mojón de acequia urbana

En los años de la dictadura se hace parte activa de movimiento social. Participa en trincheras académicas, estudiantiles, culturales de reflexión y formación política. También forma parte del movimiento por la denuncia y defensa de los derechos humanos y sus colectivos y agrupaciones. Una vez recuperada la democracia  integra la Comisión Etica Contra la Tortura, y se vincula con diversas organizaciones, entre ellas de ex presos políticos, grupos de mujeres, centros culturales, vecinales y comunales.

En un incansable activismo político, social y cultural por el retorno de la democracia, asistía a  reuniones, pegaba afiches en las calles, hacía puntos de contacto, pero no militaba en ningún partido político. Había optado ser una militante de la vida. Y así sigue hasta los días de hoy, participando en  grupos que trabajan por la recuperación de la memoria.

Venciendo el shock postraumático con terapias, nueve años de psicoanálisis y medicamentos, su cuerpo le  ha pasado la cuenta con una  fibromialgia, que padece desde hace un par de años. Esto la ha aquietado en su casa, pero la ha hecho más activa en su quehacer cibernauta, incluyendo la apertura de grupos y redes de grupos de pacientes que padecen lo mismo.

Con un psicólogo clínico formó la asociación de fibromiálgicos sobrevivientes de la dictadura. Recopila y difunde información y materiales de apoyo. Desarrollando estas actividades, informa los resultados de un estudio del caso chileno, realizado en España, concluyendo que un 68% de los familiares violentados en sus derechos, durante la dictadura militar de Pinochet, sufren esta enfermedad. Al respecto, dice que es un mal que  se potencia producto de las penas y dolores del alma.

Hoy por hoy, también forma parte de la Asociación Gremial Industria Creativa Chile, de la que es socia fundadora y miembro de su directorio. Además de participar en actividades de investigación y extensión académica, imparte charlas, talleres y foros universitarios.

A la hora de concluir su historia de vida, se define como un “mojón de acequia”,  los que siempre salen a flote, a pesar de las turbulencias de las aguas. Dice que ha logrado ser ella, sin hundirse, ni dejarse morir.  En estos años, la enfermedad que padece su única hija, la revuelca, aún más, en toda ella, pero como lo ha hecho siempre, sigue buscando caminos de salidas.

Y como en la ciudad no hay acequias, entonces, continúa, dándose vueltas sobre el agua que corre, fluye y transcurre.

Es su rueda del día a día. Así y todo, no ha dejado de participar y seguir la ruta de su camino ya trazado. Es una mujer proactiva, empoderada, y plenamente vigente en los esfuerzos y aportes a la construcción de la identidad y la memoria de su generación y las venideras. Adriana Goñi, también tiene una o más de estas identidades en su ADN.

Por Myriam Carmen Pinto. Zurdos no diestros (serie). Historias humanas de humanos demasiados humanos.

1.      Mario Benedetti.

Fotografías: Älbum Adriana Goñi. Con ex presos políticos, Angel Parra y Julio Peña, año 2005; con mujeres miristas de su generación. Cineasta Carmen Castillo, última pareja de Miguel Enríquez, exiliada, residente en Francia; Funeral Gladys Marín; Manifestación frontis Universidad de Chile a los 30 años de la Lista de los 119 detenidos desaparecidos en Argentina, año 2005; Con la psiquiatra Laura Moya, octogenaria luchadora de la memoria y los derechos humanos, en la inauguraciónexposición de xilografías del artista Bernardo de Castro Saavedra, hijo de detenido desaparecido  en Casa memoria, José Domingo Cañas 1367.

Santiago, enero 2013

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CHILE: recuerdos de una sociedad en transición: LUCIANO CRUZ.

JUEVES, JULIO 11, 2013

Por gente como Luciano y Martine sigo con la msima profesion y por el mismo camino que empecé cuando el Che era Ministro de Industria, creo, en Cuba( 1961) .Pero siempre le critiqué que no se ocupuba de los problemas especificamente femeninos, y asi decidi asumir yo esa lucha. En eso estoy.todavia, y con ello alumbro mi existencia de hojalata. 

CHILE: recuerdos de una sociedad en transicion: LUCIANO CRUZ.

Histórico momento en que varios pacos del Grupo Movil de Concepcion tratan de reducirlo,durante una manifestación estudiantil. Fue la primera vez que lo vi, cuando esta foto parecio en El Mercurio de Santiago.

En la foto, con su hijita Alejandra, ‘La Chicoca’, de su pareja penquista, y mi ex estudiante de la Universidad e Concepción,Gloria.

Entierro del dirigente estudiantil del MUI y miembro del CC del MIR Luciano Cruz,Aguayo, muerto a los 27 años de edad, el 14 de agosto de 1971.
La corona de flores del Movimiento de Pobladores Revolucionarios es llevada por Villalobos y Víctor Toro.
Foto tomada de la cuenta de Hector Eyzaguirre en Facebook.

Algunos detalles sobre la vida del Lucinano Cruz, en
Luciano Cruz

La Canción de Luciano

Patricio Manns

Al paso de Luciano
Lloran las pergoleras
Y así cubren de pétalos su muerte interminable,
Su vida interminable, su reloj detenido
Pero que, mudo, marca
Las horas que anunciara,
La terca y fría hora
Que el pueblo ató a su mano
Para que floreciera
La lucha de Luciano.
Vuelve en hueso, en frío, en un caballo,
En un beso, en una quemadura.
Es de acero, de aire, de ceniza, y,
Todo despierto, viene a seguir.
¿quién le amarra sobre el mapa?
¿quién destroza su retrato?
¿quién silencia su palabra?
Luciano al regresar
Se descerraja en luz,
Destapa la verdad,
Revienta con su mano los alambres del temor,
Respira en cada boca para la revolución.
Vuelve armado de agua y viento,
A velar los sueños vuestros,
A encender los sueños muertos.
¡ábranle!
¡ábranle!
¡ábranle ya!
Al paso de Luciano hay pueblo innumerable
Y una mujer desgarra su nombre desde lo alto.
La oscura ceremonia de la muerte le lleva
Como sombra en la sombra del rito funerario,
El rito que le alumbra,
Que el pueblo ató a su mano,
Para que floreciera
La lucha de Luciano.

Homenaje a un querido compañero, estudiante y amigo.Y a la memoria de su amante, Martinne Hugues Jouet, francesa, compañera, colega y amiga, quien se suicidó poco dias después, el 9 de agosto, dejando ua carta en la que, entre otras cosas, decia:

“Que la imagen de Luciano nunca se transforme en aval para una burocratización del partido y de las ideas revolucionarias. La imagen deLuciano no es sólo un ejemplo de lucha. Es también y fundamentalmente una cierta manera de concebir esta lucha. Todos ustedes tienen estas responsabilidad: no permitir que Luciano se transforme en un mito que traicione sus ideas.
“Ustedes que lo conocieron tanto, saben que su grandeza se expresaba
en la grandeza de lo cotidiano”.

Asi sea, Martinne.
Marta Zabaleta
Londres, 2013

At 8:52 p.m., Blogger Marta Raquel Zabaleta said…
Si, Diana. Aunque como bien decía mi papá, los duelos se llevan dentro de una/o, no en las vestimentas de luto.
Por gente como Luciano y Martine sigo con la msima profesion y por el mismo camino que empecé cuando el Che era Ministro de Industria, creo, en Cuba( 1961) .Pero siempre le critiqué que no se ocupuba de los problemas especificamente femeninos, y asi decidi asumir yo esa lucha. En eso estoy.todavia, y con ello alumbro mi existencia de hojalata. Te abrazo fuerte,
Marta

Carta a la Adriana Goñi desde Macondo

2009-10-06
2692 lecturas

Fesal Chain
especial para G80
Carta a la Adriana Goñi desde Macondo

En algunos diálogos que hemos mantenido por facebook con la Adriana Goñi ella dice: “(…) me ha pasado en tantas ocasiones en que diverges un átomo de lo establecido, petrificado en una memoria a veces utilitaria, que mi volcán vasco-judío se llena de hormonas. Me han segregado por No ser: no ser mapuche, no ser rapanui, no ser proleta, no ser flaca, no ser joven, no ser vieja, no ser virgen…que sólo yo sé en que identidad me ubico. Mi temor es qué pasará con nuestra herencia cuando mi generación vapuleada termine de irse…Me aterra el fantasma de los exiliados republicanos, de los judíos asimilados, de los hombres y mujeres del pueblo que no recuerdan. La instalación del olvido es mi fantasma personal. Y que la muerte de tantos y tantas quizás un día no tenga razón de ser”.

Pensé escribir algunas notas, como manera de respuesta a tan profunda y esencial reflexión, pero, luego pensé que aquella daba para una “Carta a la Adriana Goñi” y una carta desde acá, desde Macondo. Probablemente la generación de la Adriana, una intermedia y la mía, es decir tres generaciones políticas y culturales, la de los 60, la de los 70 y la de los 80, sepan la importancia casi desmesurada de Cien Años de Soledad, no solamente como Novela o “bella prosa” sino como el libro capital, y permíteme Adriana cierta lírica, acaso más importante que ese viejo y terriblemente profundo libro judío-alemán, Das Kapital. Y ciertamente la comparación no es azarosa.

Nota aparte, esto de nombrarte “la” Adriana, me parece más correcto que sólo Adriana. Y es simple como una de mis manos o de las tuyas. Has realizado desde la sinceridad una reflexión que va más allá, lo desees o no, de una reafirmación meramente ideológica. No soy de aquellos que no entienden la ideología, desde la distinción genial de Marx. Ideología como develación de lo aparente e ideología como falsa consciencia. Cuando me refiero a que hay un más allá de la ideología, me refiero justamente que existe un mundo de los hombres y de las mujeres que va más, mucho más y más allá de la develación o de la velación racional y mental del mundo de los fenómenos sociales y de las cosas.

Es la poesía como método de comprensión y conocimiento. No lo meramente bello, lo emocionantemente bello o lo que nos mueve a reír a o a llorar. Eso es, desde una poética compleja sólo la manifestación del fenómeno de la poesía. La manifestación en los hombres y mujeres. Pero emocionar para comprender el mundo es su objeto y objetivo final.

Así que Adriana esta Carta, es con ternura, es con cariño, es con tremendo respeto por tu reflexión , que es sin lugar a dudas , la reflexión de esta estirpe de cien años de soledad de la que formamos parte, irremediablemente, en el dolor, en el sufrimiento y en la alegría de una vida dura.

El primer dato, Adriana, es justamente la primera frase del narrador en Cien Años de Soledad: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”.

El recuerdo… pero muchísimos años después Adriana, muchísimos, tantos que aquella tarde ya era remota, y el recuerdo, frente a la muerte… Aureliano recuerda el hielo, recuerda a quien lo llevó al pueblo, a los gitanos… Melquíades Adriana, Melquíades…Adriana…

Segundo dato: “Fue Aureliano quien concibió la fórmula que había de defenderlos durante varios meses de las evasiones de la memoria. (…) Un día estaba buscando el pequeño yunque que utilizaba para laminar los metales y no recordó su nombre. Su padre se lo dijo: “tas”. Aureliano escribió el nombre en un papel que pegó con goma en la base del yunquecito: tas. Así estuvo seguro de no olvidarlo en el futuro. No se le ocurrió que fuera aquella la primera manifestación del olvido, porque el objeto tenía un nombre difícil de recordar. Pero pocos días después descubrió que tenía dificultades para recordar casi todas las cosas del laboratorio. Entonces las marcó con el nombre respectivo, de modo que le bastaba con leer la inscripción para identificarlas. Cuando su padre le comunicó la alarma por haber olvidado hasta los hechos mas impresionantes de su niñez, Aureliano le explicó su método, y José Arcadio Buendía lo puso en práctica en toda la casa y más tarde lo impuso a todo el pueblo. Con un hisopo entintado marcó cada cosa con su nombre: mesa, silla, reloj, puerta, pared, cama, cacerola. Fue al corral y marcó los animales y las plantas: vaca, chivo, puerco, gallina, yuca, malanga, guineo. Poco a poco, estudiando las infinitas posibilidades del olvido, se dio cuenta de que podía llegar un día en que se reconocieran las cosas por sus inscripciones, pero no se recordara su utilidad. Entonces fue más explicito. El letrero que colgó en la cerviz de la vaca era una muestra ejemplar de la forma en que los habitantes de Macondo estaban dispuestos a luchar contra el olvido: Esta es la vaca, hay que ordeñarla todas las mañanas para que produzca leche y a la leche hay que hervirla para mezclarla con el café y hacer café con leche. Así continuaron viviendo en una realidad escurridiza, momentáneamente capturada por las palabras, pero que había de fugarse sin remedio cuando olvidaron los valores de la letra escrita”.

Vivir Adriana, en esta realidad escurridiza siempre día a día, mes a mes, año a año, siglo a siglo, capturada momentáneamente por las palabras. Nuestros padres nos dan las palabras Adriana, el método, pero ¿Acaso ha llegado ese fatídico momento en que la humanidad completa ha olvidado el valor de la letra escrita?

Tercer dato fundamental:
“José Arcadio Segundo no habló mientra no terminó de tomar el café.
-Debían ser como tres mil- murmuró.
-¿Qué?
-Los muertos -aclaró él-. Debían ser todos los que estaban en la estación.
La mujer lo midió con una mirada de lástima. “Aquí no ha habido muertos”, dijo. “Desde los tiempos de tu tío, el coronel, no ha pasado nada en Macondo.” En tres cocinas donde se detuvo José Arcadio Segundo antes de llegar a la casa le dijeron lo mismo: “No hubo muertos”. Pasó por la plazoleta de la estación, y vio las mesas de fritangas amontonadas una encima de otra, y tampoco allí encontró rastro alguno de la masacre.

A Macondo, donde estoy ahora Adriana, fumándome este cigarro y tomándome este café, ha llegado el olvido irremediable, la letra escrita ha perdido todo su valor, mis padres, mis primos mayores me dieron el método y la palabra, pero ya nadie entiende las palabras, ya nadie lee las palabras, ya nadie les da un valor… Melquíades Adriana, Melquíades…

Cuarto dato final, nuestra redención que mata tus miedos y los míos: “Aureliano no había sido más lucido en ningún acto de su vida que cuando olvidó a sus muertos y el dolor de sus muertos y volvió a clavar las puertas y ventanas con las crucetas de Fernanda para no dejarse perturbar por ninguna tentación del mundo, porque entonces sabía que en los pergaminos de Melquíades estaba escrito su destino. Los encontró intactos entre las plantas prehistóricas y los charcos humeantes y los insectos luminosos que habían desterrado del cuarto todo vestigio del paso de los hombres por la tierra, y no tuvo serenidad para sacarlos a la luz, sino que allí mismo, de pie, sin la menor dificultad, como si hubieran estado escritos en castellano, bajo el resplandor deslumbrante del mediodía, empezó a descifrarlos en voz alta. Era la historia de la familia, escrita por Melquíades hasta en sus detalles más triviales, con cien años de anticipación. La había redactado en sánscrito, que era su lengua materna, y había cifrado los versos pares con la clave privada del emperador Augusto, y los impares con claves militares lacedemonias.”

No había sido más lucido que cuando olvido a sus muertos…Qué quiere decir esto Adriana, amiga mía, qué quiere decir…Se me ocurre ahora, con el viento tibio de esta tarde triste y alegre, que hay cierta epifanía en el olvido, en ese olvido del pueblo, que tu angustiosamente con y en tus palabras tratas de detener, de frenar. Si han perdido el valor de esas palabras, si han olvidado las imágenes, las figuras, los hechos, los muertos, entran entonces en un espacio lumínico, donde todas las cosas, los hechos, todas las palabras, todos los muertos, se presentan diáfanos y simultáneamente. Adriana, esto es poesía, pero no es mentira. Que el valor de cambio y el de uso, la ley del valor no responderán jamás a este problema de la vida. Pero sí la poesía, si esta monumental Novela, que no es sino nuestra Biblia, nuestra Torah, nuestro Nuevo Testamento, nuestro Corán…

Hay un pergamino, palabras Adriana, pero en sánscrito, son meros signos, especies de jeroglíficos para un pueblo momentáneamente sin memoria racional, Melquíades, Adriana, Melquíades en el útero…Y es la mamá la que entrega la clave, el padre meramente el método y las palabras, la lengua materna entrega la clave Adriana… Al centro esta la clave materna, a su derecha El Emperador, a su izquierda la Fuerza…

Melquíades, sólo debemos encontrar el pergamino, pero solamente lo encontraremos, justamente después de la pérdida del valor de las palabras, después de todo el olvido de nuestra niñez y de nuestros muertos, después del torbellino. Adriana amiga mía, no temas más, no lo hagas, no sufras sobre el dolor de la vida, porque ella requiere esto: pelotón de fusilamiento, recuerdo, pérdida del valor de las palabras, padre método, olvido de la niñez y de los muertos y un pergamino en lengua materna donde está la verdad y la nueva vida.

Y es que ese pergamino, es el ser de las cosas inmutable, su núcleo sagrado, nunca olvidado, más allá de las palabras y de las ideologías como explicación racional, porque el pergamino Adriana, está presente de verdad, y no es magia, es la marca indeleble a sangre y fuego timbrada en nuestra memoria histórica, como inconsciente colectivo, aunque a veces no esté presente en la petit historia, como conciencia personal y social y en un lenguaje que ya no sirve para desentrañarlo.

Los que nos han hecho sufrir en este tiempo y espacio, como aquellos que han hecho sufrir a otros en su tiempo y espacio a nombre de cualquier ideología racional, van perdiendo la memoria y los dominados de siempre, esta estirpe nuestra, condenada a cien años de soledad va expropiando y acumulando la memoria, como un pergamino en sánscrito, escondido en el cuarto de Melquíades, por donde por los siglos de los siglos, no pisará pie humano y en donde crecerán plantas prehistóricas y luminosas y salvajes criaturas. Debemos pasar por la vida con sus sufrimientos y dolores, con sus palabras muertas y olvidos para llegar a la vida verdadera, a la Jerusalén prometida, como novia engalanada.

Siempre tuyo Melquíades, Adriana, Melquíades…

Fesal Chain
Poeta, narrador y sociólogo

La posibilidad del mal. “La porfiada negación del pasado conduce a su mitificación”. Eugenio Tironi

Columnistas
Martes 05 de noviembre de 2013

La posibilidad del mal

“La porfiada negación del pasado conduce a su mitificación. Es lo que estamos viendo en Chile. Lo prueba la extendida idealización del Estado, rebautizado ahora como ‘lo público’…”

El historiador Tony Judt, en sus conversaciones con Timothy Snyder en los meses previos a su muerte, dice lo siguiente: “Lo que le faltaba al pensamiento de izquierda y del centro en la época de entreguerras era algún tipo de reconocimiento de la posibilidad del mal como un elemento limitador, y mucho menos dominador, de las cuestiones públicas”. Bueno, con el golpe militar de 1973 los que entonces éramos jóvenes militantes de izquierda conocimos en carne propia “la posibilidad del mal”. Nunca más volvimos a ver al mundo como una página en blanco. Nunca más nos sacamos el miedo de la piel: no a los demás, sino el miedo a nosotros mismos; al terror que podíamos engendrar si no aprendíamos a controlar nuestras pulsiones. Nunca más nos pudimos sustraer —como expurgando una culpa— del temor a la regresión y al caos, ni de la obsesión casi adictiva por el orden.

Pero la “posibilidad del mal” no la descubrimos solamente en el golpe y la represión que le siguió. A este se sumaría después el desengaño con el marxismo y el socialismo “realmente existente”, que nos condujo a perder la fe en esa “religión secular” —como la llama el propio Judt— que hasta entonces había sido la fuente de nuestras certezas.

Nos sentíamos oprimidos por el discurso determinista y economicista de los “chicago-gremialistas”; pero nos dábamos cuenta de que no lo podíamos combatir invocando el mismo paradigma pero en sentido opuesto, como lo ofrecía el marxismo.

Las coincidencias eran excesivamente chocantes como para pasarlas por alto. La misma convicción de que la economía determina todos los órdenes de la vida social, la misma se-guridad en la ciencia como faro iluminador, la misma fe incombustible en la razón como factor emancipador. La misma esperanza en “la destrucción creativa”, la cual asume —como dice Judt— que las revoluciones y sus sufrimientos “son el precio necesario y en todo caso inevitable que pagamos por un futuro mejor”. La misma justificación de “los crímenes presentes en función de unas ganancias futuras”, basadas en la “inverificable hipótesis” de un futuro mejor.

Seguíamos de cerca la experiencia de Checoslovaquia, Hungría y, sobre todo, Polonia, donde emergía Solidaridad y la figura de Lech Walêsa. Nos sentíamos identificados con los marxistas disidentes. Sentíamos como propios sus reclamos contra la subordinación de la persona a los fines económicos y sus alegatos en favor del respeto a las dimensiones irracionales del individuo. Nos llamaba la atención también su reconocimiento del mercado como mecanismo que amplía el margen de libertad.

Vislumbrábamos un misterioso nexo entre aquellas y los temas que ocupaban a los pensadores disidentes del este de Europa. Decidimos entonces tomarnos en serio las ideas neoliberales; no desecharlas por el mero hecho de estar asociadas a la dictadura. Pensábamos que la oposición al régimen de Pinochet no debía atacar su talante económico liberal, sino su negación de la soberanía popular y la democracia. Había que combatirlo por dictador, no por libertario; por acosar a la población con un Estado omnipotente y omnipresente, no por dejarla al arbitrio del mercado; en otras palabras, por la DINA y Dinacos, no por la baja de los aranceles. Y lo que había que proponer al país no era un retorno al orden político-económico que había colapsado en 1973, sino un proyecto que aprendiera de esa experiencia, así como de la suerte del socialismo real.

Paradójicamente, la porfiada negación del pasado conduce a su mitificación. Es lo que estamos viendo en Chile. Lo prueba la extendida idealización del Estado, rebautizado ahora como “lo público”. No está de más, en este contexto, volver a recordar la “posibilidad del mal”.

Nosotros, los exiliados en Argentina.

 

http://www.youtube.com/watch?v=WPlZ_DUcSLU

Cuentos Poesias Testimonios de Chilenos en el Exilio Recopilacion hecha por Comite Pro Retorno 1983

El 11 de septiembre de 1973 un golpe militar en Chile encabezado por el general Augusto Pinochet Ugarte derrocó y asesinó al presidente Allende. Perón calificó el hecho como “una tragedia para el continente” y agregó que el régimen de Pinochet “representa intereses que son conocidos por nosotros”, en referencia a Estados Unidos. (4) Sin embargo, en su encuentro con los miembros de la Juventud Peronista en su casa de la calle Gaspar Campos, el líder justicialista, haciendo gala de su realismo político, utilizó la experiencia del caído gobierno de Allende para tranquilizar su propio frente interno. Perón caracterizó el gobierno de Allende como un ejemplo de la inconveniencia de “apresurar” los procesos revolucionarios y de la necesidad de encauzarlos de una forma gradual y pacífica. (5) Un argumento similar planteó Perón en una carta que le dirigiera al presidente panameño, general Omar Torrijos, el 19 de septiembre de 1973: 

(…) Como habrá podido observar, el “Cono Sud” se ha visto azotado por un nuevo “coletazo” del imperialismo. En Chile, la situación ha hecho crisis, un poco a raíz de la presión externa, y otro tanto por errores en la conducción interna. Al amigo Allende lo han volteado tanto los que lo empujaban de adelante como los que lo hacían de atrás. Un marxismo a outrance de nuestros países no es lo que puede consolidar a un Gobierno del Pueblo.
Sus enemigos han sido tanto los pro-imperialistas que anhelaban derrocarlo como los comunistas, que lo empujaban hacia acciones descabelladas. En fin, un pueblo que deseaba liberarse, frente a una nueva frustración. Les faltó cumplir el apotegma de los griegos: Todo en su medida y armoniosamente (…). (6)

El derrocamiento y muerte del presidente chileno provocaron declaraciones de repudio y de solidaridad con el pueblo chileno por parte de los miembros de ambas cámaras del Congreso argentino. (7) Tras el golpe de estado, el gobierno de Pinochet anunció el 12 de septiembre su deseo de “mantener las mejores relaciones de amistad con el gobierno argentino”. Poco después, un decreto firmado por el presidente Lastiri, el ministro del Interior Benito Llambí y el ministro de Relaciones Exteriores Alberto Juan Vignes, establecía un duelo nacional de tres días por la muerte del presidente Allende. Finalmente, el 19 de septiembre de 1973, la Cancillería argentina anunció la continuación de las relaciones diplomáticas con las autoridades de Santiago. Dicha medida se justificó por la aplicación de la doctrina Estrada, por la cual se reconoce a un gobierno, cuando, más allá de las características ideológicas del mismo, éste ejerce un absoluto control sobre el territorio. (8)
La decisión del reconocimiento argentino del régimen militar chileno fue interpretada de manera distinta por los medios de prensa de la época. Mientras Buenos Aires Herald y Clarín respaldaron la medida como una muestra de una política exterior pragmática, no atada a “fronteras ideológicas”, los medios de izquierda la vieron como una nueva señal de la presencia de elementos derechistas en el gobierno argentino, que establecían un “cerco” entre Perón y el pueblo. Este “cerco” formaba parte de los planes del gobierno norteamericano y su Agencia Central de Inteligencia (CIA) para desestabilizar los gobiernos antiimperialistas. (9) Por su parte, la revista católica Criterio hizo una crítica ambigua a la actitud del gobierno argentino hacia el régimen militar chileno, en los siguientes términos.

(…) Todas estas medidas pueden definir una actitud pragmática ante nuevas circunstancias, por lo demás, inesperadas. (…) Pero el trazado de una estrategia de pragmatismo externo, no debe relegar al olvido las exigencias que plantea un régimen democrático interno. La Argentina es el único país en el extremo sur del continente que reivindica la legitimidad de un régimen democrático. Mantener esta experiencia es hoy más necesario que nunca. No conviene romper porque sí las solidaridades de hecho con las naciones latinoamericanas por más que el régimen que gobierne a muchas de ellas repugne a nuestra conciencia pero tampoco conviene librarse a una actitud complaciente con lo que ocurre fuera de nuestras fronteras y menos dejarse penetrar por una manera de resolver los problemas políticos acerca de la cual tenemos amargas experiencias (…). (10)

Otro tema de la agenda con Chile que generó intensas polémicas dentro de la Argentina fue la actitud del gobierno de Lastiri hacia los asilados chilenos en la embajada argentina en Santiago y los refugiados que llegaban a Buenos Aires. El encargado de negocios argentino, Alberto del Carril, directamente se desinteresó de la suerte de los asilados chilenos, delegando esta tarea en el secretario de embajada, Félix Córdoba Moyano. Pero el último, junto con otros dos diplomáticos de la embajada, Albino Gómez y el cónsul general Sainz Ballesteros, debieron retornar a Buenos Aires por disposición de las autoridades de la Cancillería. El hecho motivó el pedido de informes al Palacio San Martín de un grupo de parlamentarios encabezados por el diputado de UDELPA-Alianza Popular Revolucionaria (APR), Héctor Sandler. En dicho pedido, los legisladores se preguntaban si no era precisamente la actitud de estos tres diplomáticos de otorgar asilo a los chilenos perseguidos por el régimen de Pinochet lo que habría motivado su regreso a la capital argentina. (11)
En la edición de Clarín del 30 de septiembre de 1973 apareció una solicitada firmada por numerosas personalidades del medio académico y literario, tales como, entre muchos otros, José María Aricó, Luis Aznar, Gregorio Klimovsky, Ernesto Sábato, Rodolfo Puiggrós, Reyna Pastor de Togneri, Pablo Sigal, Gregorio Selser, David Viñas y Rodolfo Walsh, quienes solicitaron al gobierno de Lastiri:
a) que hiciera efectivo el traslado a la Argentina de los asilados en la Embajada argentina
en Chile;
b) que promoviera acciones para garantizar vida y seguridad de los ciudadanos argentinos presos en territorio trasandino;
c) que actuara ante los organismos internacionales para asegurar que el régimen militar chileno respetara la plena vigencia de los derechos humanos;
d) que levantara las restricciones del gobierno argentino que limitaban el goce de derechos a los exiliados políticos que estaban en y que llegaran a territorio argentino, extendiendo a todos sin distinción el derecho de asilo y garantizando a todos la residencia legal; y
e) que estructurara una política inmigratoria amplia, consecuente con la mejor tradición argentina. (12)
Por su parte, los exiliados chilenos solicitaron a Perón su intervención personal para resolver el problema. (13) No obstante, el primer resultado concreto no provino ni del líder justicialista ni del gobierno de Lastiri sino de la Justicia. El 17 de octubre de 1973, el juez federal, Miguel Inchausti, hizo lugar al recurso de amparo interpuesto por 112 asilados chilenos alojados en el Hotel Internacional de Ezeiza, ordenando su libertad inmediata. Asimismo, Inchausti cuestionó al jefe de la Policía Federal, general Miguel A. Iñiguez, por privación ilegítima de la libertad. (14) Pero este fallo judicial no fue obedecido por las autoridades de la Dirección de Migraciones, que haciendo caso omiso de lo dispuesto por el juez Inchausti, dieron un plazo de 24 horas a los asilados chilenos para abandonar el país. (15)
A las dificultades de los asilados chilenos en la Argentina se sumaron las de sus compatriotas en la embajada argentina en Santiago, situación que motivó las investigaciones en la capital chilena de legisladores argentinos como el diputado por la APR, Héctor Sandler. El último denunció que de las 374 personas refugiadas en la embajada, 278 tenían el salvoconducto acordado con la Junta Militar chilena, pero no podían salir de Chile por la falta de autorización del gobierno argentino. Frente a estas acusaciones, el ministro del Interior Llambí negó que durante septiembre de 1973 se hubiera registrado algún caso de detención. (16)
Entre los exiliados chilenos que llegaron a la Argentina huyendo del régimen de Pinochet se encontró el general Carlos Prats, quien contó con la protección de Perón y del ministro Gelbard, quienes no pudieron evitar que un año después fuera asesinado por un comando de la agencia de inteligencia chilena DINA, en coordinación con la Triple A y gente de la Policía Federal vinculada a López Rega. (17).
Durante la gestión de Perón, el problema de los residentes argentinos en Chile perseguidos por el régimen militar continuó siendo un serio problema, pero no tanto a nivel de gobiernos, pues Perón procuró un bajo perfil en todo tema que obstaculizase el acercamiento con el régimen del general Pinochet. Más bien el conflicto estalló entre los sectores de izquierda, la opinión pública y los legisladores argentinos y el régimen pinochetista. Los primeros repudiaron abiertamente la violación de la dictadura chilena a los derechos humanos de los residentes argentinos en Santiago, quienes eran detenidos e incluso fusilados sin juicio previo. (18)
A pesar del rechazo expresado por los sectores anteriormente mencionados, en mayo de 1974 tuvo lugar un encuentro entre Perón y Pinochet en el aeropuerto de Morón. Este encuentro cumbre fue públicamente repudiado por manifestaciones organizadas por distintos sectores de la clase política argentina en diversos puntos del país, lo que provocó que el encuentro se hiciera en el marco de estrictas medidas de seguridad. Asimismo, varios legisladores presentaron proyectos en rechazo a la visita del dictador chileno. (19) Más allá de estas polémicas derivaciones internas, el resultado más importante del encuentro Perón-Pinochet fue la firma de una declaración conjunta sobre los derechos soberanos de ambos países en el continente antártico, acompañada de tres convenios sobre transporte marítimo, terrestre y cooperación científico-tecnológica bilateral, suscriptos por los cancilleres argentino y chileno, Alberto Juan Vignes y almirante Ismael Huerta Díaz. El documento referente a la Antártida enfatizaba el mutuo propósito de promover el desarrollo de una política armónica en el continente blanco, de conformidad con los términos del Tratado Antártico del 1º de diciembre de 1959 y de salvaguardar los respectivos intereses en el Polo Sur, especialmente en lo referente a la exploración y eventual explotación de los recursos naturales dentro de la zona establecida por el Tratado. (20)
Desaparecido Perón, como se dijo, el canciller Vignes apoyado por el grupo lopezrreguista buscó una alianza con los países vecinos que tenían regímenes de derecha, como ocurrió en el caso de Chile. En abril de 1975, el canciller Vignes realizó una visita a Chile, donde condecoró al canciller Carvajal con la Orden del Libertador y formalizó una invitación para que el presidente Pinochet viajara a la Argentina. La visita se concretó el 18 del mismo mes. Su resultado más importante fue la firma de una declaración conjunta de los presidentes Isabel Perón y Pinochet, suscripta en Morón, que ratificaba los derechos soberanos de los dos países en la Antártida, y expresaba la mutua voluntad de mejorar las condiciones de transporte por el estrecho de Magallanes, interconectar los sistemas nacionales de telecomunicación, constituir empresas binacionales, estimular el turismo y llegar a acuerdos respecto del gas. (21)
Se estableció además un verdadero pacto entre las fuerzas de seguridad e inteligencia de ambos países para actuar en forma coordinada y frenar la subversión a ambos lados de la cordillera. Esto tuvo su implementación por ejemplo en el asesinato en Buenos Aires del general legalista Carlos Prats por parte de un comando integrado por efectivos de la policía federal argentina vinculados a la Triple A y a la DINA chilena. Asimismo, los servicios de inteligencia chilenos contaron con la colaboración de las fuerzas parapoliciales argentinas para perseguir refugiados chilenos en territorio argentino, y colocar nombres de desaparecidos chilenos a cadáveres argentinos, a fin de sustituir identidades y de este modo recortar la lista de desaparecidos del lado trasandino. (22) Asimismo la alianza ideológica forjada entre ambos países llevó a la delegación argentina a oponerse a una resolución condenatoria del régimen chileno en la ONU que exigía la investigación de torturas por parte de una comisión ad hoc. (23)
El peso de esta alianza anticomunista orquestada con Chile hizo incluso que el canciller Vignes adoptase un muy bajo perfil respecto del diferendo limítrofe. Esta posición irritó a los sectores militares y a los miembros del Congreso, que criticaron la permanencia de jueces de origen anglosajón en la Corte Internacional de Justicia encargada de dictar el laudo arbitral sobre el canal de Beagle. No obstante, a pesar de estas presiones y debido también a sus luchas internas y su interés prioritario en la propia supervivencia, el gobierno de Isabel no adoptó ningún paso en relación al conflicto limítrofe pendiente con Chile. (24)
Otro tema en el que el gobierno argentino no reaccionó fue el apresamiento de residentes argentinos en territorio chileno por parte del régimen de Pinochet. Si bien se registraron numerosos reclamos parlamentarios al gobierno de Isabel y al canciller Vignes, éstos no ordenaron investigar la situación. (25)

  • NOTAS
  1. Declaraciones del general Juan D. Perón en referencia al golpe militar en Chile, citadas en “Perón: ‘There was celebrating going on at State Department’ ”, Buenos Aires Herald, September 13, 1973, p. 9.
  2. Lo que dijo Perón (Texto completo)”, Ya! es tiempo de pueblo, Año 1, Nº 12, Buenos Aires, 13 de septiembre de 1973, p. 27.
  3. Carta del general Juan D. Perón al general panameño Omar Torrijos, Buenos Aires, 19 de septiembre de 1973, fuente citada en Juan Perón, Tercera Posición y unidad latinoamericana, Buenos Aires, Biblos, 1985, pp. 122-123.
  4.  Ver también proyecto de declaración de la Cámara de Senadores expresando su “preocupación por la ruptura del orden constitucional” en Chile y su “solidaridad” con el pueblo de este país, en Congreso Nacional, Diario de sesiones de la Cámara de Senadores año 1973 Tomo II, Sesiones ordinarias (del 23 de agosto de 1973 al 8 de noviembre de 1973, Buenos Aires, Publicación del Cuerpo de Taquígrafos del Honorable Senado de la Nación, pp. 1421-1424. Cabe acotar que, frente a este pedido del Senado en rechazo al régimen de Pinochet, la entidad Sociedad Argentina de Defensa de la Tradición, Familia y Propiedad (TFP), emitió una declaración, firmada por Cosme Béccar Varela (h.) y Jorge María Storni, que demostraba su regocijo por el golpe chileno, sosteniendo que el mismo “no hizo más que interpretar el sentimiento de la inmensa mayoría del pueblo chileno, reconduciendo a la nación hermana a las vías de la civilización cristiana de las que el socialismo la había apartado”. Ver al respecto “Una entidad apoya a la revolución”, La Nación, 16 de septiembre de 1973, p. 4. 
  5. Ver al respecto ”Duelo nacional por tres días en nuestro país”, La Nación, 14 de septiembre de 1973, pp. 1 y 3, y “Mantiénense los vínculos con Chile”, La Nación, 20 de septiembre de 1973, pp. 1 y 2; también el editorial “Pragmatic diplomacy”, Buenos Aires Herald, September 20, 1973, p. 9.
  6. “Pragmatic diplomacy”, Buenos Aires Herald, September 20. 1973, p. 9; editorial “Argentina y Chile”, Clarín, 21 de septiembre de 1973, p. 10, y “Chile no se rinde. Argentina cercada. Banzer, Stroessner, Bordaberry, Pinochet y la ofensiva imperialista sobre América Latina”, Ya! es tiempo de pueblo, Año 1, Nº 13, Buenos Aires, 20 de septiembre de 1973, pp. 6-7. 
  7. “Comentarios. El nuevo contexto latinoamericano”, Criterio, Año XLVI, Nº 1677, 11 de octubre de 1973, pp. 535-536.
  8. Asimismo, un proyecto de resolución presentado el 3 de octubre de 1973 por los diputados radicales Antonio A. Tróccoli, Adolfo Gass y Ricardo T. Natale, entre otros, exhortaba al gobierno de Lastiri a adoptar, conforme a las normas universales del derecho de gentes, las medidas necesarias para todos los asilados políticos que huyendo del régimen de Pinochet buscaban refugio en territorio argentino. Dicho proyecto también expresaba la preocupación ante la suerte de los argentinos detenidos por el régimen militar chileno. Por último, un proyecto de resolución presentado por los diputados de la APR, Héctor Raúl Sandler y Armando Molina Zavalía, el 17 del mismo mes transmitía al Ejecutivo su preocupación por el trato dispensado a los refugiados políticos en territorio argentino. Ver al respecto proyecto de resolución de los diputados radicales Antonio A. Tróccoli, Carlos A. Fonte y otros, en Congreso Nacional, Diario de sesiones de la Cámara de Diputados año 1973, Tomo IV, op. cit., Reunión 33º, Octubre 3 de 1973, pp. 2627-2629. Ver también proyecto de resolución de los diputados de la APR, Héctor Raúl Sandler y Armando Molina Zavalía, en ibid., Reunión 34º, Octubre 17 de 1973, pp. 2821-2822. Consultar también los siguientes editoriales: “La actitud argentina”, Clarín, 29 de septiembre de 1973, p. 3; “Cinco días de penas, entre risas y llantos”, por Eduardo Suárez, y “La tradición argentina debe ser preservada”, por Enrique Alonso, La Opinión, 5 de octubre de 1973, p. 24; “Consideró el gabinete la situación de los refugiados chilenos, que serían confinados en el interior del país”, La Opinión, 6 de octubre de 1973, p. 20; “Continúa sin aclararse la situación de los refugiados de Chile en Ezeiza”, La Opinión, 7 de octubre de 1973, p. 12. Por su parte, El Descamisado, revista que reflejaba la opinión de Montoneros y Juventud Peronista, coincidió con Clarín y La Opinión en que la incomunicación a que eran sometidos los exiliados chilenos, virtualmente recluidos en el Hotel Internacional de Ezeiza, era una decisión contradictoria con el derecho de asilo. Señaló además que el encargado de negocios de la embajada argentina en Santiago, Alberto del Carril, había desatendido a los refugiados argentinos, llegando la Cancillería argentina al extremo de separar de sus cargos a los tres únicos funcionarios de dicha embajada que se preocuparon por la situación de los asilados chilenos. Además, El Descamisado sostuvo que los exiliados chilenos que se encontraban en territorio argentino fueron sometidos a interrogatorios policiales y fotografías, se les impuso la condición de no salir del Hotel de Ezeiza, y se limitó su estadía a sólo 10 días. Ver “El rechazo a los compañeros de Chile. Esta barbaridad se hace en nombre del peronismo”, El Descamisado, Año 1, Nº 21, 9 de octubre de 1973, p. 26. 
  9. “Solicitada. Al Gobierno argentino”, Clarín, 30 de septiembre de 1973, p. 12.
  10. “Pide la intervención a Perón un grupo de refugiados”, La Opinión, 9 de octubre de 1973, p. 10.
  11. “Liberó la justicia a 112 asilados chilenos detenidos”, La Opinión, 18 de octubre de 1973, p. 28.
  12. Contradicciones en relación con el fallo del juez Inchausti sobre derecho de asilo. La Dirección de Migraciones emplazó hasta mañana a 78 exiliados chilenos para abandonar el país”, La Opinión, 20 de octubre de 1973, p. 8.
  13. “Dramático informe de Sandler sobre 374 asilados. Refugiados en Ezeiza piden solución urgente para chilenos y no chilenos”, La Opinión, 11 de octubre de 1973, p. 10. B. Llambí, op. cit.., pp. 329-331.
  14. Sobre Prats ver referencias en M. Seoane, op. cit., pp. 283-284 y 362.
  15. Ver editoriales “La tragedia afectó a un influyente periodista. El fusilamiento de argentinos en Chile se supo por una casualidad”, por Camilo Taufic, La Opinión, 1º de noviembre de 1973, p. 8; “Mueren otros dos argentinos en la capital chilena”, La Opinión, 13 de noviembre de 1973, p. 1, y “Argentina presentó en Santiago la nota de protesta por el caso Leiva”, La Opinión, 8 de enero de 1974, p. 6. Un grupo de diputados provenientes tanto del FREJULI como de la UCR presentaron hacia fines de octubre de 1973 un proyecto de resolución pidiendo al gobierno de Perón que obtuviese de su colega militar chileno la suspensión de los fusilamientos de tres ciudadanos argentinos detenidos en territorio trasandino -el profesor universitario Pedro Damián Tsakomagkos Corzo, el doctor Bernardo Lejderman y señora-. Asimismo, los diputados de la APR Héctor Portero y Héctor Raúl Sandler presentaron junto a otros colegas dos proyectos de resolución en noviembre del mismo año quejándose por el fusilamiento de otros cuatro ciudadanos argentinos por parte del régimen militar chileno -Carlos Rodolfo Adler Zuleta y su esposa Elena Beatriz Díaz, Teodoro Klux y Oscar Bugallo-. Por su parte, en enero de 1974, el diputado peronista José Luis Fernández Valoni expresó su repudio por el asesinato del chileno Sergio Leiva Molina, quien se encontraba asilado en la embajada argentina en Santiago de Chile. Lo propio hicieron los diputados del Partido Comunista Juan Carlos Comínguez y Tomás Pedro Arana a través de un proyecto de declaración. En todos estos casos, se reclamó al gobierno de Perón la presentación de una nota de protesta formal a las autoridades chilenas. Proyecto de resolución de los diputados Rodolfo Oscar Villar, Ricardo Tomás Natale y otros, en Congreso Nacional, Diario de sesiones de la Cámara de Diputados año 1973, Tomo V, op. cit., Reunión 35º, Octubre 24/25 de 1973, pp. 3097-3098; nota del canciller Alberto Vignes al señor secretario técnico de la Secretaría General de la Presidencia, doctor Gustavo Caraballo, en ibid., Reunión 39º, Noviembre 14 de 1973, pp. 3516-3517; proyecto de resolución de los diputados Jesús Mira, Héctor Portero y otros, en ibid., Reunión 39º, Noviembre 14 de 1973, p. 3584; proyecto de resolución de los diputados Héctor Portero, Mariano Rufino Lorences y otros, en Congreso Nacional, Diario de sesiones de la Cámara de Diputados año 1973, Tomo VI, sesiones de prórroga (del 21 de noviembre al 29 de noviembre de 1973), Reunión 41º, Noviembre 21 de 1973, Buenos Aires, Imprenta del Congreso de la Nación, 1974, p. 3777; proyecto de resolución del diputado José Luis Fernández Valoni y proyecto de declaración de los diputados Juan Carlos Comínguez y Tomás Pedro Arana, estos dos últimos en Congreso Nacional, Diario de sesiones de la Cámara de Diputados año 1973, Tomo VIII, Sesiones extraordinarias (del 19 de diciembre de 1973 al 24/25 de enero de 1974), Reunión 57º, enero 10 de 1974, Buenos Aires, Imprenta del Congreso de la Nación, Buenos Aires, 1974, pp. 5477 y 5484, respectivamente. En el caso particular del asesinato del asilado chileno Sergio Leiva, perpetrado en la embajada argentina por un grupo de carabineros, los reclamos de los legisladores tuvieron cierto eco, ya que, a principios de enero de 1974, el canciller Vignes inició la protesta formal por el caso Leiva a las autoridades de Santiago y pidió explicaciones del mismo al embajador chileno en Buenos Aires, René Rojas Galdámez. “Tras el reemplazo del canciller chileno. Argentina presentó en Santiago la nota de protesta por el caso Leiva”, La Opinión, 8 de enero de 1974, p. 6.
  16. El 15 de mayo de 1974 la Cámara de Diputados, en una resolución sobre tablas promovida por la mayoría de los partidos ligados al FREJULI, declaró al mandatario chileno persona “no grata”. Por su parte, el senador radical Luis León (Chaco) sostuvo que la Cancillería argentina debería haber comunicado a la chilena la no conveniencia de la visita del dictador chileno. Aunque el canciller Vignes intentó minimizar la importancia de la entrevista Perón-Pinochet, lo cierto es que la misma generó una serie de concentraciones políticas como expresión de repudio a dicho encuentro. Ver al respecto proyecto de resolución declarando persona “no grata” al general Pinochet, “desembozado agente del Pentágono y de la CIA”, presentado por el diputado Juan Carlos Cárdenas; y proyecto de declaración de los diputados Vicente Miguel Musacchio, Tomás Pedro Arana y otros, en repudio de la presencia en la Argentina del presidente de la junta militar chilena, que ha violado los principios consagrados en la Declaración de los Derechos del Hombre de las Naciones Unidas, proyectos citados en Congreso Nacional, Diario de sesiones de la Cámara de Diputados año 1974, Tomo 1, Sesiones ordinarias (del 26 de abril al 6 de junio de 1974), Reunión 3º, Mayo 15 de 1974, pp. 151 y 158-159, respectivamente. Consultar también los siguientes editoriales: “Oficialmente la visita surge de una mera escala técnica. Magistrados, legisladores, partidos políticos e instituciones manifiestan su repudio a Pinochet”, La Opinión, 16 de mayo de 1974, p. 8. La concentración de repudio a la visita de Pinochet efectuada en Rosario fue organizada por las Juventudes Políticas Argentinas, frente donde militaban sectores de la Juventud Peronista (JP) de las Regionales, el Partido Comunista, la Unión Cívica Radical alfonsinista y muchas otras agrupaciones. La que tuvo lugar en Capital Federal fue organizada por militantes de la Alianza Popular Revolucionaria (APR), del Socialismo Popular, del Socialismo Unificado, de la Coordinación de Movimiento de Ayuda a Chile, la Organización de Solidaridad con los Presos Estudiantiles y Cuentos Poesias Testimonios de Chilenos en el Exilio Recopilacion hecha por Comite Pro Retorno 1983Gremiales, la
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  19. Asociación de Periodistas de Buenos Aires y el Movimiento Nacional Intersindical, agrupaciones que declararon su rechazo a la presencia de Pinochet. En dicha declaración se enumeraban las persecuciones, torturas y crímenes cometidos por el régimen militar chileno. Ver al respecto “En medio de estrictas medidas de seguridad Perón y Pinochet dialogaron por más de una hora en Morón” y “Después de la partida proseguían las exteriorizaciones de repudio”, La Opinión, 17 de mayo de 1974, p. 8.
  20. “Tras suscribir varios convenios con la Argentina, regresó a su país el ministro de Relaciones Exteriores de Chile”, La Opinión, 18 de mayo de 1974, p. 6.
  21. Sobre el viaje de Vignes a Chile y la visita de Pinochet a la Argentina ver C.J. Moneta, “La política exterior del peronismo…”, op. cit., p. 93, y los siguientes editoriales: “Vignes condecora hoy al canciller chileno”, La Opinión, 10 de abril de 1975, p. 8; “Vignes formalizó la invitación oficial. El general Pinochet aceptó viajar a Argentina en abril”, La Opinión, 11 de abril de 1975”, p. 1; y “Al cabo de siete horas de conferencia coincidieron en concretar proyectos de integración regional. Ratificación de derechos sobre la Antártida y principios para aumentar el intercambio”, La Opinión, 19 de abril de 1975, p. 8.
  22. C.J. Moneta, “La política exterior del peronismo…”, op. cit., p. 93. Ver también denuncias de artículos correspondientes a los periódicos The Washington Post y The New York Times sobre la colaboración de López Rega y la Triple A con personas detenidas o desaparecidas en Chile en “Versiones norteamericanas vinculan a López Rega con una maniobra de cobertura del asesinato de chilenos” y “En Santiago, la publicación católica ‘Mensaje’ pide una investigación sobre el caso de 119 desaparecidos”, La Opinión, 9 de agosto de 1975, p. 8; y “Una documentada afirmación del semanario norteamericano ‘Time’. El terrorismo derechista de ambos lados de los Andes se confabuló en la desaparición de 119 ciudadanos chilenos”, La Opinión, 16 de agosto de 1975, p. 4. Sobre asesinato del general chileno Carlos Prats ver M. Seoane, op. cit., pp. 283-284.

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24 de Marzo. Día de la Memoria, por la verdad y la Justicia . Argentina.

24 de Marzo. Día de la Memoria, por la verdad y la Justicia

“Con las entrevistas de Historia Oral los chicos y adolescentes pueden comprobar que hubo muchas formas de “vivir la dictadura” y que estas experiencias condicionaron la forma en que cada uno de nosotros percibe -desde el presente- el pasado”

Somos poseedores de una experiencia, de una memoria y de una responsabilidad de la que no podemos evadirnos. Responsabilidad que se manifiesta en cada uno de los roles que asumamos: como padres, educadores, comunicadores, etc., y desde esos lugares contribuimos, por acción u omisión, a la construcción de la memoria de las jóvenes generaciones.” Laura Benadiba

Memoria Abierta presenta este compilado de fragmentos testimoniales que pretende contribuir con el enriquecimiento de la cultura democrática. Más información: http://www.memoriaabierta.org.ar/materiales/materiales_audiovisuales.php

http://www.memoriaabierta.org.ar/materiales/mensajes.php

 

https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=HAuNOftu1LQ

Palabras Gastadas. Del dolor a las enseñanzas. Ignacio Vidaurrazaga

Del dolor a las enseñanzas

Con especial dedicación a esa joven mujer fallecida un día de marzo, hace ocho años: mi hija Katia América
Hay una manida frase repetida por estas horas, en esta muerte tan anunciada y que no por eso dejo de remecer a este país. Ha sido demasiado reiterada: “él pese a las diferencias…reconozco”. Las palabras también se gastan y por eso hoy la ignoraremos. Porque hay demasiadas lecciones, reflexiones e impresiones en estas horas, como para detenerse en lo pequeño y no resaltar lo que unifica y permite avanzar a un Chile, que todavía tiene grandes pendientes en el camino por construir una democracia entera, redonda, sin tutelas de ninguna naturaleza y con una ciudadanía activa y completa. Todo cuanto ha rodeado la agonía, muerte, velatorio y sepultación de Gladys Marín, trasciende lo anecdótico y puede servir para más allá de los extendidos sentimientos de pesar, extraer lo que parece esconderse tras los acontecimientos, declaraciones y gestos que con profusión hemos acumulado en estos últimos días. Una agenda informativa impuesta desde la calle Las distancias a veces importan. La intermediación de las miradas construye y reconstruye los acontecimientos. Los medios-todos- nos van entregando las miradas de sus reporteros, pero sobretodo –y como no- la de sus intereses editoriales y de empresa. Desde las primeras horas de la madrugada del domingo 5 de marzo al conocerse el deceso de Gladys Marín, comenzaron a sucederse los acontecimientos. Primero la normalidad de la programación que estaba agendada para ese fin de semana (desde estelares de la farándula, a todos los preparativos de la clásica guerrilla anual de las teleseries o culebrones), ello con algunas pequeñas interrupciones durante el transcurso de la tarde. Un punto de inflexión- por arriba, desde lo oficial- fue el anuncio del duelo oficial y que el propio presidente concurriese al salón de honor del ex Congreso. El lunes 6 se acentuó la cobertura desde el velatorio, con especiales de prensa o reportajes en la mayoría de los medios de todos los colores. Por mas distancia, la muerte de la líder comunista se filtro desde abajo, como avalancha. El martes 8 ya era indudable que la muerte de Gladys Marín no se podía tapar con un dedo.¿Qué había sucedido? ¿Qué primeras reflexiones surgen en caliente y cuanto todavía las imágenes y vivencias están cercanas y estamos aún estamos procesando todo lo vivido? Por abajo, una ciudadanía que no pidió permiso, que sé auto convoca a veces, que corre la voz de casa en casa y de pega en pega, mientras miles de teléfonos y celulares sonaron y las redes se fueron tejiendo, se fueron constituyendo pequeños grupos. Se corrió la voz y en muchos casos con esfuerzo en el presupuesto de locomoción, distrayendo trabajo, se idearon las monedas del transporte y los claveles rojos, cintillos y banderas. Si una característica hay que subrayar, fue que mucha gente modesta y trabajadora fue la protagonista de estos acontecimientos y los cientos de miles del cantar del uruguayo Viglieti fueron al ex Congreso y desfilaron en el sepelio, con la convicción del que asiste a un hecho histórico, que luego relatara a sus vecinos y familiares. Con creces todo excedió los militantes, sin desconocer que “el Partido” como dice un amigo, estuvo tensado al máximo. Todo esto trascendió la orgánica e indica que mucha gente reconocía a Gladys Marín más allá de los li mites de sus opciones políticas-ideológicas. Estaban en juego otros elementos que tocaron fuerte en cientos de miles, comenzando por el propio Ricardo Lagos emocionado cantando la Internacional a coro. Quedaba en evidencia que las cientos de miles de personas en el velatorio habían obligado a alterar las pautas noticiosas. Que los editores se habían sorprendido. Y que junto con no detenerse esas multitudes-medio millón y hasta 800.000 personas según algunos- se multiplicarían en el funeral del martes 8 de marzo. El resultado tenistico Rusia-Chile y la guerra de las teleseries no pudieron ignorar un país que se conmocionaba. Hasta estas horas no hay cifras, ya vendrán, porque sabemos existen y aunque no se digan, todos los que estuvimos si testificamos que esa masividad fue extraña a estos tiempos. Todo estos sucesos fueron instalando significantes en muy diversas direcciones. Emerge un pueblo que sale a las calles Hay un concepto y palabra que no está de moda. Ha tenido reemplazos que parecen significar otra cosa o que buscan acercarse, pero no son lo mismo. Esa es pueblo, todos, los más, la heterogeneidad de los que no cortan el queque y marcharon desde las salitreras hasta los 60 con Frei y el FRAP, se dividieron con Tomic y Allende y luego fueron desarticulados y se volvieron a juntar como sujeto poco a poco hasta ser de nuevo miles. Ser pueblo, podría definirse desde la corporalidad y el tacto, es sentirse apretujado por otra-otro ser humano que no conozco y sentir por piel y química, que anhelamos cosas similares, que no podemos estar conforme con este planeta-mundo y país tal como esta. La definición es estar codo a codo con miles de personas compartiendo sensaciones. Parece que esta palabrota, reaparece en ocasiones especiales, como por ejemplo en las despedidas de aquellos que calaron hondo y se les reconoce eso, incluso por moros y cristianos. Manuel Bustos, Andrés Pérez, el “Gato” Alquinta, el cura Silva Henríquez, Allende por supuesto. Seguramente hay otros, pero ellos son representativos. El pasado año con la multitudinaria marcha del Foro Social y en rechazo de Busch, el mundo político se sorprendió de la emergencia de ese actor- en lenguaje de hoy-, de su diversidad y disciplina. Esta vez muchos se movilizaron desde sus partidos o instituciones, pero también desde arrancarse del trabajo o la clase, porque era difícil perdérsela. Y eso fue, a nuestro entender lo más significativo de estos días intensos y simbólicos. Cientos de miles de santiaguinos, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, pobres y acomodados, de ferias persas y sindicatos, de terno y corbata o tenida artesa, venidos de muchas regiones convergieron en este adiós. Y en los próximos días, semanas y quizás meses seguramente tendrá replica en muchos lugares y la Gladys Marín será una excusa para juntarse y pensar que algo cambio después de todo lo vivido. Es un nuevo paso, aumenta lo del Foro y quizás prepara fenómenos que a veces son imperceptibles para los más avezados analistas. Algunos mezquinamente querrán leer y sacar cuentas rápidas y estrechas en todas las direcciones. Hay que reconocer que la actitud de la dirección del PC y la familia, facilito la expresión diversa y multitudinaria, eso más allá de la fuerte y consistente presencia de una militancia comunista remecida en lo más hondo de sus sensibilidades. Pero los de Abajo con sus bombos y lienzos de estadio; las orgánicas gay y lesbica con sus banderas y diseños; las banderas chilenas, con el rostro de Gladys, de la izquierda cristiana, rojas-negras del mirismo, del Consejo de Todas las Tierras, socialistas, cubanas, y por cierto rojas con la hoz y el martillo fueron una mezcla heterogénea no vista desde los tiempos de la dictadura y los actos más representativos y masivos de esa época. ¿Sería posible pensar en una unidad de esa extensión y más? ¿ Con que programa y acuerdos? ¿Deponiendo que desenfrenados egos? ¿Sino en las presidenciales, en las parlamentarias? ¿Que reconstruya mayorías contundentes que alejen ese fantasma de la derecha retornando por las urnas? ¿O todo es circunstancial y como en la noche de San Juan, también viene el retorno de cada uno a su lugar? La Gladys y esas características singulares No quisiéramos repetir lo que hemos escuchado hasta el cansancio y que tan ampliamente hoy declaran desde sus camaradas a miembros de la Fundación Pinochet como el general Cortes Villa: la consecuencia, el coraje, la porfía de esta profesora normalista llegada de la provincia, que se convirtió primero en dirigenta gremial, parlamentaria, líder política, jefa clandestina, familiar de detenido-desaparecido, querellante contra Pinochet, caso de experimentación de nuevas terapias anticancerígenos, madre enferma con más tiempo para su núcleo intimo, escritora de sus memorias etc. etc. Querida y criticada, venerada y temida en las disputas internas, pero que en todo ello construyo estilos y ribetes que ningún político puede obviar por estos días. ¿Qué hacía distinta a Gladis Marín?  En tiempos de placidez y relativismo, la pasión, él jugársela, la porfía. La estrecha relación entre sus condiciones de vida cotidianas y su vocación pública. Aquí no hay cuentas Rigss ni cajas chicas, ni ostentación de ninguna naturaleza. Entender la cosa pública asociada a la calle, a ponerse a la cabeza, a estar donde las personas y sus temas la requiriesen. A no esconder su identidad militante tras recetas del marketing o el acomodo de una coyuntura. Y culminar todo eso con la entereza de pelearle a esa enfermedad terminal y luego resguardar la dignidad de la muerte que la corroía internamente. ¿Será demasiado para tiempos de tanto pragmatismo, personalismo y rasquería de éticas? ¿Cómo leerá cada candidata y candidato los atributos que se reconocieron en esta dirigenta? Llama la atención la presencia multitudinaria de jóvenes, seguramente muchos no inscritos. De nuevo hay que preguntarse ¿Cómo sé reencantarán? ¿ Cómo podrán apasionarse a querer ser ciudadanos de un país que requiere que la política sea de servicio público efectivo? ¿ Cómo esperar que den el paso de inscribirse electoralmente, en un parlamento que no quiere discutir lo de legalizar o no la marihuana, la anticoncepción y la efectiva prevención del sida y donde aún se mantienen reglamentos en liceos que reprimen los teñidos del pelo o las pinzas y los aros, mientras se desatienden aspectos más sustantivos? La Gladys Marín obviamente no fue perfecta. Los que la conocimos en los años del 70, supimos de fuertes encontrones y disputas. Otros desde el éxodo del PC tendrán páginas críticas. Pero ni lo uno, ni lo otro le resta los meritos descritos. ¿Qué tiene que ver esta mujer que reconocía la internación de armas por Carrizal, frente a la cobardía de los que se van al Hospital Militar, tienen alzas de presión en sus casas, desde sus altos cargos estaban en burbujas o se declaran dementes, mientras mueven miles de dólares de un banco a otro? Seguramente cometió muchos errores en tan dilatada trayectoria, pero en la suma y el balance de lo que se reconoce, lejos lo principal fue la coherencia de optar por los más, por el tiempo para otros, por estar en la primera fila. Por ello, las imágenes zamarreada por carabineros o mojada por el “guanaco” conmovían al ver ayer en el cortejo a tanto policía circunspecto y observante ante multitudes de gente, pueblo o como se llame en las calles. Si el cielo existe, apostamos que a estas horas, más de algún encuentro ya tuvo con los curas Hurtado y Alvear; el Che y Silva Henríquez; Miguel y Allende; Bernardo Leigthon y la humanista Laura Rodríguez. Y por supuesto su compañero vuelto fantasma y transformado en fotografía de solapa. Al fin la tarea de todos ellos por aquí fue casi la misma. El dolor y los renunciamientos Con la Gladys nos sucedió lo mismo que con la Sola Sierra hace años. Rabia de que no pudiera tener verdad, aunque empezó la justicia. La temprana desaparición de Jorge Muñoz, esposo-compañero y padre de sus hijos, seguramente constituyo una herida que Gladys Marín mascullo entre dientes. Nunca tuvo indicios, ni un lugar, ni un rastro de esos queridos restos. ¿Quiénes lo saben, quienes se traspasaron ese detenido vendado, torturado y luego engrosando la categoría más siniestra creada por las dictaduras: ser un detenido desaparecido? El recuerdo en fotos y vivencias seguramente se fue desgastando en más de 28 años de búsqueda. Desconozco si alcanzo a enterarse estando consciente, de la detención de Contreras y su banda por los secuestrados de la calle Conferencia. Pero, ni las mesas de diálogos, ni las “supuestas” cooperaciones le entregaron nunca en vida, esa claridad que permitiera completar esa memoria. Esa deuda estuvo presente ayer en esa marcha eterna. Y esa presencia multitudinaria fue un acto reparatorio para ella y muchos familiares. ¿Cuántos otros esposas, madres y padres morirán sin saber del desti no final de los suyos? También hubo reivindicación de esas páginas aún semi-secretas y no del todo asumidas de la memoria reciente. Gladys Marín fue el retorno clandestino, la vida en la clandestinidad, los peligros, y el jugarse la vida y la libertad en la ruleta del azar del soplonaje y el chequeo de los aparatos represivos del régimen pinochetista. Ciertamente todo eso, la marco en su vida “normal”. La lejanía de sus hijos, él reencontrarlos después de años y ser dificultoso ese proceso, fue otro agregado a constituir esa resilencia que la acompañaría más de la mitad de su vida y que quizás posibilito ese tumor que acorto su reloj de tareas aún pendientes. Con Gladys Marín también se homenajeo esos años de resistencia, duros y exigentes, del cual muchos ya no volverán jamás. Pareciera de repente que esas historias de vida, esas rutinas de riesgo del retorno y permanencia clandestina, esas separaciones de hijos, fueran de estelar del Informe Especial para septiembre o para testimonios y recuerdos privados entre quienes lo vivieron. Obviando que cientos de miles de chilenos y chilenas de diversa forma, hicieron de esa vida la cotianeidad de muchos años, soportando muertes consecutivas y sin despedidas. Sin ningún reconocimiento de esos actos de desprendimiento, que sin duda contribuyeron a reducir los tiempos de esa dictadura que se eternizaba. Unas jornadas de mezclas y superposiciones Por eso, en sus funerales se mezclaron tantas cosas, como en la noche de San Juan cantada por Serrat. Figuras del mundo de la política y el arte, la creación y las diversas militancias y sensibilidades expresadas con y sin banderas. Unidas con el pueblo unido, la internacional, él vuelvo del Illapu o la canción nacional democrática. Por eso, bien los reconocimientos a esos abogados y abogadas de derechos humanos. Por eso, bien por Gabriel Ascencio que tempranamente expreso sus sentimientos desde Chiloé. Por eso, nos sorprendió ver miembros de las fuerzas armadas escuchando a grupos callejeros cantando el Vuelvo. Por eso, no podíamos aceptar como natural que tanta gente se retirara por las calles adyacentes con banderas y signos que en otros tiempos les hubiese significado la detención o la muerte. Por eso, los de abajo lanzaron esas hermosas bengalas frente al monumento Allende. Por eso, el gesto del presidente Lagos de decretar duelo nacional y ver en la Escuela Militar y l a Esmeralda la bandera a media asta, no podía dejar indiferente. Por eso, fue significativo que fueran Michelle Bachelet y Soledad Alvear ampliando desde ya el espectro de apoyos, ante una derecha que no se medirá en gastos y maniobras. Por eso, pese a los detalles de intrasigencia o falta de criterio de carabineros, no hubo incidentes. Por eso, pudieron ingresar al velatorio, representantes de orgánicas de la derecha. Por eso, se movilizaron en buses miles de personas desde distintos lugares de Chile. Por eso, la guardia de honor conjunta de Pavez, Moulian, Hirsh, Jacques y García debiera ser señal de unidad en los procedimientos para dirimir quién será finalmente el abanderado. Por eso, este 8 de marzo se vio más dignificado. Por eso, las precandidatas concertacionistas y los precandidatos del Juntos Podemos presentes, quizás deban sacar lecciones, cuando todavía están enredados en mecanismos de primarias y fechas, que configuran retrasos y señales de mezquindades, en medi o de cruciales y tensas definiciones. Porque, sería muy torpe desoír las lecciones de estos días para todo ese arco de precandidaturas, que con diversas visiones animaran este año. ¿Será un mandato “el pueblo unido jamás será vencido”, coreado tantas veces durante la marcha-despedida? ¿Expresiones de sentimiento, buena crianza o cinismo? Quisiéramos concordar que todos quienes expresaron sentimientos de pesar, por más que remarcaran sus diferencias, lo hicieron honestamente. Incluso quienes la denostaron, persiguieron y quizás estuvieron cercanos o involucrados en su persecución y hasta la planificación de su muerte. Algo, en alguna parte los removió ante esta pérdida. Pero, no obviemos repetir que no es posible, aceptable, ni nos prestigia como país que organizaciones políticas como el PC u otras no tengan la representación política que les corresponda. Pasado el velatorio, funerales y crematorio de sus restos ¿ Qué iniciativas concretas se originaran para no segregar chilenos de una democracia aún por alcanzar en plenitud? No le creo a Lavín, pero sería interesante conocer su opinión sobre este sistema electoral perverso, que dejó en el Senado a Sergio Fernández y no permitió a Gladys Marín y a muchos tener un sillón en el parlamento. Parece, que también por esto hay jóvenes que no pescan inscribirse. Y otros votan nulo o en blanco. La campaña y la vida siguen El PC tendrá que reordenarse sin su líder más carismática. La familia Muñoz Marín y Marín Millie curara dolores y ausencia, desde tanta fraternidad manifiesta. Los miles que estuvieron en estas jornadas y los que no pudieron estar buscaran exigir esas cualidades a sus lideres comunales, distritales y nacionales. Es posible que más de algún puente quede tendido para reconstruir en la presidencial o las parlamentarias uniones de este pueblo que desbordo bloques y orgánicas. El próximo 11 de septiembre en algún lugar del Cementerio General habrá un nuevo sitio de peregrinaje. La búsqueda de verdad y justicia proseguirá con cómplices y ahora con torturadores. Esas delegaciones asistentes y las decenas de países y organizaciones que se condolieron tendrán otra visión del Chile que parecía apático y domesticado en el concierto de América Latina. Algo parece que está cambiando, hay que aguzar el oído. Compañera Gladys Marín hasta siempre.  Ignacio Vidaurrázaga Manríquez es periodista