CHILE: recuerdos de una sociedad en transición: LUCIANO CRUZ.

JUEVES, JULIO 11, 2013

Por gente como Luciano y Martine sigo con la msima profesion y por el mismo camino que empecé cuando el Che era Ministro de Industria, creo, en Cuba( 1961) .Pero siempre le critiqué que no se ocupuba de los problemas especificamente femeninos, y asi decidi asumir yo esa lucha. En eso estoy.todavia, y con ello alumbro mi existencia de hojalata. 

CHILE: recuerdos de una sociedad en transicion: LUCIANO CRUZ.

Histórico momento en que varios pacos del Grupo Movil de Concepcion tratan de reducirlo,durante una manifestación estudiantil. Fue la primera vez que lo vi, cuando esta foto parecio en El Mercurio de Santiago.

En la foto, con su hijita Alejandra, ‘La Chicoca’, de su pareja penquista, y mi ex estudiante de la Universidad e Concepción,Gloria.

Entierro del dirigente estudiantil del MUI y miembro del CC del MIR Luciano Cruz,Aguayo, muerto a los 27 años de edad, el 14 de agosto de 1971.
La corona de flores del Movimiento de Pobladores Revolucionarios es llevada por Villalobos y Víctor Toro.
Foto tomada de la cuenta de Hector Eyzaguirre en Facebook.

Algunos detalles sobre la vida del Lucinano Cruz, en
Luciano Cruz

La Canción de Luciano

Patricio Manns

Al paso de Luciano
Lloran las pergoleras
Y así cubren de pétalos su muerte interminable,
Su vida interminable, su reloj detenido
Pero que, mudo, marca
Las horas que anunciara,
La terca y fría hora
Que el pueblo ató a su mano
Para que floreciera
La lucha de Luciano.
Vuelve en hueso, en frío, en un caballo,
En un beso, en una quemadura.
Es de acero, de aire, de ceniza, y,
Todo despierto, viene a seguir.
¿quién le amarra sobre el mapa?
¿quién destroza su retrato?
¿quién silencia su palabra?
Luciano al regresar
Se descerraja en luz,
Destapa la verdad,
Revienta con su mano los alambres del temor,
Respira en cada boca para la revolución.
Vuelve armado de agua y viento,
A velar los sueños vuestros,
A encender los sueños muertos.
¡ábranle!
¡ábranle!
¡ábranle ya!
Al paso de Luciano hay pueblo innumerable
Y una mujer desgarra su nombre desde lo alto.
La oscura ceremonia de la muerte le lleva
Como sombra en la sombra del rito funerario,
El rito que le alumbra,
Que el pueblo ató a su mano,
Para que floreciera
La lucha de Luciano.

Homenaje a un querido compañero, estudiante y amigo.Y a la memoria de su amante, Martinne Hugues Jouet, francesa, compañera, colega y amiga, quien se suicidó poco dias después, el 9 de agosto, dejando ua carta en la que, entre otras cosas, decia:

“Que la imagen de Luciano nunca se transforme en aval para una burocratización del partido y de las ideas revolucionarias. La imagen deLuciano no es sólo un ejemplo de lucha. Es también y fundamentalmente una cierta manera de concebir esta lucha. Todos ustedes tienen estas responsabilidad: no permitir que Luciano se transforme en un mito que traicione sus ideas.
“Ustedes que lo conocieron tanto, saben que su grandeza se expresaba
en la grandeza de lo cotidiano”.

Asi sea, Martinne.
Marta Zabaleta
Londres, 2013

At 8:52 p.m., Blogger Marta Raquel Zabaleta said…
Si, Diana. Aunque como bien decía mi papá, los duelos se llevan dentro de una/o, no en las vestimentas de luto.
Por gente como Luciano y Martine sigo con la msima profesion y por el mismo camino que empecé cuando el Che era Ministro de Industria, creo, en Cuba( 1961) .Pero siempre le critiqué que no se ocupuba de los problemas especificamente femeninos, y asi decidi asumir yo esa lucha. En eso estoy.todavia, y con ello alumbro mi existencia de hojalata. Te abrazo fuerte,
Marta

Acerca de violaciones y culpas

Adriana Goñi Godoy
especial para G80

Acerca de violaciones y culpas

Las mujeres estamos siendo demonizadas como asesinas e incitadoras a la violación y abuso sexual por el solo hecho de despertar apetitos desmedidos en los  varones víctimas de una compulsión irresistible y animal. Triste papel para mujeres y hombres considerados en su más instintivo deseo sexual.

Si luchamos por interrumpir los embarazos en las tres dramáticas circunstancias legales hasta el año 1989- las cuales de seguro los varones padres de esos fetos inviables aprobarían y solidarizarían, así como los esposos de las mujeres con riesgo de su vida y los familiares de las jóvenes violadas- voces que no escuchamos- somos estigmatizadas y consideradas criminales arrojadas a prisión.

La primera vez que sufrí un intento de violación fue a los trece años, cuando un amigo de mi abuela con engaños me llevó a una casa donde pagó para que lo dejaran entrar a una pieza donde me encerró y comenzó a intentar arrancarme la ropa. Me salvaron en esa ocasión  mis lecturas precoces de los textos legales de mi padre abogado que me hicieron saber que era delito forzar a una menor y mis iracundos gritos amenazando con denunciar a él, a la vieja alcahueta y hasta a mi abuela…Mi culpa: ser una niña muy desarrollada, muy pechugona y quizás algo coqueta.

La segunda vez, a los 20 años, ya casada y con dos hijos, siempre pechugona y quizás algo coqueta, el tipo que debía entregarme unos pantalones hechos a la medida, en su casa-taller se arrojó sobre mí enardecido. A mis llantos, suplicas y rechazo solo dijo: “tienen que tocarme a mí siempre las histéricas”.

La última y no menos traumatizante vez fue en mi primer espacio laboral, una joyería donde con entusiasmo ejercía mi oficio de artesana en plata. Ya tenía 24 años, cuatro hijos, siempre pechugona y algo coqueta. El dueño, viejo sesentón, aprovechó la ausencia del operario que soldaba las piezas de plata y como animal se me abalanzó por detrás, provocando en mí tal desconcierto, terror e impotencia que como consecuencia sufrí la pérdida de la voz y el comienzo de una depresión que me duró mucho tiempo. Ninguna de estas veces se concretó la violación. Ninguna de estas veces fui capaz de contarlo a nadie.

En el inconsciente de esta niña- mujer que era de seguro sentí y pensé que de alguna forma debía de haber sido mi culpa.

6 febrero 2015

Adriana Goñi
@antropomemoria
Para Generación 80

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Recuerdos de un alumno de arqueología perteneciente a la generación de 1971

Recuerdos de un alumno de arqueología
perteneciente a la generación de 1971

http://www.scha.cl/images/archivos/Boletin_SChA_43-44.pdf

Dedico estás páginas a la Dra. Grete Mostny, quién despertó en mi un profundo interés por conocer la historia de la humanidad y sus proyecciones.

Un día de marzo de 1971, Andrés Pinto y yo nos encontramos en los prados del Pedagógico y comentamos que se había formado recién el Departamento de Ciencias Antropológicas y Arqueología en la Universidad de Chile. Era el heredero del anterior Centro de Estudios Antropológicos, surgido al alero del Departamento de Historia. El nuevo departamento partía con la licenciatura en Arqueología en su plan antiguo. Con Andrés éramos compañeros de estudio en el departamento de Historia, cursando el segundo año la carrera de pedagogía y coincidimos en la decisión de querer cambiarnos a la licenciatura en Arqueología. El futuro laboral parecía muy lejano e incierto para un posible arqueólogo, pero nos dijimos que estábamos dispuestos a correr el riesgo, dado que sentíamos un fuerte llamado vocacional.
Pedimos el traslado a la carrera de Arqueología e iniciamos el primer año, creo que en el mes de abril. Nuestros compañeros tenían distintas edades y procedencia, algunos incluso ya habían terminado una carrera universitaria, pero pronto formamos un grupo bastante unido. Constituimos el primer curso oficial del Departamento. ¿Quiénes éramos?: Blanca Tagle, Raúl Cid, Carlos Aldunate, Rubén Stehberg, María Teresa Planella, Ximena Navarro, Antonia Benavente, Patricio Urquieta, Carlos Maturana, Susana Legradí, Ana María Barón, Rosa Peña, Rodolfo Weisner, Alejandro Durán,Javier* (no recuerdo su apellido y más tarde dejó la carrera), Andrés Pinto y yo. En algunos cursos fuimos también compañeros con Iván Solimano.

JDC Día DD DD 2011
Nuestros referentes eran los alumnos avanzados. Algunos de ellos ya estaban próximos a terminar la carrera porque habían iniciado a tomar cursos de Arqueología y Antropología unos años antes en el Centro de Estudios Antropológicos o en otras unidades del Departamento de Historia (Victoria
Castro, Carlos Thomas, Carlos Urrejola, Julia Monleón, Silvia Quevedo, Luis Rodríguez, José Berenguer, Consuelo Valdés, Fernanda Falabella, Ángela Jeria, Fernando Plaza, Adriana Goñi, Marcela Lama, Jaqueline Madrid, Josefina Muñoz, entre otros) Algunos de ellos ya eran ayudantes y los mirábamos con respeto. Con Pepe Berenguer, Ángela Jeria y Nano Plaza alcanzamos a ser compañeros en algunos cursos. Fernanda Falabella, que también había pasado un tiempo en el departamento de Historia y en el Centro de Estudios Antropológicos, después de una permanencia en el extranjero se incorporó a nuestro Departamento de Ciencias Antropológicas en 1972 y fuimos compañeros en un buen número de cursos.
En 1971, algunos de nosotros comenzamos a frecuentar la Sección de Antropología del Museo Nacional de Historia Natural. Un día le manifesté a mi profesora, la doctora Grete Mostny, el interés que sentía por asistir a leer y a conocer las colecciones arqueológicas del Museo. La doctora Mostny me recomendó a don Julio Montané, quién me recibió muy cordialmente. Me presentó a Eliana Durán, con quien compartiríamos después varios años de grato trabajo conjunto, en torno al estudio de la cultura Aconcagua. Conocí también a Julie Palma, Patricio Núñez, Marcelo Garretón y Nieves Acevedo. De inmediato me dejó como pupilo de Julie que me guio con dedicación en los primeros pasos por las colecciones del Museo. Como primera actividad me llevó a ver la antigua sala de Prehistoria de Chile, en el segundo piso. La primera vitrina que conocí fue la de Cueva de Fell, con la secuencia cultural de 11.000 años, establecida por Junius Bird. Fue como una premonición, que años después me llevaría a seguir sus huellas en la Patagonia austral.
Durante los días sábado escuchábamos con atención en el Museo las amenas tertulias de Julio Montané, con Hans Niemeyer, Virgilio Schiappacasse y Felipe Bate, sobre los más variados temasantropológicos. Don Julio era el anfitrión y entre sus temas favoritos estaba el del rol social de la arqueología, pero además paseaba su sabiduría por muchos temas de arqueología americana, demostrando que era también un gran lector. Aprendimos mucho de esas tertulias.
Mientras tanto, el plan antiguo de Arqueología, en la Universidad, comenzó con cursos de duración anual, pero el Director del departamento, don Mario Orellana, nos informó a poco andar que se estaba estudiando la necesidad de impulsar un plan nuevo de estudio a partir de 1972, con una
licenciatura que contaría con un plan básico inicial y dos menciones, en Arqueología y en Antropología Social. Los cursos serían de modalidad semestral. Los alumnos del plan antiguo, “nosotros”, que todavía nos sentíamos unos pollos nuevos, podríamos adecuarnos al nuevo sistema.
Con el trascurso de los meses la situación política del país se iba polarizando progresivamente y en ese contexto el Instituto Pedagógico, centro pensante y crítico por naturaleza, vio aumentar la temperatura y los enfrentamientos verbales, entre distintas tendencias de opinión.
En ese ambiente, los estudiantes del departamento de Ciencias Antropológicas y Arqueológicas nos tomamos el departamento por varios días, solicitando una discusión abierta sobre el rol de la Antropología en Chile y la discusión de la futura orientación que debería tener el nuevo plan de estudio. Eso creo que ocurrió en la segunda mitad de 1971. El director, Mario Orellana, de personalidad fuerte, aceptó el desafío y en su calidad de director del Departamento convocó a una convención para discutir múltiples temas.
La convención duró una semana o un poco más, período en que sesionamos a puertas cerradas. Profesores y alumnos confrontamos ideas, con fuerza pero con total respeto y con un elevado sentido académico. Para nosotros fue una experiencia enriquecedora. Se discutió si la Arqueología debía ser considerada parte de la Antropología, o parte de la Historia, o una ciencia independiente. Cual debía ser el rol social de la Antropología en una sociedad que estaba viviendo un profundo cambio revolucionario. Se habló de la arqueología versus la arqueografía, de la relación entre las ciencias humanas y las ciencias naturales; de los nuevos planes de estudio y su orientación.
Bernardo Berdichewsky, Mario Orellana, Carlos Munizaga, Alberto Medina (mi querido profesor de tesis, años después), Juan Munizaga, Hans Niemeyer, George Serracino y otros profesores daban su opinión, discutían algunos puntos entre sí y respondían a las preguntas incisivas de nuestros dos representantes estudiantiles más locuaces: Roberto Flores, el presidente del Centro de Alumnos (que venía del departamento de Historia, donde seguía estudiando en forma paralela pedagogía) y Luis Rodríguez, el Che Rodríguez (el primer alumno titulado del departamento, más adelante). Ellos eran nuestros teóricos para hacer frente a los profesores. Los demás escuchábamos con bastante timidez pero con mucha atención esas largas y enriquecedoras
sesiones, donde aprendimos mucho. Pese al fragor de los discursos se podían confrontar ideas con alturas de mira, en un verdadero ejercicio democrático.
1971 fue también el año del VI Congreso Nacional de Arqueología Chilena, que se realizó en la Casa Central de la Universidad de Chile, Santiago. Fue un Congreso muy polémico, donde las banderas políticas de distintos colores se agitaron durante las ponencias y las discusiones. También se criticaron los respaldos teóricos y metodológicos de ciertos trabajos expuestos. Pero finalmente fue nuestra primera experiencia como alumnos oyentes, que asistíamos a la presentación de ponencias en un congreso de Arqueología. Allí conocimos además a destacados arqueólogos de países vecinos como Luis Guillermo Lumbreras, Juan Schobinger y Carlos Ponce Sanginés y al etnohistoriador John Murra. Recuerdo que tanto Lumbreras como Murra desplegaban un fuerte magnetismo al hablar, que cautivaba a la audiencia.
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Mencionaré dos pequeñas anécdotas para graficar el ambiente que se vivía ya al año siguiente, año 1972, habiéndose implementado el nuevo plan de estudios, con alumnos de arqueología y los que optarían por la especialidad de Antropología Social, ya incorporados.
Mario Orellana decidió dictar un seminario voluntario los días sábado en la mañana en el Departamento de Antropología, sobre el pensamiento de Teilhard de Chardin (El Departamento ocupaba en ese tiempo la casa que hoy corresponde al cuerpo de bomberos, situado frente al Pedagógico). A la misma hora, Felipe Bate impartía al frente, en el Pedagógico, un curso voluntario sobre Materialismo Histórico. Algunos compañeros iban al seminario de Teilhard de Chardin, otros asistíamos al curso de Materialismo Histórico. Evidentemente, el día lunes en clase de Teoría y Método las diferentes visiones teóricas generaban discrepancias.
Otra imagen. En el Departamento (que en algún momento pasó a llamarse Departamento de Antropología), se formó un núcleo de jóvenes socialistas, constituido por Roberto Flores, su dirigente, Adriana Goñi, Marcela Lama y yo. Éramos cuatro y hacíamos lo que podíamos para expresar nuestras ideas políticas. Sin embargo, en forma paralela se creó un pequeño
núcleo más rupturista, de características muy especiales. No recuerdo el nombre del núcleo. Pero estaba conformado por Juan Carlos Skewes, su polola y una amiga. Eran solo tres, pero su presencia en el departamento marcó época. Juan Carlos, era su líder. Muy pronto instalaron un diario mural que actualizaban casi todos los días con información novedosa; reflexiones e ideas críticas sobre distintos temas sociales y culturales, para hacer pensar. Su contenido siempre era muy llamativo, y todos nos acercábamos a leerlo. Pese a las diferencias políticas, que no eran tan abismales, nos hicimos muy amigos con Juan Carlos Skewes, una persona muy valiosa y creativa y terminamos compartiendo en el café Los Cisnes y posteriormente, cuando trabajamos en un proyecto sobre el impacto de la sequía en el Norte Chico, dirigido por don Juan Munizaga, invitamos a Juan Carlos y participó con nosotros en un terreno realizado en el sector de San Lorenzo al norte de Ovalle.

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Este era el ambiente que se vivía por esos años en el Departamento de Antropología de la Universidad de Chile. Del Departamento de Historia y Geografía, traíamos la práctica del “pastoreo”, la alegría de los prados del Pedagógico (que habían acogido a largas generaciones de destacados pensadores, investigadores y pedagogos). Traíamos los aires renovados como consecuencia de la Reforma Universitaria de los años precedentes, la “revolución de las flores” y sus consecuencias, los cambios en la música, el movimiento literario latinoamericano que lo situaban como un gran movimiento cultural para mostrar y soñar la América mestiza. Algunos también traíamos el sueño socialista para un Chile más igualitario, por lo que considerábamos eran necesarios cambios profundos.
Pero también traíamos la visión de los historiadores, la percepción de la Paideia que sintetizaba los ideales de los antiguos griegos, la rigurosidad en el análisis crítico de las fuentes documentales, de profesores como Genaro Godoy, Sergio Villalobos y otros. La geografía humana, la geografía física, la geomorfología, constituían nuestras fuentes para acercarnos al conocimiento del paisaje, con profesores como Pedro Cunill, Eusebio Flores, Rómulo Santana, Reinaldo Börgel y José Araya. Las reflexiones filosóficas de Humberto Giannini y de Armando Cassigoli también nos habían impregnado.
En el departamento de Antropología incorporamos la visión antropológica con don Carlos Munizaga y Juan Munizaga. Grete Mostny, Mario Orellana, Bernardo Berdichewsky, Alberto Medina, Hans Niemeyer y George Serracino, entre otros, nos enseñaron sobre prehistoria y arqueología. Osvaldo Silva nos mostró la perspectiva de la ecología cultural.
En síntesis, aprendimos de todos ellos que los contextos arqueológicos encierran complejos y variados códigos que permiten reconocer y reconstruir los procesos sociales en su dimensión histórica, antropológica y ambiental. Empezábamos a preguntarnos por tanto como conciliar de la mejor forma estas dimensiones, como parte de una comprensión integral, sin perder el foco de lo arqueológico.
Pero entre los años 1972 y 1973 nuestra sociedad terminó por polarizarse hasta el extremo más peligroso y esa polarización permeó también a la Universidad. Como sabemos, por la dura experiencia vivida a partir del 11 de septiembre de 1973, las cosas cambiaron para todos. Terminamos nuestra carrera y nuestra tesis durante los años de penumbra…y cuando despertamos nuevamente a la democracia, después de 17 años de dictadura, Chile ya era otro Chile, el Instituto Pedagógico había sido duramente golpeado y ya no pertenecía a la Universidad de Chile, y la arqueología de los tiempos más poéticos, la que nos habían enseñado varios de nuestros profesores, con su vocación templada por los años, estaba cambiando hacia una arqueología más pragmática, y más compleja, más acorde con el mundo actual.
Mauricio Massone
Concepción 14 de noviembre, 2013.

Mis Recuerdos de Esa Epoca Trenzados con los de Mauricio 

Adriana Goñi, Lic. Antropología/arqueología U de Ch.

Alguna vez escribí mi perfil en Linkedin, donde expuse mi historia desde que inicié la larga marcha en la profesión :

Anoté los siguiente:” Lic. en antropología/arqueología de la Universidad de Chile, donde ingresé en 1970, al Departamento de Historia (Pedagógico),mientras trabajaba como asistente ad honorem en la Sección Arqueología del MNHN,cuyo jefe,don Julio Montané Martí acogía a estudiantes,aficionados,científicos,académicos sin distinción alguna, haciéndonos partícipe de sus trabajos en terreno, las reflexiones,debates e intercambios de experiencias y saberes con una amistad cómplice que se perpetúa hasta el hoy.

La directora del MNHN de entonces, Dra Grete Mostny, me empuja a ingresar a la universidad y formalizar mis prácticas y experiencias.

Desde los turbulentos años setenta hasta los transicionales años noventa,fui alumna de la UCH.

Viajes,terrenos,escritos,aulas,colectivos,talleres,seminarios después me posicionan en el Siglo XXI en la antropología Virtual,donde habita el sujeto de mis investigaciones, así como
el universo social,cultural e histórico en el que estoy inmersa.

Más allá de fronteras,generaciones,ideologías y géneros, en un proyecto sin fin de nuevos paradigmas.

Especialidades: Etnografía de la Realidad Virtual
Migraciones Forzadas-comunidades Diasporicas – migraciones Latinoamericanas
Segunda y Tercera Generación de descendientes de personas afectadas por los DD HH en el Cono Sur
Diversidad-Identidad-
Memoria en la Web:
Asesoría en producción cine y documentales temática recuperación de memoria Histórica y Memoria Colectiva Cono Sur de latinoamérica.”

Fui arqueóloga hasta que los muchos años y el Colegio de Arqueólogos me marginó, dado que mi decisión de no realizar una tesis en arqueología – ya en 1993 sabía que la etnografía y la antropología serían mi quehacer- me dejó sin el título profesional, y los licenciados, al menos hasta hace un tiempo, no  eran considerados arqueólogos.

Desde el año 1969, cuando la doctora Mostny me aclara que mi intención de ingresar a la carrera de Museología, que se dictaba en el MNHN no correspondía a lo que le expresaba como mi objetivo y mi vocación – y me aconseja que termine la educación secundaria, de la prueba de Aptitud e ingrese a la carera de Arqueología- lo que cumplí, ingresando al Departamento de Historia y Geografía de la Universdad de Chile.

En mi caso, la doctora Mostny fue fundamental al orientar a esta veinteañera, con cuatro hijos, hacia un camino que recorro hasta este nuevo siglo.

La política gremial de dar a los que tenemos el grado de Licenciados en Antropología con mención en Arqueología una calidad de “miembros honorarios” y no de arqueólogos, a pesar de una trayectoria en la profesión de décadas, participando en los proyectos más significativos en la historia del país y con los más destacados profesionales chilenos y del mundo (Julio Montané en San Vicente de Tagua Tagua, Tom Dillehey en Monte Verde, William Mulloy en Isla de Pascua,Lautaro Nuñez en Caleta Huelén, en el Loa,Patricio Nuñez en el distrito Tahai, Rapa Nui, don Alberto Medina en La Chimba, Carlos Ocampo en todos sus proyectos hasta 1998  )

A partir de este nodo fundamental en mi vida académica y personal, cuando había cumplido los 24 años y mi hija , la menor de 4 se empinaba en los 2 años,inicié un camino por terrenos ásperos para una joven mujer, madre y arqueóloga, en tiempos en que las mujeres se quedaban en casa y en su horizonte limitado a tareas domésticas el escarbar huesos prehispánicos, piedras y trozos dispersos de cerámica en desiertos , pantanos e islas remotas no formaba parte de su imaginario.

Mi hija aprendió a caminar en las trincheras y cuadrículas de San Vicente de Tagua Tagua y mis tres hijos varones conocieron los cuatro puntos cardinales de Chile.

Los procesos histórico sociales que nuestro país experimentó a partir de 1973 nos llevó a mis hijos y a mí a un exilio donde fue posible conocer y aprender de antropólogos y arqueólogos transandinos, experticias y saberes indocumentados y no reconocidos en mi historia académica cuando después de cinco años retorné y reingresé a esa carrera y esa universidad que fue madrastra para tantos de nosotros.


* Javier Muñoz Fernandez, casado con Rosa Peña. Después del Golpe de Estado se cambió a la Universidad Católica, a la carrera de Pedagogía en Educación Básica. Ejerció como profesor de básica en el Colegio Tabancura por décadas. Rosa Peña, así mismo, se cambió a la PUC, a la carrera de educación diferencial.

Adriana Goñi. Community Manager contra el olvido

Adriana Goñi. Community manager contra el olvido

Apropiándose de las nuevas tecnologías, difunde e intermedia información, posicionando una antropología del mundo virtual, donde habita el sujeto de su quehacer y sus investigaciones. Son los familiares afectados por la represión de la dictadura militar, sus hijos y nietos. A 40 años del golpe militar, las tres generaciones que actualmente coexisten dentro y fuera de Chile; un esfuerzo más para recuperar la memoria reciente y visibilizar a los protagonistas de una comunidad que muchos quisieran  dejar en el olvido y entre las ruinas de un pasado que también es presente. Por Myriam Carmen Pinto.

Ha hecho su centro de atención principal a los hijos y nietos descendientes de las familias afectadas, a consecuencias de la represión ejercida durante el periodo de la dictadura militar del general Pinochet. Los familiares de quienes en algún momento de los casi 20 años de régimen militar, fueron presos políticos, refugiados, ejecutados, detenidos desaparecidos, torturados, exiliados, retornados, doblemente exiliados, exonerados, fugados, clandestinos, condenados a penas de extrañamientos. Suman y siguen, los muertos y heridos de las protestas masivas, las viudas y los viudos, hermanos, sobrinos, primos y tíos.

A 40 años de los hechos, están repartidos en Chile y en los más diversos rincones del mundo. Los que residen en el exterior vienen a Chile, pero sienten que no son de aquí, ni de allá, no obstante, se mantienen vinculados, a través de sus lazos familiares, sus vivencias comunes entre sí, y su cultura contestaria, que les brota y emerge siempre en lo que hacen, piensan y publican en blog, páginas web y redes sociales (relatos, poesías, cuentos, fotografías, tesis de estudios, vídeos, expresiones artísticas y testimonios).

Es una comunidad que en su conjunto da cuenta la presencia de un pasado  presente. En conjunto superan los intentos y ejercicios de la buena o mala memoria para olvidar que recae sobre ellos.

Multiplicando canales de acceso hacia ellos, su encuentro y búsquedas, Adriana Goñi, cruza laspáginas de estos jóvenes con las que ella ha creado. Lo mismo hace entre las listas de correos, y e-groups.

Algunos de sus sitios son las “Memorias preñadas de futuro”, “Hijos de la memoria”,  “Diáspora política chilena”, “Memoria urgente”. En facebook, también hay grupos y páginas similares.

Enlazados unos con otros, cruzan e intercambian experiencias e información; una suerte de una gran telaraña virtual por la memoria y la promoción y defensa de los derechos humanos. Entre ellos, se comunican a través de estas nuevas tecnologias de información y comunicaciones, (Tics),  colocándolas a su servicio para apoyarse mutuamente y relacionarse entre sí.

Una de estas redes de mail, administrada desde Chile, reúne a cerca de 900 personas residentes en diferentes países. Los que están fuera de Chile, mayoritariamente, no hablan muy bien el castellano, pero si manejan a la perfección la jerga chilena.

Una breve revisión de sus páginas evidencia que entre ellos se tratan como si fuesen hermanos.  También sobresale el valor de la solidaridad y un sino de humor negro, que a veces solo ellos comprenden porque forma parte de la cultura de muerte que los ha perseguido sin posibilidades de dejarla a un lado, ni menos olvidar. A modo de ejemplo, hay un grupo que se hace llamar “Los Guachos” y otro “El Kabezanegra, pa los sudacas en Suecia”. Se organizan en asociaciones culturales, grupos deportivos y artísticos, que se activan en el marco de fechas conmemorativas. Organizan fondas, peñas  y actividades solidarias para con Chile ante catástrofes o causas político sociales.

No se sabe cuantos son. En los años 90 se decía que prácticamente un millón de chilenos había salido de Chile a partir del año 1973.

Vinculada con ellos de manera virtual y o presencial, Adriana conoce sus vivencias, secretos y milagros. Cuando vienen a Chile se reune con ellos, participa de sus actividades. Van a los cementerios, camposantos, museos y sitios de la memoria. Visitan universidades y participan en talleres y jornadas que ella organiza para brindarles información y los contactos necesarios que requieren para moverse en un país que prácticamente desconocen.

Quizás por ello le dicen “Big Mama” o “Adriana Spam”. Esto último, a raíz de sus envíos de información a las casillas  y listas de correos, los que  distribuía en sus inicios con una abundancia excesiva.

“El olvido está lleno de memoria” (1)

Una vez recuperada la democracia, Adriana Goñi, viaja a Suecia, a propósito de una investigación, cuyo sujeto de estudio era el grupo de mapuche exiliados en dicho país. Tomando contacto con las comunidades de chilenos dimensiona en su totalidad el exilio chileno, sus alcances y repercusiones entre las nuevas generaciones; los hijos que hasta ese entonces no estaban  incorporados en ningún estudio.

Compartiendo con ellos observa continuidades y cambios culturales. Han contraido matrimonios con gringas y o gringos, surgiendo lo que denominan “pareja mixta”, cuyos hijos se tornan algo así como miti-mota; ósea mitad chilenos – mitad extranjeros.

También constata sus ritos, costumbres, tradiciones y una estética propia de lo chileno. Es  una comunidad que lleva como sello una historia común asociada a la derrota del gobierno de la Unidad Popular.  Tanto es así que quienes se han logrado reconstruir responden a una clave que tiene que ver en cómo han sobrellevado dicha vivencia, reconociendo que hay muchos que se quedaron como si el tiempo se hubiese congelado.

En 2003, con ocasión de los 30 años del golpe de Estado, Adriana fue invitada a incorporarse al Centro de Estudios de Memoria y Derechos Humanos, una iniciativa en formación  que impulsaban entonces losacadémicos del Departamento de Antropología de la Universidad  Academia de Humanismo Cristiano.

En este contexto, da curso a su proyecto, “Hijos de la Memoria Chile”, continuándolo sobre la marcha como investigadora independiente. La han alentado distintas instancias académicas y de derechos humanos no institucionales.

Y es que no ha sido nada de fácil. Si bien es necesario reconocer que ha habido una eclosión y apertura de nuevos espacios y reencuentros, lo cierto este no es un tema país por lo que no tienen apoyo, ni fondos por parte del Estado, ni de cualquier otro origen.

Adriana Goñi, expresa que la memoria está enquistada en los sectores afectados, y no impregna a la sociedad en su conjunto.

Antropología de la memoria

Si hay alguien a quien le ha tocado vivir todo a destiempo, sin duda alguna,  todos los indicadores apuntarían de inmediato hacia ella.

Fue madre a los 18 años, a los 23 años tenía cuatro hijos, a los 24 años completaba sus estudios secundarios que había abandonado para casarse.

Desde los turbulentos años setenta hasta los interminables transicionales de los noventa fue alumna de la Universidad de Chile. Es Licenciada en Antropología/arquelogía.

Iba a la universidad, a las reuniones, y a excavar con sus hijos. Trabajaba cumpliendo tareas como asistente ad-honorem en la sección Arqueología del Museo Nacional de Historia Natural, que acogía a estudiantes y aficionados, sin distinción alguna, haciéndolos partícipes de sus trabajos en terreno, las reflexiones, debates e intercambios de experiencias y saberes.

Entre sus experiencias de terreno  y viajes destaca el que realiza a Isla de Pascua, publicando, a su regreso, una investigación  acerca de las migraciones hacia el continente; su primer y más permanente amor temático.

Fue la dra. Grete Mostny,  quien la empuja a ingresar a la universidad y formalizar sus prácticas y experiencias.

Al paso de los años, los destiempos siguen moldeando su trayectoria. A los 45 años era abuela y, apenas se empinaba en los 60 años, contaba a sus doce nietos, quienes ocupan gran parte de sus energías, al igual que Carlos Marx, su gato, según dice, su mejor marido.

Se ha casado cuatro veces, separándose del padre de sus cuatro hijos, su primer marido, cuando tenía menos de 30 años. Al paso de los años, cansada de tantos nuevos comenzares, decide seguir sola, arrancarse su corazón, eligiendo la soledad como compañía; aunque casi nunca lo está.

Ha hecho de su vida un andar libre y de renacer nueva cada día.

Siendo adolescente en los años 60, la revolución cubana, la revolución en libertad y la de las flores renuevan en ella su espíritu libertario y revolucionario. En los años 70, adhiere a la utopía del socialismo vía democrática de la Unidad Popular, que encabeza el presidente Salvador Allende, haciendo suya la lucha por la justicia social y la igualdad.

Durante la Unidad Popular, sufre en carne propia las primeras tensiones y procesos de radicalización de la sociedad.  Su primer marido,  dueño de una tienda de repuestos de automóviles y de un viejo camión de reparto de parafina, se integraba al histórico paro de los camioneros de 1972 mientras ella  militaba en las filas de la juventud socialista. Era presidenta del centro de alumnos de la carrera de Antropología de la Universidad de Chile.

A mediados de 1972, convencida de que la única salida a los problemas que enfrentaba el gobierno del presidente Salvador Allende era radicar el poder popular en el pueblo, ingresa al Movimiento de Izquierda Revolucionario, MIR, donde la pilla el golpe militar.

Los efectos se hacen sentir de inmediato. La expulsan de la universidad, la dejan con arresto domiciliario, allanan su casa en múltiples ocasiones, y maltratan a sus hijos. Finalmente, sale al exilio, reuniéndose con su pareja, quién se había asilado en la embajada de Argentina, en septiembre de 1973, tras ser buscado afanosamente por las fuerzas de seguridad en su calidad de interventor de un fundo. Era funcionario de la Corporación de Reforma Agraria, CORA.

En Buenos Aires, cuando se les deja caer encima la dictadura militar transandina, regresa a Chile, sola con sus cuatro hijos.

Nuevamente empieza todo de nuevo. Vuelve a la universidad, retoma sus estudios, se vuelve a casar, y vuelve a fracasar.

Lo que sigue a continuación es una serie de quiebres que la llevan a vivir todo a medias. Sin nunca llorar, ni gritar, dejaba botado lo que empezaba.

Su casa parecía una morgue, y aún no sabe cómo ello afectó a sus hijos. En su lugar de trabajo, en su casa,  tapizó las murallas con las fotos y recortes de prensa de sus compañeros asesinados durante la resistencia en los años 80 y 90. En las paredes, también, pegaba afiches que exhibían la expresión gráfica de la sangre derramada, la paloma prisionera entre alambres de púas; un eterno y angustioso luto en un país que llamaba la atención y empezaba a reconocerse por sus éxitos macroeconómicos y modernidad.

Proviene de una familia de la clase política muy acomodada. Su padre fue uno de los fundadores de la falange Demócrata Cristiana y director del diario La Nación en el gobierno del presidente Eduardo Frei Montalva.

A pesar de contar con el respaldo de su familia, necesario, pero no suficiente, ha vivido permanentemente en búsquedas de los medios que le permitan salir adelante. Para enfrentar problemas económicos ha hecho botones de greda, y artesanías en lana de Chiloé. En ese entonces, las puertas del mundo público estaban cerradas y los proyectos que lograba, en una y otra organización no gubernamental, tenían siempre fecha de término.

Así es como ha vivido mil vidas juntas y a la vez. Lo tenía todo, pero rompe con todo. Se había propuesto caminar sola, y dar curso a sus inquietudes sociales y políticas.

Mojón de acequia urbana

En los años de la dictadura se hace parte activa del movimiento social. Participa en trincheras académicas, estudiantiles, culturales de reflexión y formación política. También forma parte del movimiento por la denuncia y defensa de los derechos humanos y sus colectivos y agrupaciones. Una vez recuperada la democracia  integra la Comisión Etica Contra la Tortura, y se vincula con diversas organizaciones, entre ellas de ex presos políticos, grupos de mujeres, centros culturales, vecinales y comunales.

En un incansable activismo político, social y cultural por el retorno de la democracia, asistía a  reuniones, pegaba afiches en las calles, hacía puntos de contacto, pero no militaba en ningún partido político. Había optado ser una militante de la vida. Y así sigue hasta los días de hoy, participando en  grupos que trabajan por la recuperación de la memoria.

Venciendo el shock postraumático con terapias, nueve años de psicoanálisis y medicamentos, su cuerpo le  ha pasado la cuenta con una  fibromialgia, que padece desde hace un par de años. Esto la ha aquietado en su casa, pero la ha hecho más activa en su quehacer cibernauta, incluyendo la apertura de grupos y redes de grupos de pacientes que padecen lo mismo.

Con un psicólogo clínico formó la Asociación de Fibromiálgicos Sobrevivientes de la Dictadura. Recopila y difunde información y materiales de apoyo. Desarrollando estas actividades, informa los resultados de un estudio del caso chileno, realizado en España, concluyendo que un 68% de los familiares violentados en sus derechos, durante la dictadura militar de Pinochet, sufren esta enfermedad. Al respecto, dice que es un mal que  se potencia producto de las penas y dolores del alma.

Hoy por hoy, también forma parte de la Asociación Gremial Industria Creativa Chile, de la que es socia fundadora y miembro de su directorio. Además de participar en actividades de investigación y extensión académica, imparte charlas, talleres y foros universitarios.

A la hora de concluir su historia de vida, se define como un “mojón de acequia”,  los que siempre salen a flote, a pesar de las turbulencias de las aguas. Dice que ha logrado ser ella, sin hundirse, ni dejarse morir.  En estos años, la enfermedad que padece su única hija, la revuelca, aún más, en toda ella, pero como lo ha hecho siempre, sigue buscando caminos de salidas.

Y como en la ciudad no hay acequias, entonces, continúa, dándose vueltas sobre el agua que corre, fluye y transcurre.

Es su rueda del día a día. Así y todo, no ha dejado de participar y seguir la ruta de su camino ya trazado. Es una mujer proactiva, empoderada, y plenamente vigente en los esfuerzos y aportes a la construcción de la identidad y la memoria de su generación y las venideras. Adriana Goñi, también tiene una o más de estas identidades en su ADN.

Por Myriam Carmen Pinto. Zurdos no diestros (serie). Historias humanas de humanos demasiados humanos.

1.      Mario Benedetti.

Fotografías: Älbum Adriana Goñi. Con ex presos políticos, Angel Parra y Julio Peña, año 2005; con mujeres miristas de su generación. Cineasta Carmen Castillo, última pareja de Miguel Enríquez, exiliada, residente en Francia; Funeral Gladys Marín; Manifestación frontis Universidad de Chile a los 30 años de la Lista de los 119 detenidos desaparecidos en Argentina, año 2005; Con la psiquiatra Laura Moya, octogenaria luchadora de la memoria y los derechos humanos, en la inauguración exposición de xilografías del artista Bernardo de Castro Saavedra, hijo de detenido desaparecido  en Casa memoria, José Domingo Cañas 1367.

Santiago, enero 2013

La verdad es que sí, estoy mal cuando te digo estoy bien…

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Así lo vivo yo…en un día bueno

Fibromialgia fot sintomas neblina mental Adriana selfi editada transparenteAdriana. Los Años NegrosAdriana. Los Años NegrosAdriana. Los Años Negros1 No estará tan mal cuando hace no se qué…
Esta es una frase demoledora a la que hay que enfrentarse en numerosas ocasiones.

Por qué hago no se qué, o por qué hacen no se qué personas con fibromialgia?
Muy sencillo, huida hacia delante es como yo lo llamo.

Una huida hacia delante consiste en aguantar el chaparrón y hacer cosas para sentirse vivo.
Una huida hacia delante es ponerse la ropa, calzarse y caminar como puedas para no quedarse atrás.
Una huida hacia delante es intentar olvidar el dolor y hacer cosas por la gente que te quiere.

VIVIR CON DOLOR ES MEJOR QUE NO VIVIR.

Y claro que hay cosas que hago mejor y con más ganas que otras, pues como todo el mundo, pero con alguna diferencia;
Imagina que te despiertas en tu día libre con un medio resfriado. Con ese que te produce destemplanza, dolor de huesos, dolorcillo de cabeza… Lo único que te apetece es irte al sofá, tumbarte con una buena manta, poner cualquier canal en la televisión y mirarla sin verla.
Para ese día tenias planes;
– Organizar la ropa de verano.
– Salir a mediodía a tomar algo con un buen amig@ que hace mucho que no ves.
– Limpiar el coche
– Ir a comprar el nuevo álbum de uno de tus grupos favoritos.
– Ir al supermercado a hacer la compra.

Te metes un par de pastillas analgésicas para que te ayuden un poco y poder hacer algo de lo que habías planeado.
Lo que más te sigue apeteciendo y lo que te pide el cuerpo es meterte en el sofá, pero es tu día libre y lo has estado esperando con muchas ganas, no quieres perderlo en el sofá.
Puuuf, pero estas mal, casi no puedes.
Al final decides intentar olvidarte del malestar y hacer algo de lo planeado.
Qué harías? Sólo las obligaciones? Sólo las devociones? Una de cada?
Pasas de organizar la ropa y te tiras a la calle a ver a tu amig@.
Para eso no estás mal? Aaaaaaa, para la ropa si, pero para eso no!? Estás mal para lo que te interesa?! Eres un caradura?

Pues imagina que te despiertas así prácticamente cada día, y cada día debes lidiar con decidir que partes de tus planes llevarás a cabo.
Por ti, por tu familia, por la sociedad, etc…muchísimos días sólo harás la parte de las obligaciones.

Con ese malestar diario, quién aguanta haciendo cosas que no le gustan o no son sus favoritas durante mucho tiempo?
Yo creo que nadie.

Que fácil es juzgar sin saber y hablar por hablar.

Adriana Goñi. Community manager contra el olvido

Adriana Goñi. Community manager contra el olvido

 

 

Apropiándose de las nuevas tecnologías, difunde e intermedia información, posicionando una antropología del mundo virtual, donde habita el sujeto de su quehacer y sus investigaciones. Son los familiares afectados por la represión de la dictadura militar, sus hijos y nietos. A 40 años del golpe militar, las tres generaciones, que actualmente coexisten dentro y fuera de Chile; un esfuerzo más para recuperar la memoria reciente y visibilizar a los protagonistas de una comunidadque muchos quisieran dejar en el olvido y entre las ruinas de un pasado que también es presente.Por Myriam Carmen Pinto.

Ha hecho su centro de atención principal a los hijos y nietos descendientes de las familias afectadas, a consecuencias de la represión durante el periodo de la dictadura militar del general Pinochet. En algún momento de los casi 20 años de régimen militar, sus padres o sus abuelos, fueron presos políticos, refugiados, ejecutados, detenidos desaparecidos, torturados, exiliados, retornados, doblemente exiliados, exonerados, fugados, clandestinos, condenados a penas de extrañamientos. Suman y siguen, los muertos y heridos de las protestas masivas, las viudas y los viudos, los hermanos, sobrinos, primos y tíos.

Están repartidos en Chile y en los más diversos rincones del mundo. Los que residen en el exterior vienen a Chile, pero sienten que no son de aquí, ni de allá, no obstante, se mantienen vinculados a través de sus lazos familiares, sus vivencias comunes y su cultura contestaria, que emerge siempre en lo que hacen, piensan y que publican en sus blog, páginas web y redes sociales bajo la modalidad de relatos, poesías, cuentos, fotografías, tesis de estudios, vídeos, expresiones artísticas y testimonios.

En su conjunto revelan la presencia de un pasado que traen al presente, junto a sus padres y familiares más directos, superando los intentos y ejercicios de la buena o mala memoria para olvidar que recae sobre ellos.

Multiplicando canales de acceso y búsquedas, Adriana Goñi, cruza las páginas de estos jóvenes con las que ella ha creado, así como también en listas de correos, y e-groups. Algunos de sus sitios son las “Memorias preñadas de futuro”, “Hijos de la memoria”, “Diáspora política chilena”, “Memoria urgente”.

En facebook, también hay grupos y páginas similares.

Enlazados unos con otros, cruzan e intercambian experiencias e información; una suerte de gran telaraña virtual por la memoria y la promoción y defensa de los derechos humanos. Se comunican, desde hace años, a través de estas redes o listas de correos, de las cuales la red, administrada desde Chile, reúne a cerca de 900 personas residentes en diferentes países.

Se han apropiado de las nuevas tecnologías de información y comunicaciones, (Tics), y las han puesto a su servicio, facilitándoles, además la apertura de nuevos espacios de encuentro y reencuentro. Y es que entre ellos se apoyan mutuamente, se relacionan como si fueran hermanos. En sus perfiles sobresale el valor de la solidaridad y un sino de humor negro, que a veces solo ellos comprenden porque forma parte de la cultura de muerte que los ha perseguido. A modo de ejemplo, existe un grupo se hace llamar “Los Guachos”.

Los que están fuera de Chile, mayoritariamente no hablan el castellano, pero si manejan la jerga chilena. Se organizan en asociaciones culturales, grupos deportivos y artísticos que se activan, a toda máquina para las fechas conmemorativas. , impulsando fondas, peñas y actividades solidarias para con Chile ante catástrofes o causas político sociales.

Adriana conoce sus vivencias, secretos y milagros. Cuando vienen a Chile participa de sus actividades, entre ellas, visitas a camposantos, universidades y sitios de la memoria. Además de talleres y jornadas que para tal efecto, ella les organiza, apoyándolos con información y contactos necesarios que requieren para moverse en un país que prácticamente desconocen.

Quizás por ello le dicen Big Mama, e incluso Adriana Spam. Esto último, a raíz de sus envíos de información a las casillas y listas de correos, los que distribuía en sus inicios con una abundancia excesiva.

“El olvido está lleno de memoria” (1)

Una vez recuperada la democracia, Adriana Goñi, viaja a Suecia, a propósito de una investigación, cuyo sujeto de estudio era el grupo de mapuche exiliados en dicho país. Tomando contacto con lascomunidades de chilenos dimensiona en su totalidad el exilio chileno y sus alcances y repercusiones entre las nuevas generaciones; los hijos que hasta ese entonces no estaban incorporados en ningún estudio.

Compartiendo con ellos observa continuidades y cambios culturales. Han contraido matrimonios con gringas y o gringos, surgiendo una pareja mixta, cuyos hijos se tornan algo así como miti-mota; ósea mitad chilenos – mitad extranjeros.

También constata ritos, costumbres, tradiciones y una estética propia de lo chileno. Es una comunidad que lleva como sello una historia común asociada a la derrota del gobierno de la Unidad Popular. Tanto es así que quienes se han logrado reconstruir responden a una clave que tiene que ver en cómo han sobrellevado dicha vivencia, reconociendo que hay muchos que se quedaron congelados en el tiempo.

En 2003, con ocasión de los 30 años del golpe de Estado, Adriana es invitada a incorporarse al Centro de Estudios de Memoria y Derechos Humanos, una iniciativa en formación que impulsan académicos del Departamento de Antropología de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

En este contexto da curso a su proyecto “Hijos de la Memoria Chile”, continuándolo sobre la marcha como investigadora independiente. La han alentada distintas instancias académicas y de derechos humanos no institucionales.

Y es que no ha sido nada de fácil. Si bien es necesario reconocer que ha habido una eclosión y apertura de nuevos espacios y reencuentros, lo cierto este no es un tema país por lo que no tienen apoyo, ni fondos por parte del Estado, ni de cualquier otro origen.

Adriana Goñi, expresa que la memoria está enquistada en los sectores afectados, y no impregna a la sociedad en su conjunto.

Antropología de la memoria

Si hay alguien a quien le ha tocado vivir todo a destiempo, sin duda alguna, los indicadores apuntarían de inmediato hacia ella.

Fue madre a los 18 años, a los 23 años tenía cuatro hijos, a los 24 años completa sus estudios secundarios que había abandonado para casarse.

Desde los turbulentos años setenta hasta los interminables transicionales de los noventa fue alumna de la Universidad de Chile. Es Licenciada en Antropología/arquelogía de la Universidad de Chile.

Iba a la universidad a las reuniones, y a excavar con sus hijos. Trabajaba cumpliendo tareas como asistente ad-honorem en la sección Arqueología del Museo Nacional de Historia Natural, que acogía a estudiantes y aficionados, sin distinción alguna, haciéndolos partícipes de sus trabajos en terreno, las reflexiones, debates e intercambios de experiencias y saberes.

Entre sus experiencias de terreno y viajes destaca el que realiza a Isla de Pascua, publicando a su regreso una investigación de las migraciones hacia el continente; su primer y más permanente amor temático.

Fue la dra. Grete Mostny, quien la empuja a ingresar a la universidad y formalizar sus prácticas y experiencias.

Al paso de los años, los destiempos siguen moldeando su trayectoria. A los 45 años era abuela y, apenas se empina en los 60 años, contaba a sus doce nietos, quienes ocupan gran parte de sus energías, al igual que Carlos Marx, su gato, según dice, su mejor marido.

Se ha casado cuatro veces, separándose del padre de sus cuatro hijos, su primer marido. Entonces tenía menos de 30 años. Al paso de los años, cansada de tantos nuevos comenzares, decide seguir sola, arrancarse su corazón, eligiendo como compañía a la soledad; aunque casi nunca lo está.

Ha hecho de su vida un andar libre y de renacer nueva cada día.

Siendo adolescente en los años 60, la revolución cubana, la revolución en libertad y la de las flores renuevan en ella su espíritu libertario y revolucionario. En los años 70, adhiere a la utopía del socialismo vía democrática de la Unidad Popular, que encabeza el presidente Salvador Allende, haciendo suya la lucha por la justicia social y la igualdad.

Durante la Unidad Popular, sufre en carne propia las primeras tensiones y procesos de radicalización de la sociedad. Su primer marido, dueño de una tienda de repuestos de automóviles y de un viejo camión de reparto de parafina, se integraba al histórico paro de los camioneros de 1972 mientras ella militaba en las filas de la juventud socialista. Era presidenta del centro de alumnos de la carrera de Antropología de la Universidad de Chile.

A mediados de 1972, convencida de que la única salida a los problemas que enfrentaba el gobierno del presidente Salvador Allende era radicar el poder popular en el pueblo, ingresa al Movimiento de Izquierda Revolucionario, MIR, donde la pilla el golpe militar.

Los efectos se hacen sentir de inmediato. La expulsan de la universidad, la dejan con arresto domiciliario, allanan su casa en múltiples ocasiones, y maltratan a sus hijos. Finalmente, sale al exilio, reuniéndose con su pareja, quién se había asilado en la embajada de Argentina, en septiembre de 1973, tras ser buscado afanosamente por las fuerzas de seguridad en su calidad de interventor de un fundo. Era funcionario de la Corporación de Reforma Agraria, CORA.

En Buenos Aires, cuando se les deja caer encima la dictadura militar transandina, regresa a Chile, sola con sus cuatro hijos.

Nuevamente empieza todo de nuevo. Vuelve a la universidad, retoma sus estudios, se vuelve a casar, y vuelve a fracasar.

Lo que sigue a continuación es una serie de quiebres que la llevan a vivir todo a medias. Sin nunca llorar, ni gritar, dejaba botado lo que empezaba.

Su casa parecía una morgue, y aún no sabe cómo ello afectó a sus hijos. En su lugar de trabajo en su casa había tapizado las murallas con las fotos y recortes de prensa de sus compañeros asesinados durante la resistencia en los años 80 y 90. En las paredes, también, pegaba afiches que exhibían la expresión gráfica de la sangre derramada, la paloma prisionera entre alambres de púas; un eterno y angustioso luto en un país de éxitos macroeconómicos y modernidad.

Proviene de una familia de la clase política muy acomodada. Su padre fue uno de los fundadores de la falange Demócrata Cristiana y director del diario La Nación en el gobierno del presidente Eduardo Frei Montalva.

A pesar de contar con el respaldo de su familia, necesario, pero no suficiente, ha vivido permanentemente en búsquedas de los medios que le permitan salir adelante. Para enfrentar problemas económicos ha hecho botones de greda, y artesanías en lana de Chiloé. En ese entonces, estaban cerradas las puertas del mundo público y los proyectos, que lograba mover, en una y otra organización no gubernamental, tenían fecha de término.

Así es como ha vivido mil vidas juntas, y a la vez. Lo tenía todo, pero rompe con todo, proponiéndose caminar sola, respondiendo a sus inquietudes sociales y políticas.

Mojón de acequia urbana

En los tiempos más duros, se hace parte activa de movimiento social. Participa en las trincheras académicas, estudiantiles, culturales de reflexión y formación política. También forma parte del movimiento por la denuncia y defensa de los derechos humanos y sus colectivos y agrupaciones. Integra la Comisión Etica Contra la Tortura, se vincula con organizaciones no gubernamentales y diversas organizaciones de ex presos políticos, grupos de mujeres, centros culturales, vecinales, comunales.

En este activismo político, social y cultural por el retorno de la democracia, incansablemente asistía a reuniones, pegaba afiches en las calles, hacía puntos de contacto, pero no militaba en ningún partido político. Había optado por ser una militante de la vida. Y así sigue hasta los días de hoy, participando en grupos que trabajan por la recuperación de la memoria.

Venciendo el shock postraumático con terapias, nueve años de psicoanálisis y medicamentos, su cuerpo le ha pasado la cuenta con una fibromialgia, que padece desde hace un par de años. Esto la ha aquietado en su casa, pero la ha hecho más activa en su quehacer cibernauta, incluyendo la apertura de grupos y redes de grupos de pacientes que padecen lo mismo.

Con un psicólogo clínico formó la asociación de fibromiálgicos sobrevivientes de la dictadura. Recopila y difunde información y materiales de apoyo. Desarrollando estas actividades, informa los resultados de un estudio del caso chileno, realizado en España, concluyendo que un 68% de los familiares violentados en sus derechos, durante la dictadura militar de Pinochet, sufren esta enfermedad. Al respecto, dice que es un mal que se potencia producto de las penas y dolores del alma.

Hoy por hoy, también forma parte de la Asociación Gremial Industria Creativa Chile, de la que es socia fundadora y miembro de su directorio. Además de participar en actividades de investigación y extensión académica, imparte charlas, talleres y foros universitarios en el país.

A la hora de concluir su historia de vida se define como un “mojón de acequia”, los que siempre salen a flote, a pesar de las turbulencias de las aguas. Dice que ha logrado ser ella, sin hundirse, ni dejarse morir. En estos últimos años, la enfermedad que padece su única hija, la revuelca, aún más, en toda ella, pero como lo ha hecho siempre, sigue buscando caminos de salidas.

Y como en la ciudad no hay acequias, entonces, continúa, dándose vueltas sobre el agua que corre y transcurre.

Es su rueda del día a día. Así y todo, no ha dejado de participar activamente y seguir en la ruta de su camino ya trazado. Es una mujer proactiva, empoderada, y plenamente vigente en los esfuerzos y aportes a la construcción de la identidad y la memoria de su generación y las venideras. Adriana Goñi, también tiene una o más de estas identidades en su ADN.

Por Myriam Carmen Pinto. Zurdos no diestros (serie). Historias humanas de humanos demasiados humanos.


1. Mario Benedetti.

Fotografías: Älbum Adriana Goñi. Con ex presos políticos, Angel Parra y Julio Peña, año 2005; con mujeres miristas de su generación. Cineasta Carmen Castillo, última pareja de Miguel Enríquez, exiliada, residente en Francia; Funeral Gladys Marín; Manifestación frontis Universidad de Chile a los 30 años de la Lista de los 119 detenidos desaparecidos en Argentina, año 2005; Con la psiquiatra Laura Moya, octogenaria luchadora de la memoria y los derechos humanos, en la inauguraciónexposición de xilografías del artista Bernardo de Castro Saavedra, hijo de detenido desaparecido en Casa memoria, José Domingo Cañas 1367.


Ver más en: http://www.gritografiasenred.org/

Santiago, enero 2013