CHILE: recuerdos de una sociedad en transición: LUCIANO CRUZ.

JUEVES, JULIO 11, 2013

Por gente como Luciano y Martine sigo con la msima profesion y por el mismo camino que empecé cuando el Che era Ministro de Industria, creo, en Cuba( 1961) .Pero siempre le critiqué que no se ocupuba de los problemas especificamente femeninos, y asi decidi asumir yo esa lucha. En eso estoy.todavia, y con ello alumbro mi existencia de hojalata. 

CHILE: recuerdos de una sociedad en transicion: LUCIANO CRUZ.

Histórico momento en que varios pacos del Grupo Movil de Concepcion tratan de reducirlo,durante una manifestación estudiantil. Fue la primera vez que lo vi, cuando esta foto parecio en El Mercurio de Santiago.

En la foto, con su hijita Alejandra, ‘La Chicoca’, de su pareja penquista, y mi ex estudiante de la Universidad e Concepción,Gloria.

Entierro del dirigente estudiantil del MUI y miembro del CC del MIR Luciano Cruz,Aguayo, muerto a los 27 años de edad, el 14 de agosto de 1971.
La corona de flores del Movimiento de Pobladores Revolucionarios es llevada por Villalobos y Víctor Toro.
Foto tomada de la cuenta de Hector Eyzaguirre en Facebook.

Algunos detalles sobre la vida del Lucinano Cruz, en
Luciano Cruz

La Canción de Luciano

Patricio Manns

Al paso de Luciano
Lloran las pergoleras
Y así cubren de pétalos su muerte interminable,
Su vida interminable, su reloj detenido
Pero que, mudo, marca
Las horas que anunciara,
La terca y fría hora
Que el pueblo ató a su mano
Para que floreciera
La lucha de Luciano.
Vuelve en hueso, en frío, en un caballo,
En un beso, en una quemadura.
Es de acero, de aire, de ceniza, y,
Todo despierto, viene a seguir.
¿quién le amarra sobre el mapa?
¿quién destroza su retrato?
¿quién silencia su palabra?
Luciano al regresar
Se descerraja en luz,
Destapa la verdad,
Revienta con su mano los alambres del temor,
Respira en cada boca para la revolución.
Vuelve armado de agua y viento,
A velar los sueños vuestros,
A encender los sueños muertos.
¡ábranle!
¡ábranle!
¡ábranle ya!
Al paso de Luciano hay pueblo innumerable
Y una mujer desgarra su nombre desde lo alto.
La oscura ceremonia de la muerte le lleva
Como sombra en la sombra del rito funerario,
El rito que le alumbra,
Que el pueblo ató a su mano,
Para que floreciera
La lucha de Luciano.

Homenaje a un querido compañero, estudiante y amigo.Y a la memoria de su amante, Martinne Hugues Jouet, francesa, compañera, colega y amiga, quien se suicidó poco dias después, el 9 de agosto, dejando ua carta en la que, entre otras cosas, decia:

“Que la imagen de Luciano nunca se transforme en aval para una burocratización del partido y de las ideas revolucionarias. La imagen deLuciano no es sólo un ejemplo de lucha. Es también y fundamentalmente una cierta manera de concebir esta lucha. Todos ustedes tienen estas responsabilidad: no permitir que Luciano se transforme en un mito que traicione sus ideas.
“Ustedes que lo conocieron tanto, saben que su grandeza se expresaba
en la grandeza de lo cotidiano”.

Asi sea, Martinne.
Marta Zabaleta
Londres, 2013

At 8:52 p.m., Blogger Marta Raquel Zabaleta said…
Si, Diana. Aunque como bien decía mi papá, los duelos se llevan dentro de una/o, no en las vestimentas de luto.
Por gente como Luciano y Martine sigo con la msima profesion y por el mismo camino que empecé cuando el Che era Ministro de Industria, creo, en Cuba( 1961) .Pero siempre le critiqué que no se ocupuba de los problemas especificamente femeninos, y asi decidi asumir yo esa lucha. En eso estoy.todavia, y con ello alumbro mi existencia de hojalata. Te abrazo fuerte,
Marta

Acerca de violaciones y culpas

Adriana Goñi Godoy
especial para G80

Acerca de violaciones y culpas

Las mujeres estamos siendo demonizadas como asesinas e incitadoras a la violación y abuso sexual por el solo hecho de despertar apetitos desmedidos en los  varones víctimas de una compulsión irresistible y animal. Triste papel para mujeres y hombres considerados en su más instintivo deseo sexual.

Si luchamos por interrumpir los embarazos en las tres dramáticas circunstancias legales hasta el año 1989- las cuales de seguro los varones padres de esos fetos inviables aprobarían y solidarizarían, así como los esposos de las mujeres con riesgo de su vida y los familiares de las jóvenes violadas- voces que no escuchamos- somos estigmatizadas y consideradas criminales arrojadas a prisión.

La primera vez que sufrí un intento de violación fue a los trece años, cuando un amigo de mi abuela con engaños me llevó a una casa donde pagó para que lo dejaran entrar a una pieza donde me encerró y comenzó a intentar arrancarme la ropa. Me salvaron en esa ocasión  mis lecturas precoces de los textos legales de mi padre abogado que me hicieron saber que era delito forzar a una menor y mis iracundos gritos amenazando con denunciar a él, a la vieja alcahueta y hasta a mi abuela…Mi culpa: ser una niña muy desarrollada, muy pechugona y quizás algo coqueta.

La segunda vez, a los 20 años, ya casada y con dos hijos, siempre pechugona y quizás algo coqueta, el tipo que debía entregarme unos pantalones hechos a la medida, en su casa-taller se arrojó sobre mí enardecido. A mis llantos, suplicas y rechazo solo dijo: “tienen que tocarme a mí siempre las histéricas”.

La última y no menos traumatizante vez fue en mi primer espacio laboral, una joyería donde con entusiasmo ejercía mi oficio de artesana en plata. Ya tenía 24 años, cuatro hijos, siempre pechugona y algo coqueta. El dueño, viejo sesentón, aprovechó la ausencia del operario que soldaba las piezas de plata y como animal se me abalanzó por detrás, provocando en mí tal desconcierto, terror e impotencia que como consecuencia sufrí la pérdida de la voz y el comienzo de una depresión que me duró mucho tiempo. Ninguna de estas veces se concretó la violación. Ninguna de estas veces fui capaz de contarlo a nadie.

En el inconsciente de esta niña- mujer que era de seguro sentí y pensé que de alguna forma debía de haber sido mi culpa.

6 febrero 2015

Adriana Goñi
@antropomemoria
Para Generación 80

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Los años felices. Testimonio de los 60-70

Los años felices.
Testimonio de los 60-70
Luis Rodríguez1
Llegamos a Santiago de Chile un mes de enero de 1968, Liliana Sánchez de Bustamante, mi futura esposa y yo. Veníamos de Buenos Aires a respirar « aire fresco », luego de haber pasado un año y medio bajo la dictadura de Onganía, que, entre otras cosas, había cerrado las universidades, en particular la UBA (Universidad de Buenos Aires) donde ambos estudiábamos ciencias exactas; ella Matemáticas y yo Física. Éramos compañeros, porque en el primer año todos los cursos eran comunes.
En 1967, con la UBA aún cerrada, esta organizó un sistema clandestino para continuar los estudios: Cada cátedra organizaba sus clases magistrales, dictadas por el profesor correspondiente, en la sala de reuniones de una iglesia; los trabajos prácticos que se organizaban en pequeños grupos en casa de estudiantes, con la asistencia de los ayudantes de cátedra, al mismo tiempo que se discutía la situación nacional y otros temas de política mundial, para hacernos más conscientes de lo que estábamos viviendo.
Así pasamos un año entero, estudiando pero sin obtener un certificado debidamente oficializado al terminar cada curso. Lo hacíamos por puro amor al arte y, me imagino, a la ciencia; pero la situación nos decía que teníamos que salir de ahí a estudiar a algún otro país. Finalmente conseguimos becas para ir el año siguiente a Francia; pero eran becas para pobres, de esas que solo daban alojamiento en la ciudad universitaria (en nuestro caso en Nancy, al este de Paris, cerca de Alemania) y nada más.
Con todas esas perspectivas en mano, el verano del 67-68, invité a Liliana a visitar Chile, país en el cual -y esto a pesar de la creencia popular- yo había nacido. En efecto, yo era chileno, pero mi familia emigró a la Argentina en 1962 y, luego de algunos años y gracias a las favorables políticas de emigración, obtuvimos la nacionalidad argentina, convirtiéndome así en uno de los primeros ciudadanos con doble nacionalidad, cosa que con el paso del tiempo y las circunstancias, se ha convertido en una práctica generalizada. Yo me adapté rápidamente a la cultura local y así fue que, llegando de vuelta a Chile, todo el mundo me consideró argentino dándome el apodo de « Che » Rodríguez.
En una de esas calurosas tarde de Enero, fuimos a visitar la recientemente creada Facultad de Ciencias, solo para conocer que estaban haciendo. Ahí, mientras recorríamos el edificio, nos « encontró » Sergio Aburto, entonces Director del Departamento de Física, quien no solo nos mostró con orgullo su Facultad (Ciencias antes era parte de la Facultad de Ingeniería) sino que de sopetón nos dijo: »Y porque no se vienen a estudiar a Chile? Yo les consigo una beca del lote de becas Fulbright que esa fundación puso a disposición de esta Facultad ! ». Ese era el espíritu y la acogida que Chile le brindaba a los extranjeros en el año 1968. Y si, un Chile difícil de reconocer ahora, me imagino.

Nos instalamos en Santiago, en una pensión de estudiantes, como correspondía en esos tiempos, y estudiamos en la Facultad de Ciencias durante dos años, yo con el compromiso de trabajar en el acelerador de partículas o Ciclotrón, que la facultad había heredado de la fundación Ford en los EE.UU. Esa era una de las condiciones de la beca. Fueron dos años de nuevas experiencias en un país lleno de cosas buenas: gente amable y acogedora, vida tranquila y fácil, ricos mariscos y buen vino…Argentino.
Ya en los años 68 y 69, y como preámbulo a esto que vendría posteriormente, comenzamos a conocer, en tanto estudiantes universitarios, los problemas reales que vivía el país en ese momento: la pobreza, la desigualdad y la terrible hegemonía que las clases poderosas ejercían sobre el resto del pueblo. En este proceso, nuestra « conciencia política » se fue desarrollando, en la medida que fuimos sacados del aislamiento de nuestra vida de estudiantes de Ciencias para involucrarnos en actividades tales como llevar asistencia a poblaciones marginales o « callampas » localizadas alrededor de la facultad. Recuerdo un invierno particularmente lluvioso en el cual, dando asistencia a una población de estas (cuyo nombre no me acuerdo), vi morir a un niño de hambre y de frío, acontecimiento que cambió definitivamente mi pensamiento acerca de lo que tendría que hacer profesionalmente en mi vida.
Eso se transformó en una « crisis vocacional » que discutí con Liliana, quien me dijo: « si quieres puedes buscar lo que quieres hacer, pero como eso significaría perder la beca, solo te pido que estés absolutamente seguro de lo que quieres hacer en el futuro ». Entonces me puse seriamente a « buscar mi verdadera vocación »: En el campus Pedagógico, que en ese entonces había incorporado varias otras carreras, tomé cursos de economía, historia, geografía, filosofía y biología (al mismo tiempo que seguía con mis cursos en Ciencias), pero sin encontrar una real vocación. Solo sabía que lo que buscaba era una relación más estrecha con la sociedad y la capacidad de hacer de esta un lugar mejor, sin necesariamente entrar en política.
Hasta que un día, en medio de las protestas de otoño, donde el Pedagógico se movilizaba y salía a la calle a pelear contra la policía, los « pacos », durante el descanso de mediodía, le pregunto al compañero que estaba a mi lado y con quien habíamos combatido toda la mañana contra los pacos : « Y tú quién eres y qué estudias? ». Era Fernando (Nano) Plaza y me dijo que estudiaba Arqueología. Ante su asombro le pregunté qué era eso y él me dijo que era una parte de la Antropología y que estudiaba al Hombre de manera integral. Solo el oír eso me dijo algo y le pedí más información.
Como producto de esa conversación, me inscribí en un par de cursos: uno de Antropología Física con Juan Munizaga y otro de Arqueología no me acuerdo con quién. Al final de ese ciclo, de lidiar con huesos de verdad y lograr saber todo lo que se puede saber de un montón de huesos viejos (edad, sexo, número de hijos y qué pensaba sobre la vida), me di cuenta que era eso lo que me llamaba; no específicamente la Antropología Física sino una ciencia que me diera una noción « holística » del ser humano. Tal vez sería esa disciplina la que me permitiría hacer algo más por la humanidad, más que solamente lo que me indicaban las teorías políticas de la época.
Hablé con mi esposa, quien no solamente comprendió, sino que me dio todo su apoyo para cambiar de carrera, a pesar de haber perdido la beca y tener que buscar nuevas formas para vivir en esos tiempos de estudiante.
Y así fue como comencé con gran entusiasmo a estudiar arqueología, o como diría mi padre, cuando se enteró: »arqueolo, qué?!!»
Fueron años de gran provecho. Fue con un grupo de compañeros como Nano Plaza, Vicky Castro, Carlos Urrejola, Pepe (José) Berenguer, Ángela Jeria, Iván Solimano, Julia Monleón, Sergio Martinic y muchos más, cuyos nombres ya se perdieron en la noche de los recuerdos, con quienes encontramos un entusiasmo por desarrollar una ciencia que en Chile era prácticamente desconocida. Más aun, en esos tiempos de cambios parecía tal vez un poco como un ejercicio fútil y superficial, frente a los problemas « reales » que vivía el país. Y, sin embargo, nosotros queríamos
creer que estábamos contribuyendo al tiempo presente para dar respuestas más certeras a lo debería
ser nuestro futuro como pueblo y nación.
Nunca me olvidaré de una conversación, en el transcurso de una clase con Mario Orellana, aun
solamente un profesor, quien, con gran vehemencia nos explicó el porqué investigar el pasado podía
tener tal relevancia para conocer mejor nuestro presente y así poder modelar lo que podría ser nuestro
futuro. Nunca un argumento me llamó más la atención que ese…porque eso era precisamente lo
que deseábamos conseguir: modelar el futuro como un continuum de lo que hubiese sido nuestro
pasado. De alguna manera eso respondía al concepto de historia que pregonaba el marxismo de
aquella época, pero que se perdía en una práctica muchas veces apresurada e irracional.
Esos fueron los « años felices » para mí, porque, no estando aún totalmente sumergido en el
marasmo político-ideológico creado luego por la ascensión al poder de un gobierno socialista
democráticamente elegido, podíamos discutir posiciones y teorías sin que eso significara tomar
partido alguno en algún movimiento político. Éramos intelectuales y científicos sociales de verdad !!
El advenimiento del gobierno de la Unidad Popular tuvo un gran impacto en todos nosotros.
No solo fue para los de « izquierda » la consagración de las ideas avanzadas por esa ideología, sino
también fue, de alguna manera, una « revancha » de todos aquellos que, luego de haber pasado años
en la oposición, finalmente eran gobierno, eran « los dueños de la situación ». Solo nos llevó tres
años entender cuán equivocados estábamos.
En nuestro modesto universo, eso se transformó inicialmente en una muy interesante y positiva
actitud: los estudiantes de « izquierda » tomaron tan seriamente la misión de « evangelizar » al
resto de la comunidad científica, que comenzamos a reunirnos a estudiar, no solo lo que habíamos
recibido en cursos magistrales, sino que a avanzar en los temas tratados con el fin de poder discutir
y eventualmente « convencer » al profesor(a) sobre lo bien fundado de nuestra posición, basada en
teorías marxistas. Increíblemente, estudiábamos como locos…día y noche, en casa de Ángela Jeria,
hasta que llegaba el General Alberto Bachelet y con la presencia alternativa de Michelle, la hija
adolescente. También nos reuníamos en mi casa (ya que en ese tiempo habíamos comprado un
parcela en La Reina alta) y en la de otros compañeros de cuyos nombres no logro acordarme.
Estudiábamos poseídos por esa pasión durante el año académico y luego, en el verano, salíamos
a terreno o, en nuestro caso, íbamos a Buenos Aires a trabajar para ganar el dinero que nos permitía
sobrevivir durante el año académico siguiente.
Y así fue como me convertí en « Arqueólogo/Antropólogo », con viajes a terreno de los
cuales solo me acuerdo de unos pocos. Uno de ellos, y me perdonaran el orden, pero creo que
fue el primer viaje, a la región de Turi, con Mario Orellana como Jefe de Misión (excúsenme el
vocabulario, tomado del mundo del desarrollo). Fue una experiencia increíble, ver como todas
esas teorías estudiadas en clase, se materializaban en esas vegas, en esas chozas, en esos campos,
en esas montañas de donde extraíamos « evidencia », sin saber siquiera si todo eso nos permitiría
construir una teoría válida. Fue ahí donde entendí que las ciencias sociales y las ciencias llamadas
exactas, coincidían totalmente en sus métodos, procesos y conclusiones. Ahí me sentí realmente un
científico.
Viajes memorable:
– Viaje a la zona de Turi y al valle del alto Loa con Nano Plaza y Pepe Berenguer en la citroneta
de este último; 2.000 km a 80 km/hora casi sin parar. Y luego, interminables excursiones a
pie por ese valle para documentar sitios que luego fueron presentados en nuestra primera
publicación.
– Viaje a Turi y Ayquina con el Departamento (no me acuerdo quién era el Jefe de Misión, tal
vez Carlos Urrejola) y unos amigos de Brasil que vinieron a buscarme y me « secuestraron »
para regresar con ellos a Santiago en un VW con una hermosa música de Mozart durante todo el trayecto.

Un viaje a Toconce (a 3.500 msnm), donde una tormenta eléctrica nos encontró subiendo al pueblo y de la cual nos salvamos por milagro.

Un viaje al valle de Copiapó, del cual regresamos en el Land Rover de Iván Solimano, al que se le había caído la caja de cambios, tocándonos a nosotros sostener la dichosa caja con cuerdas, hasta llegar a Santiago.

El viaje con Hans Niemeyer al valle de Copiapó, donde Hans, al atardecer, miraba al cielo para ver la primera estrella que haría la diferencia entre el día y la noche, ya que le había prometido a su mujer no tomar de día sino solamente de noche.

Mi único viaje al sur de Chile, al interior de Temuco, con Julia Monleón, nuestra compañera Española y creo que con Bernardo Berdichewsky como Jefe de Misión, a conocer la cultura Araucana desde un punto de vista arqueológico y antropológico; y las interminables charlas con Julia sobre la Guerra Civil Española y el rol de su familia en ella.
El terreno era maravilloso, no solo por las aventuras sino por las vivencias, o más bien, por la convivencia con los herederos de esas culturas, de cuyos antepasados estábamos excavando las tumbas, las viviendas y tratando de conocer sus « modos de producción », para ser coherentes con las teorías que nos animaban en esa época.
Otra experiencia memorable para mí fue el Primer Congreso del Hombre Andino, congreso que se llevó a cabo en tres sedes consecutivas: Antofagasta, Iquique y Arica, con todos los participantes desplazándose de una a otra sede para seguir participando en el evento. Si la memoria no me falla, ahí fue donde Pepe, Nano y yo dimos nuestra primera ponencia sobre el trabajo que hiciéramos en el valle del rio Loa Superior (1972-73). La presentación fue buena gracias a los « tacos » de pisco tomados para darnos coraje y enfrentar a la audiencia.
Pero entonces llegó el golpe y todo cambió. Afortunadamente, nosotros no estábamos en Chile para el 11 de Septiembre de 1973. Estábamos en Buenos Aires porque habíamos ido a participar y celebrar el nacimiento de nuestro primer sobrino, el hijo primogénito de la hermana de Liliana quien nació el 7 de Septiembre. Y eso fue lo que nos salvó, ya que a los tres días del golpe recibí una llamada de una amiga en Santiago diciendo que no regresásemos ya que el ejército había estado ya en la parcela preguntando por nosotros. Y de alguna manera tenían razón; en esa época yo era secretario del Centro de Alumnos de nuestro Departamento, representado al partido socialista. Pero en realidad la denuncia fue hecha por nuestros vecinos, ya que éramos extranjeros, y por lo tanto, sospechosos de ser « comunistas ».
Esa llamada telefónica no solo nos salvó la vida sino que el golpe cambió radicalmente nuestra vida, hasta el día de hoy.
Era claro que no podíamos regresar, pero a lo que sí me negaba era a perder todo lo que había conseguido hasta ese momento. Antes de partir a Buenos Aires, yo había terminado de aprobar todos los cursos de mi Licenciatura en Arqueología, pero no tenía un solo certificado en mi poder. O sea, que en ese momento yo no era nada.
Me armé de paciencia y esperé a que la situación se estabilizara. Sabía que el nuevo régimen había nombrado a un capitán de la Armada como decano del Pedagógico y que este había dado un plazo muy corto para que los alumnos se reintegraran. Los que no lo hicieron, pasaron inmediatamente a ser parte de la lista de « gente sospechosa », ya que se suponía que, por alguna razón no se habían presentado.
Luego de algunos meses, y decidido a no perder lo conseguido con tanto esfuerzo, me armé de coraje, me corté el pelo, me vestí como un ejecutivo, con maletín « James Bond » incluido, y con una carta de la empresa de mi padre diciendo que había estado trabajando para él y por eso no me
había presentado, me fui a Chile y pedí audiencia directamente con el decano.
Curiosamente, al verme tan bien vestido y con la carta de mi padre en la mano, me dijo
textualmente: »Usted se ve que es una persona decente, así que no se haga problema». Acto
seguido escribió una nota al Director del Departamento de Ciencias Antropológicas y Arqueología
pidiendo que me reintegrara, cosa que Mario Orellana, su recientemente nombrado director, hizo
sin comentar nada.
Aproveché esa « ventana de oportunidad » para obtener todos mis certificados de cursos y así
pasar al estatus de graduado, identificar un tema para mi tesis de licenciatura y conseguir un profesor
que me quisiera apadrinar. El tema fue Pepe Berenguer quien me lo sugirió: »Por qué no haces algo
sobre metalurgia precolombina. Es un tema poco estudiado y fácil de hacer ya que con tu pasado
estudiando física, te será más fácil abordar los elementos técnicos del tema ». Y así fue como mi
querido amigo y compañero definió lo que sería una importante parte de mi vida futura.
Conseguir profesor fue otro tema. Nadie se quería involucrar, ya que se sabía que yo estaba ahí
de milagro, aunque nadie quería averiguar cuál había sido el santo. Yo había venido preparado con
una estrategia para esa situación: En Buenos Aires llegué a un acuerdo con Alberto Rex González,
reconocido arqueólogo, que si la U de Chile me autorizaba a hacer un trabajo en Argentina, él sería
mi director de tesis, pero que si no, podría usar su nombre como garantía que haría un trabajo con
su supervisión mientras estuviera en Argentina. Con ese argumento conseguí convencer a Hans
Niemeyer, catedrático fuera de toda sospecha ideológica, para que fuera mi director oficial de tesis.
El accedió bajo la condición de no escribir nada sobre marxismo ni utilizar la palabra dialéctica en
mi trabajo de investigación.
Con todos esos compromisos logrados, partí de regreso a la Argentina y me instalé en Cachi,
Salta, pequeña ciudad en los Valles Calchaquíes, a trabajar con Heather Lechtman, reconocida
experta en metalurgia precolombina del MIT, a quien había conocido a través de John Murra, el
prestigiado arqueólogo Americanista, en una de sus visitas a Chile. Con Heather excavamos varios
sitios de producción metalúrgica en la zona. La parte chilena la hice en viajes a la región de San
Pedro de Atacama y Ayquina, para también trabajar algunos sitios, aunque sin contactar a nadie, salvo
al padre Le Paige y a su colega George Serracino, no fuera que mi suerte hubiese cambiado, y me
estuvieran buscando.
Pasaron dos años hasta que terminé mi tesis, la que fue leída y revisada con la minuciosidad que
caracterizaba al trabajo de don Hans, quien finalmente me aprobó y me dio fecha para la defensa de
la misma en Santiago. La ceremonia fue muy formal, con un panel presidido por Mario Orellana,
con muchas preguntas y una deliberación final del panel examinador. Al regresar de su deliberación,
don Mario me anuncia que mi tesis había sido aprobada y que tenía el placer de acogerme como el
primer Licenciado en Arqueología del Departamento. Sin embargo, a reglón seguido, me dice : »Lo
que sí debo decirle es que ni se le ocurra quedarse a trabajar en Chile ». Mi respuesta fue clara y
breve : »No se preocupe don Mario, mi avión para Buenos Aires sale en tres horas ».
Así fue que el 29 de agosto de 1975, salí con mi título de arqueólogo, el primero recibido en
ese Departamento, a recorrer el mundo. Hubo festejo por parte de mis camaradas, pero en tres
« citronetas » que me acompañaron al aeropuerto abriendo botellas de champaña con Pepe, Nano,
Julia Monleón, Vicky Castro (a quien le vendería posteriormente mi parcela de La Reina) y más
compañeros de cuyos nombres no me acuerdo.
Ahí terminó mi historia chilena. Mi nombre fue rápidamente olvidado, tal vez borrado, y mi
tesis se perdió en la noche de los tiempos. Yo seguí adelante con mi carrera. Parte de mi tesis fue
presentada en un Simposio Europeo de Antropología en Bonn (1984), las excavaciones con Heather
Lechtman en un Congreso de Metalurgia Andina en Dumbarton Oaks (la sede de la Universidad
de Harvard en Washington DC) en 1982 y mi tesis de doctorado realizada en la Ecole Pratique
de Hautes Etudes en Sciences Sociales, de la Universidad de París, bajo los auspicios de Nathan
Wachtel y Maurice Godelier, cumplió mi sueño: Sobre todo lo trabajado en esa zona andina entre el norte de Chile y el Noroeste Argentino, conseguí realizar un estudio longitudinal sobre cómo la producción metalúrgica, en pequeña escala, había conseguido preservar sus patrones productivos desde la época precolombina hasta el día de hoy, conservando una « racionalidad económica » propia de la zona andina, en la cual el altiplano era la gran carretera de circulación, de la cual se desprendían rutas que iban hacia ambos lados (Chile y Argentina actuales). De esta manera, de arqueólogo puro me transformé en antropólogo social y economista, que fue la otra maestría que obtuve en París. Nada de eso es conocido en Chile, ya que nunca ni uno de mis trabajos en metalurgia precolombina llegó por allá.
A Chile nunca más regresé, salvo pequeñas visitas para enterrar a mi abuela, a una tía y finalmente a mi madre. Sin embargo, hoy en día, 40 años después, con mis nacionalidades actuales -americano y francés- y con 30 años como experto en desarrollo, todavía recuerdo esos tiempos como « los años felices », donde sólidamente armados con entusiasmo, coraje, tenacidad, esperanza e ilusiones, estábamos dispuestos a conquistar el mundo y, tal vez, nuestra felicidad.
Lusaka, Zambia, Junio 2014

1 Consultor Independiente Experto en Desarrollo Educativo. E-mail: Lrodri948@aol.com
Boletín de la Sociedad Chilena de Arqueología
Número 43/44, 2014, páginas 73-78

70 años con mi memoria a cuestas.

70 AÑOS DE MEMORIA
Adriana Goñi
20 julio 2015

Vivir largos años es haber sido testigo y protagonista de cambios profundos en todos los aspectos de nuestras vidas. Es haber pasado de espacios privados y públicos donde nuestros derechos y libertades eran restringidos y escasos a vivir otros en que nuestras voces se expresan con la fuerza enorme de lo colectivo y es haber transitado desde lo doméstico a lo público modificándose los roles que la sociedad nos impuso un día a los roles que por opción hemos hecho nuestros.

NACÍ EN LO MÁS PROFUNDO DEL INVIERNO DE 1944, cuando  agonizaba en Europa  la II Guerra Mundial y en Chile gobernaba Juan Antonio Ríos, presidente cuyo nombre solo me suena a alguna calle de mi país.

Vista de la calle Juan Antonio Ríos, rodeada de edificios de departamentos, hacia 1960

Vista de la calle Juan Antonio R,1960.

Hoy no puedo usar mi apellido vasco porque de alguna manera me robaron la Ñ…
Gabriel González Videla, (cuando yo era una niñita de dos años, Papá,Mamá y yo. Feb 1946 (1 año 9 mesesmi padre que fue marino estudiaba derecho y era Secretario de la Juventud Conservadora y mi abuelo era, o iría a ser, General de la República ) se transforma en el presidente radical, que según aparece en textos de la librería del Congreso de estados Unidos incorporó a liberales en su gabinete, junto con los radicales y los comunistas, el brebaje ministerial más exótico que los chilenos habían visto en su vida, perseguía, encarcelaba y torturaba a los miembros del Partido Comunista de Chile.

Hoy veo en  TVN  a jovenes comunistas en la bancada parlamentaria ; veo homenajes en la CNN al desembarco en Normandía y recuerdos de los campos de concentración nazi en el History Channel   y a un presidente de USA de raza negra, cuando aún recuerdo a un Martin Luther King, un Malcom X asesinados…
Vi a mis 15 años a Fidel entrar triunfante en La Habana,

también lo vi en Washington ante el monumento a Lincoln.. y hoy aparece en las pantallas de TV como un abuelo sabio, flaco, sonriendo y reflexionando…y este 20 de julio se abre la Embajada de Cuba en USA…http://http://edition.cnn.com/videos/spanish/2015/07/20/cnnee-vo-cuba-flag-new-embassy-in-washington.cnn
Vi llegar al Hombre a la Luna, morir a seres humanos por VIH, viví la dictadura de Pinochet y la de Videla. Viví detención y exilio, fracturas familiares, perdí amigos, compañeros, profesores y colegas; renací mil veces y formé parte de cientos de comunidades, redes y colectivos.


Hoy veo en televisión morir cientos de personas en el Mediterráneo, veo en la TV por cable españoles añorando a Franco, veo Vietnam dividido en dos países, veo a Corea del Norte y otra del Sur y veo documentales que muestran países que cuando nací no existían .
Hoy converso con mi madre nonagenaria en las redes sociales y con mis nietos y nietas intercambiamos en línea vía whatsapp imágenes de gatos, tatuajes, memes y emoticones; hoy converso por Internet con amigas que viven en Nepal; con amigas mapuche en Holanda; hoy veo a los amigos de mi padre en la FIFA encarcelados; Juan Goñi S , Joao Havelange y Príncipe Faisal. 1978hoy padezco una enfermedad que solo se conoció en los años 90 y mi cuerpo es portador de placas de titanio…Fibromialgia, enfermedad invisible
Escucho hablar a un Papa argentino en Bolivia – un día supe que el Che moría allí en la guerrilla- y Bolivia aún no tiene acceso soberano al Mar…
Nació en mi tiempo de vida el MIR en Chile y a 50 años de su nacimiento – con sus militantes muertos y recordados solo por otros militantes – desapareció del imaginario colectivo de mi país después de haber abierto a miles de pobres del campo y la ciudad un camino diferente para tomar el cielo por asalto.

Memorial del MIR en Villa Grimaldi, 2008

Memorial del MIR en Villa Grimaldi, 2008

Yo que un día excavé en un sitio donde el hombre vivió hace 35.000 años,  Monte Verde, Chile, hoy investigo cómo se relacionan los seres humanos en la ciber sociedad y cómo las pantallas luminosas de distintos dispositivos condicionan nuestras vidas.

Logo dedo Dios y mecanicoo

Y asílo viví yo, y todo forma parte de la maravillosa experiencia de haber sido testigo presencial y  en ocasiones protagonista de  sucesos que cambiaron el mundo en los dos siglos que me vieron nacer, crecer, y envejecer .

El Pelao van Yurick y la Barbara Uribe

Nosotros, los jóvenes de los 70. Resistentes y Resilientes

Nosotros, los jóvenes de los 70

La Barbara Uribe y el Edwin Van Yurick- el Pelao, hermano del Cristian – el Flaco, y la Eugenia – la Flaca , Enrique y yo eramos un grupo desigual. 

Los 119 en frontis U Chile 30 Años

Los 119 en frontis U Chile 30 Años

Ellos eran los más jóvenes y nosotros los ancianos de 29 años. La Barbara y el Edwin esperaban su primer hijo; El Flaco y la Flaca tenían a la Panchi, de algo así como un año y medio; entre Enrique y yo juntabamos ocho hijos, (los tuyo y los míos,) los más grandes de 10 años y los menores, la Carolita  de cinco y el Harolito, de casi tres.

Pedro Pablo,Cristian V.,Cristian John;Monita,Jessica John;Carola,Harold, Juan José y yo. Octubre 1973

Pedro Pablo,Cristian V.,Cristian John;Monita,Jessica John;Carola,Harold, Juan José y yo. Octubre 1973

Estudiabamos en la Chile, en Antropología nosotros dos y Cristian. No recuerdo qué o donde estudiaban los cabros más jóvenes, pero si busco en Intenet, en las páginas donde aparecen los presos políticos torturados y las mujeres desaparecidas embarazadas lo encontraré.

El Pelao van Yurick y la Barbara Uribe

Eramos estudiantes, trabajadores y padres-madres .

Enrique entró a la Universidad mediante el programa PST,promoción superior para los trabajadores, o algo así, que permitió, durante la Unidad Popular, acceder a estudios superiores a quienes trabajaban.Cristian Van Yurick (creo venía de la U de Concepción…tengo que preguntarle, porque él sobrevivió al horror y hoy vive en Suecia con cinco maravillosos hijos y la Panchita que creo vive en Londres…).La Flaca estudiaba Historia, en el Pedagógico, como nosotros.

Tantas veces nos reunimos en casa de los padres de Cristian y Edwin, en largas tardes de conversas y onces que doña Ruth, diligente y orgullosa de sus pollos preparaba conhtenta. Don Pancho, padre anciano, nos miraba sonriente…

Se me estruja el corazón al recordar a la señora Ruth en los tiempos en que buscaba a su hijo menor y a Barbara, su nuera, con Cristian preso y ferozmente torturado. Allí la agarró el cáncer, la maldición de nosotros, que transformamos el dolor y la pérdida en muerte lenta.La voz de la Ruth en Detención de Edwin Van Yurick Altamirano y su esposa Bárbara Uribe Tamblay.

La Voz de la Ruth

Testimonio de su madre Ruth Altamirano Herarnets.

Detención de Edwin: ‘El 10 de julio de 1974, es visto por última vez por su hermano Cristian, a las 12:30 horas, desde un microbús en el sector Irarrázaval con Pedro de Valdivia. El 12 de julio, a la 1:00 de la madrugada, llegaron hasta nuestro domicilio ubicado en Cirujano Videla 1504 en Ñuñoa, cinco o seis personas vestidas de civil que se negaron a identificarse y que se movilizaban en una camioneta. Nos manifestaron que ellos habían detenido a mi hijo Cristian, a Edwin y a mi hija (nuera, Bárbara) y que no podían informar el lugar donde se encontraban. El 16 de julio esas mismas personas llevaron a mi hijo Cristian a mi casa, para que visitara a su hijita de pocos meses de edad. Le pregunté quiénes eran las personas que lo acompañaban, me contestó que ‘Osvaldo Romo es el único que identifico del grupo’. Este individuo me dijo que él había detenido a Edwin y a Bárbara, y que podíamos ir a visitarlo al presidio de ‘Tres Álamos’. Fuimos al lugar indicado, con resultados negativos. El comandante del campo nos indicó que no estaban. Con posterioridad fuimos nuevamente visitados por estas personas, acompañados de mi hijo Cristian. En esa ocasión le manifestamos a Romo por qué nos había hecho ir a ‘Tres Álamos’, en circunstancias que no estaban allá nuestros seres queridos. Nos expresó que ‘debíamos ir primero al Secretariado cuando las personas se encontraban efectivamente con visitas en ese recinto’.

Detención de Bárbara: El 10 de julio de 1974, a las 20:00 horas, llegó hasta nuestro domicilio un individuo que dijo llamarse ‘Tintín’, quien tocó el timbre de la casa y preguntó por Bárbara diciendo que traía un mensaje de mi hijo para ella. Se le invitó a pasar al interior de la casa, pero no aceptó aduciendo que ‘estoy apurado y se trata de una cosa muy corta’.

‘Tintín’ era acompañado por otras personas de civil que esperaban en una camioneta. Tres o cuatro de ellos se ubicaron frente a la casa.

Mi nuera Bárbara, interesada por saber de su esposo, salió al antejardín y desde allí fue obligada a introducirse en la camioneta, donde se introdujeron también todos estos individuos ya señalados.

El 12 de julio, dos días después de la desaparición de Bárbara, a las 3:00 de la madrugada, llegaron hasta la ‘Phototeca’ ubicada en Mac Iver al llegar a Santo Domingo, Santiago, donde mi nuera cumplía funciones de secretaria, un grupo de diez a quince personas de civil, que portaban armas de fuego, irrumpieron en el inmueble procediendo a allanarlo. Entre estas, personas desconocidas, que no se identificaron, se encontraba Bárbara a la cual increpaban e insultaban continuamente. Ella fue reconocida por el mayordomo de la oficina que pernoctaba en el lugar.

En los primeros días de la detención, mi hijo estuvo con su hermano Edwin en la casa de interrogatorio ubicada en calle Londres Nº 38. Posteriormente, Cristian fue trasladado al campamento de detenidos de Ritoque, ubicado en la provincia de Valparaíso, donde podemos visitarlo regularmente. No tenemos mayores antecedentes y noticias de Edwin.

Por nuestra ascendencia inglesa recurrimos a la embajada de Gran Bretaña, a objeto de que interpusiera sus oficios ante el gobierno de Chile. Copio a continuación el texto del oficio 13947, de fecha 18 de agosto de 1974, del Ministerio de Relaciones Exteriores en que da respuesta a su requerimiento: ‘El Ministerio de Relaciones Exteriores saluda muy atte. a la Embajada de Su Majestad Británica y tiene el honor de referirse a nota Nº 18/2 del mes en curso relativa a los señores Cristian Van Yurick, Edwin Van Yurick y su esposa Bárbara Uribe, mediante la cual expresó el deseo de sus parientes y de la Embajada, de tener conocimiento del paradero y su estado de salud.

Al respecto este Ministerio puede informar que consultadas las Autoridades Chilenas competentes, han manifestado que las personas antes mencionadas se encuentran con arresto preventivo para su debida investigación, y su estado de salud, es perfectamente normal.

Respecto a su paradero, no ha sido dado a conocer aún.

El Ministerio de Relaciones Exteriores aprovecha la oportunidad de reiterar a la Embajada de Su Majestad Británica las seguridades de su más alta y distinguida consideración. Santiago, agosto de 1974.- Hay una firma’.

Naturalmente la llegada de esta nota renovó mis esperanzas de conocer la situación de mis hijos y de mi nuera. Hasta pensé que en breve los podría ver. Sin embargo, han pasado los meses y la situación se mantiene. Edwin y Bárbara continúan desaparecidos y sobre ellos se mantienen las negativas para informarme dónde están; sólo Cristian ha sido ubicado como ya dije. Hace seis meses que lo visito en Ritoque. Mi hijo Edwin tenía 22 años de edad al momento de la detención y su esposa Bárbara también. Ambos eran muy felices’.

Pasó el tiempo y Cristian pudo venir a Chile…conocí a dos de sus hijos sueco-chilenos, a quienes luego vi en Gotemburgo como hermosos adolescentes.

Cristian, Vanja y Edwin en Chile

En aquellos tiempos como estudiantes jóvenes nos organizabamos en Centros de Alumnos, en frentes de estudiantes, en agrupaciones culturales, en partidos políticos, y todos militabamos en el MIR. Yo había ganado la presidencia del Centro de Alumnos de Antropología después de una campaña en la que Enrique y Cristian fueron activos promotores. lástima que no recuerdo quienes fueron mis oponentes, pero sí recuerdo a algunos compañeros de la escuela que marcaron en ese entonces presencia de forma importante. Cómo olvidar al Flowers!!! El Roberto Flores, de la JS, a quien decíamos el Pituto, siempre moviendose con un viejo maletín acudiendo a presentar innumerables reclamos ante don Mario Orellana, nuestro eterno director , Roberto, eficiente organizador de todas nuestras actividades.

El Flowers aún debe estar enojado conmigo porque abandoné el núcleo de la JS donde ambos militabamos para irme al MIR y con ello el Centro de Alumnos que el presidió pasó a manos mías y de mi nuevo partido. Roberto que se exilió en Perú y que tuvo un bello hijo rubio, él, que era el más moreno y mechas tiesas de la escuela.

Hoy está perdido en esta memoria que intento reconstruir.

Esos días están poblados de rostros en blanco y negro, siempre veinteañeros, siempre guapos y llenos de vida en los retratos que portan en el pecho sus madres, esposas,hijas, hermanas.

El Chanfró marcha en las calles

El Chanfró marcha en las calles

Cómo olvidar al más guapo de todos, al Chanfró de Filosofía! Alfonso Chanfreau, casado con la Erika Hennings y padre de la Natalia, con su mechón caído, con sus gestos apasionados en las asambleas de la facultad, y en los patios, donde nos hipnotizaba a todos, o en el casino al mediodía, cuando ponía en el plato de la Carolita un poco de su almuerzo…Claro, en esos días llevabamos a los críos con nosotras a clase, donde muy quietos dibujaban y otras daban de mamar a las guaguas en un acto tan natural y aceptado como el respirar.Mi hija aprendió a caminar en las trincheras de los arqueólogos y en los patios del pedagógico…y hoy hace dos años que tomó el cielo por asalto. Tambien se nos fue el Cristian John,hijo de Enrique y la Mónica- que escribió acerca de las mujeres exiliadas en Suecia, uno de los ocho que criabamos juntos.

Por esos patios pasaba apurado el pelao Carmona, padre de la Alejandra, que era nuestra mascota; a quien atendíamos felices cuando lo operaron del corazón…Ay, Pelao, te acribillaron a balazos y nos dejaste con gusto a sangre a la Lucía y a tu hija, la Eva, que resultó tambien antropóloga, que un día me dijo, ahora, hace poco, que no había podido nombrar a sus hijos con los nombres de sus padres: Lucía y Agusto, nombres cargados de oprobio para siempre.

Pelao Carmona y Lucía Sepulveda

Pelao Carmona y Lucía Sepulveda

Cruzan en ráfagas las imágenes de aquel tiempo que un maldito once fragmentó en mil vidas dispersas, asesinadas, exiliadas, tranterradas,desaparecidas, de 119 de Nosotros ,  “que fuimos parte de la generación de los años 70. O los que resistimos a la dictadura.Nosotros , en fin,somos los latinoamericanos que tuvimos entonces sobre nuestras cabezas el vuelo amenazante de la Operación Condor. Nosotros somos tambien, simplemente, los seres humanos”, como lo expresa la Lucía Sepulveda, compañera del pelao Carmona…*

Los nuestros fueron tiempos inocentes dentro de todo,  tiempos de cara a cara, sin redes sociales, sin celulares, sin Internet, cuando estar juntos era una fiesta de ideas, proyectos, solidaridad y creatividad, cuando veíamos la construcción de un mundo nuevo al alcance de la mano y los fantasmas de la DINA, del Comando Conjunto, de la CNI, de la tortura  no figuraban ni en nuestras pesadillas, porque era un mundo donde a quienes masacraban estaban en Viet Nam y los torturadores eran de otro continente; la tortura la conocíamos en los libros aderca de Africa y nuestra lucha era legitimada por una democracia que sí nos castigaba, pero en el marco de la Ley.

Hoy somos abuelos; casi todos y todas, menos el Pelao Van Yurick y la Barbara Uribe detenidos, desaparecidos, torturados, asesinados; menos el Chanfró, que desapareció en Colonia Dignidad y el pelao Carmona, acribillado en la calle. (pero no, ellos tambien son abuelos, del Víctor y el Emilio, de los niños  de la Eva el Victor, la Daniela,el Mauricio y la Natalia, que los tendran vivos por siempre, como todos nosotros)

Cristian Van Yurick y Adriana, La Reina,enero 2010

Cristian Van Yurick y Adriana, La Reina,enero 2010

Hacer la memoria propia es tan doloroso que lo evitamos durante décadas.

En estos días de luchas juveniles, de jóvenes des-.memoriados en busca de identidad y sentido, de calles repletas de gritos, bailes,murgas y represión, de escuelas y facultades en toma, de búsqueda de nuevos caminos para construir ese mundo que un día creímos tan a la mano, es imperativo que nosotros y nosotras, viejos ya históricos, volquemos nuestras experiencias, nuestras vivencias, saberes y errores en una  memoria contingente de un pasado nunca pasado que aporte a sus luchas desde la dignidad de combatientes que fuimos contra la dictadura y la pos dictadura que intentó borrarnos de la Historia.Mujeres MIR casa Lucia 2014la Historia.

Acá estamos, somos lxs mismxs. Presentes, ahora y siempre.

Para ustedes, Fernanda, Omar,Darwin, Jose Miguel, Manuel, Luciano, Rodrigo amigos,compañeros  y relevos.

Para ustedes, mis semillas, Sebastian, Vicente,Nicolás; Bea, Juan Pablo y Matilda; Jose J, Paula y Manuela;Amanda, Antonia y Tomás y para los hijos de sus hijas e hijas…

Adriana Goñi.

* 119 de Nosotros.Lucía Sepúlveda Ruiz,LOM,2005

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La Barbara y el Edwin

Una arqueología de la Memoria Familiar.

Hombres, mujeres y niños migrantes de lo incógnito…

Hace algunos años un grupo de mi familia se abocó a realizar una arqueología de las raíces que parieron una tribu de personas esparcidas por el planeta.

Los iniciadores del viaje, navegaron desde una Polonia del siglo XIX hacia un lugar remoto al Sur del mapa, la ciudad de Rancagua, en  Chile .

No sabemos porqué viajaron esos cuatro hermanos, con sus cónyuges y sus hijos, en un periplo sin retorno posible.

Una navegación contemporánea por el océano virtual, un poco por curiosidad y otro poco por comprobar las nebulosas informaciones acerca de esta rama familiar que nos une a tantos desconocidos- hoy recuperados parientes- condujo al descubrimiento de hechos y personas que vivieron en un tiempo histórico  ajeno, en geografías de nombres impronunciables,que ejercieron oficios ancestrales, y que nos mostró una realidad desconocida, una pertenencia a una tribu y a un pueblo remoto.

Hombres, mujeres y niños que vagaban en nuestras memorias como retazos de infancia, con bisabuelas que hablaban con acento,con lejanos parientes que alguna vez conocimos en fotografias color sepia, de quienes nadie sabía darnos información.

Hombres, mujeres y niños migrantes de lo incógnito…

La investigación se inició en el año 2007, por Mario Jiménez ;Carmen Goñi Godoy, Marcela Bravo Goñi y Carlos Cohll (+), descendientes todos de la familia de Nachman Kohl & Malka Fogel Nadel , de la ciudad de Kalisz, en Polonia.

Los investigadores, unidos por Internet, residen en Suecia, Perú y Chile. Por el camino Carlos Cohl desertó y hoy habita nuestra memoria y nuestros afectos.

El texto a continuación inició esta búsqueda:

KOHL & COHL, International search of relatives who bear this surname
COHL or KOHL: Descendants of Nachman Kohl & Malka Fogel Nadel Kalisz, Governia, Poland (1850-1890+)
International search of relatives who bear this surname:
We are trying to locate direct or indirect descendants or close relatives there might be, of a Kohl (now Cohl, in Chile) family.
We are specifically speaking of Nachman Kohl & Malka Fogel Nadel. Both, and their 13 children, were native of Kalisz, Governia, Poland.
The 13 children of Nachman Kohl, were:
a) with his 1st. wife, LAIA (Leah) BLACH:
1. – Rifka (Rebeca)
2. – Hersz (Jerman in Chile, our great-grandfather)
b) with his 2nd. wife, MALKA FOGEL NADEL:
3. – Pesse (Paulina in Chile, our great-grandmother)
4. – Reische (Raquel)
5. – Roza
6. – Gilte Gusta (Augusta in Chile, our great-grandmother)
7. – Abraham (Adolfo in Chile,no news about him)
8. – Bajle (Bella/Berta)
9. – Mojzesz (Moisés)
10. – Szmul (Samuel)
11. – Salomon
12. – Jette (Janette)
13. – Benjamin
There are approximately 200 direct blood descendants of 3 children of Nachman Kohl and Malka Nadel, and we have lived in Chile (South America) for many years.
We have all met by chance recently, in September 2007. Some of them do not know, and others are not interested, but a group of them have taken up this initiative seriously.
We are now trying to re-unite our origin and true roots, and, hopefully, more of our Cohl or Kohl relatives. Between 1860 and 1890, approximately, with a Russian citizenship letter and at intervals, four Polish brothers began their arrival in Chile. They were all children of Nachman Kohl and Malka Nadel. They never went back to their native land in Kalisz, Poland, nor did they ever see their parents again.
Upon their arrival in Chile, it was not possible for them to reveal their Jewish origins due to the culture of society at the time, a fact which is of no importance to us now. There is no political or religious interest in this initiative of ours.
Our motivations are strictly due to family reasons, of seeking out our far-away Kohl or Cohl from Kalisz relatives in other places in the world as well as getting to know the truth. We have the right and the obligation to do so.
Our contact e-mail is: descendientescohl@gmail.com
http://cohlclub.blogspot.com/2008/07/blog-post_16.html
Traducción Google.

Hay aproximadamente 200 descendientes consanguíneos directos de 13 hijos de Najman Kohl y Malka Nadel , y hemos vivido en Chile (América del Sur ) durante muchos años .
Todos nos hemos conocido por casualidad recientemente, en septiembre de 2007. Algunos de estos descendientes desconocen sus orígenes y otros no están interesados en saberlo ​​, pero un grupo de ellos han tomado esta iniciativa en serio.
Ahora estamos tratando de volver a unirnos a nuestro origen y las raíces verdaderas , y, con suerte ,a  más de nuestros parientes Cohl o Kohl . Entre 1860 y 1890 , aproximadamente, con una carta de ciudadanía rusa y en distintos  intervalos , cuatro hermanos polacos iniciaron su llegada a Chile . Todos eran hijos de Najman Kohl y Malka Nadel . Ellos nunca regresaron a su tierra natal en Kalisz , Polonia, ni tampoco jamás volvieron a ver a sus padres .
A su llegada a Chile , no fue posible para ellos revelar sus orígenes judíos , debido a la cultura de la sociedad en ese momento, un hecho que no tiene ninguna importancia para nosotros ahora . No hay ningún interés político o religioso en esta iniciativa de  nuestra.

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Nuestras motivaciones son debidos estrictamente a razones familiares , de buscar nuestra lejana famlia Kohl o Cohl de  Kalisz en otros lugares del mundo, así como llegar a conocer la verdad. Tenemos el derecho y la obligación de hacerlo.

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En la rama del árbol que me correspondió nacer como nieta de Sara Swiderski Cohl hija de Gilte Gusta (Augusta en Chile, mi bisabuela  Tita) , de quien solo sé que falleció en Navidad, ya que mi abuela derramaba las más amargas lágrimas cada 24 de diciembre recordandola en un duelo sin fin.

La memoria familiar me trasmitió divertidas anécdotas relacionadas con su manejo del castellano y sus confusiones de términos que desorientaba, enojaban y divertían a sus descendientes.

Ancestros Gitle Gusta

“Ay, abuela…estoy enamorada” decía mi tía Madelaine cuando jovencita… A lo que Tita respondía “póngase mentolatum,hija”…(bueno para los moretones). Debe haber sido el inicio de la brecha generacional en las comunicaciones…

Tita Augusta , una de los cuatro hermanos viajeros,llegó en el año 1900 a Chile. Viajó sola con sus hijos Roman( preadolescente), Sara (4 años), las mellizas Marta y María de pocos meses. Su marido Sommer Swiderski había viajado un año antes ,para unirse a un hermano “ que era comerciante en paños”…

Mi abuela me narraba las difíciles condiciones de este largo viaje. Su hermano Roman amenazando con lanzar a una de las bebé por el ojo de buey del camarote, lo que la tenía en un permanente estado de angustia infantil.

Recordaba Varsovia, la casa del abuelo paterno donde vivían antes del viaje, y relataba la magnificencia de la larga mesa con blanco mantel y cubiertos de oro a la que se sentaban los adultos mientras los niños se escondían bajo ella.

Tambien contaba que su padre era un modesto joven que viajó a América y su madre -obligada por el abuelo Cohl -no podía reunirsele hasta que él no estuviera establecido. El viaje a Chile fue para mi abuela entonces de 4 años una tortura a merced del hermano rebelde, de una madre joven que debía dejar a sus hijos encerrados en el camarote cada vez que subía a almorzar o a cenar y el lacerante recuerdo del fallecimiento durante la travesía de una de las hermanitas.

En la memoria familiar que me transmitió mi abuela, el viaje a Chile se habría originado por un contrato del Estado chileno con Amadeo Heiremans, ingeniero belga casado con una hermana de mi bisabuela, que habría venido a la zona de Sewell, en la sexta región, cuando se construía el ferrocarril de las minas de esa localidad. Amadeo habría traído a los hermanos de su esposa y sus hijos. No recuerdo familiares que se apellidaran Heiremanns, salvo las menciones a Tito Heiremanns, que rescato en Internet:

Luis Alberto Heiremans Despouy (n. 14 de junio de 192825 de octubre de 1964) fue un médico, dramaturgo, cuentista, novelista, traductor y actor chileno. 1 Fue hermano del empresario Eugenio Heiremans y primo de la actriz Violeta Vidaurre Heiremans…Luis Alberto Heiremans fue uno de los escritores más prolíficos y representativos de la generación del 50 en nuestro país. Su dramaturgia se considera como una de las bases fundamentales para la modernización de la dramaturgia chilena de la segunda mitad del siglo XX…

http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-3578.html

https://asiloviviyo.files.wordpress.com/2014/04/f9e29-sra-dupuyamadeol-a-ytecha.jpg

Qué ajenos estamos de estos familiares, cuyos nombres y hazañas poblaron una infancia despoblada de raíces, nombres y apellidos que se confunden con anécdotas y reminiscencias desprovistas de pertenencia, en las cuales los chismes familiares se mezclan con hechos, rostros,susurros y advertencias acerca de unos “parientes bohemios” un poco fantasmales.

Me es difícil relacionar a mi abuela Sara, esa Mamina severa,sensible,cargada de dramas que arrastraba de por vida sin cerrar sus duelos jamás , con sus relatos de horripilantes partos asistidos por vacas mugiendo a la puerta de su casa.La tragedia siempre presente en su vida, desde su amor de folletín con su profesor de literatura, poeta colombiano fallecido de tuberculosis en el puerto de Callao al viajar a combatir en la guerra con Panamá, o su amor último con el hermano del poeta, conocido en la ciudad de Cali con ocasión de haber sido nombrada “Hija Ilustre de la ciudad” en homenaje a su calidad de novia del poeta fallecido.. Amor clandestino de mujer chilena separada en los años cincuenta, secreto y alimentado por una interminable correspondencia de la que me hacía cómplice…Cuantas cartas cuyo destinatario era un “Cristian” – alias indispensable- escritas por una niña que recién aprendía a escribir…y que ya conocía de clandestinidades.

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Cuando la infancia se alimenta con los relatos y confidencias de una mujer intensa y resentida, cuyas vivencias son trasvasijadas en toda su crudeza a la mente de niña sensible y despierta , se crean lazos de lealtad divididas que marcan los días y las noches, y se van instalando imaginarios que ya no nos abandonan. Nuestra percepción de los ciclos vitales- amor, muerte, nacimientos- pérdidas, pertenencias,códigos,hábitos,duelos – están marcados por vidas ya vividas, con secretos ajenos, con culpas ajenas, y nos vamos impregnando de la subjetividad de un otro poderoso que nos subyuga.

Mi abuela causó la muerte de su primera hija por un descuido fatal e imperdonable. Heredé el nombre y apellido de esa Adrianita Goñi envenada con amoníaco a los dos años 1 mes- como recalcaba mi abuela cada vez que mis propios hijos cumplían esa edad- y aparte de mi rechazo visceral a ser nombrada con el diminutivo, de alguna extraña manera sentía que debía ocupar el lugar de esa niñita muerta.

????????????????????

Cada etapa de la vida de mi abuela estaba signada por la tragedia, lo que le otorgaba un aura romántica perversa, y por contraste parecía que todas las vidas de los demás careciera de la intensidad y esplendor de la suya.

Mi abuela murió nonagenaria, habiendo olvidado hablar el idioma que aprendió de niña,interpelando a médicos, enfermeras y parientes en lo que suponemos era polaco o ruso, con sus largos bucles dorados , que cuidó siempre de peinar en una nube en lo alto de su cabeza,transformados en una blanca melena que enmarcaba un rostro de campesina.

Mi abuela autosuficiente, mi abuela que crió sola cuatro hijos con el rigor de un cosaco, mi abuela contingente y fanática de Jorge Alessandri, mi abuela amante de Mozart y Haendel,mi abuela contrabandista de ropa “de negras” que cada año iba a comprar a Miami y vendía a secretarias y funcionarias en su departamento diminuto,mi abuela que despertaba tomando un Optalidon y rezaba un largo rosario matinal que le permitía dormir hasta tarde sin tener que justificarse, mi abuela que se hizo cargo de mí aduciendo los frecuentes embarazos de mi madre, creando un apego enfermizo con ella que duró una vida entera, mi abuela que se disfrazaba y bailaba…

0915-Juan Goñi W y Mamina

Mi abuela,que modeló en cierta forma mi percepción del  vivir , con un paradigma y una épica distinta a las mujeres de mi generación.

Mi abuela del siglo XIX, olvidada y ausente en la memoria familiar, tan  ausente como estuvo ella de la vida de sus descendientes, Mamina joven????????????????????   ???????????????????? 

ahora que quienes la conocieron ,amaron y temieron ya son fantasmas .

 Juan Goñi U,Sara Swiderski y sus hijas. 1919